Lorenzo Aguirre
De 72.000 personas provenientes de Marruecos, que ingresaron ilegalmente en la ciudad autónoma española de Ceuta, un 90% regresó a su país, quedando “sin retorno” alrededor de 7.000. El acontecimiento dejó en evidencia una encubierta operación política metida entre cándidos, intrépidos, e ingenuos jóvenes en busca de una vida mejor, y vagabundos consumidos de pensamiento radical que, llevados de las narices, sirvieron de “embalaje” para el arribo de 1.000, a 1.500 terroristas y mercenarios que se infiltraron con el fin de establecer dentro de España, centros de reclutamiento, desarrollo, acción, y en forma paralela expandirse también hacia Italia, y Francia. Según el presidente español Pedro Sánchez, y el “Centro Nacional de Inteligencia de España”, la avalancha que cruzó de forma irregular el límite marítimo no supuso un motivo de alerta. La burla, llegó a una estupidez de tiempo completo, al manifestar: “como ocurre en otras temporadas estivales, existía la posibilidad de producirse un incremento.” Ante tanta literatura fantástica … ¡nos volvemos frívolos!
La frontera de Ceuta no la controla el Estado español, sino una especie de “subcontrato de servicio” a la condición marroquí; esa libertad, de alguna manera se transforma en articulado y herramienta “como gentileza” a un gobierno extranjero, pero dicha condicionante toma mayor potencialidad, dando entonces luz verde al manejo de negociaciones, camino generando crisis social y política, llegando incluso a que, cierta parte del gobierno español se encuentre infiltrado por el mando de “reguladores de fronteras”, y a la vez, chantajeado.
El presidente Pedro Sánchez ordenó blindar de toda culpa, a Marruecos, y Moncloa declara responsable a las fuerzas de seguridad, derivando en un choque, entre, el Ministerio de Defensa, e Interior, cuyo jerarca, Fernando Grande Marlaska, afirmara no haber recibido ningún tipo de advertencia por parte de servicios de inteligencia de la “Unión Europea”.
Si nos despojamos de “estructuras” y miramos hacia atrás, observamos que, Sánchez, viene cambiando su enfoque sobre el Estado español en relación al “Sahara Occidental”, estuvo dispuesto a ser benevolente con los “deseos” de Marruecos, y desde hace tiempo se encuentra incómodo con Estados Unidos, e Israel. Ahora, se suma el tema de restricciones en cuanto a libertad de movimiento dentro del “Espacio Schengen” – integrado por 29 Estados, de los cuales 25, forman parte de la “Unión Europea” -, dejando claro que, el mandatario español provoca contaminación al bloque y busca un acercamiento con China.
Más allá de lo expresado, desde el aspecto diplomático – al menos por el momento -, China no está entusiasmada con Sánchez, y respecto a la crisis en Ceuta, Pekín se encuentra atenta desde el enfoque geopolítico y la guerra hibrida, tomando a Marruecos como socio estratégico en África.
LAS “COLUMNAS DE HÉRCULES, EN EL LÍMITE DEL MUNDO CONOCIDO” Ceuta, es una ciudad autónoma española de 18 km2, en la orilla africana del Estrecho de Gibraltar, con una población de 85.000 personas, en la cual se intercalan diferentes culturas y religiones, como la cristiana, musulmana, y en menos escala, judía. Su puerto, tiene una posición estratégica, e importante, en relación al Estrecho – desde los tiempos de ensueño, “flanqueado por las columnas de Hércules”, promontorios que marcaban el “límite del mundo conocido” -, como la comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico.
Ceuta – depende del “Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta, y Melilla”, con sede en Granada, y desde el aspecto eclesiástico enmarcada en la “Diócesis de Cádiz y Ceuta” -, ahora fue invadida por un movimiento pasivo pero coordinado, y si bien los liberales están de acuerdo en cuanto a la libertad de movimientos de personas entre Estados, no es bajo cualquier condición. No se puede arribar sin contrato laboral, y menos llegando a modo de asalto, acción que no descarta ser una “estimación” en cuanto a toma de poder en nombre del imperio de Marruecos.
Esta agitación de personas no es natural, porque no prima la necesidad de integrarse a una sociedad, sino demuestra una especie de conflicto cruzado, vulnerabilidad de frontera, ninguna preocupación del gobierno de Pedro Sánchez, ni estar alerta respecto a un Marruecos que, desde el perfil estratégico, como también por su arsenal para desestabilizar, estaría llevando adelante una remake de la “Marcha Verde”, cuando más de 300 mil personas invadieron el Sahara español, y cuya táctica enfocó hacia una marcha civil, de corte pacífico, evitando la respuesta militar por parte de España.
“Marcha verde” fue el nombre dado por el gobierno de Marruecos a la penetración y posterior ocupación militar de la entonces Provincia Española del Sahara Occidental, en 1975, época en la cual el gobierno de España comenzaba a abandonar el territorio, como acto de descolonización de África.
El plan – alzamiento civil camuflado con unidades militares -, contó con el desarrollo logístico del “Departamento de Estado de los Estados Unidos”, y la “CIA”, quienes consideraron más “potable” un Sahara marroquí, a uno satélite de Argelia, el cual integraba un bloque comunista.
Ahora, en el “conflicto Ceuta”, existiría una organización como “ala de confianza y respaldo” al gobierno de Marruecos, teniendo como objetivo la reconquista de “Canarias” – “La Gomera”, “Fuenteventura”, y “Lanzarote”, dejando a España, “Gran Canaria” y “Tenerife” -, Ceuta, y Melilla, planificación que fuera concretada por Hassan II, rey de Marruecos, entre 1961, hasta su muerte en 1999.
En la crisis de 1965 en Marruecos, Hassan II marginó el Parlamento, dejó de lado la Constitución, y para no perder su condición de monarca dio poder a “tradicionalistas” al imponer el islam como religión del Estado, mientras en forma paralela recibió respaldo de la ultraizquierda, a la cual le consintiera sus exigencias.
En los hechos recientes en Ceuta, el autócrata Mohamed VI desvió su mirada cuando miles de personas traspasaron la frontera de la autónoma ciudad española, los servicios de Inteligencia de Rabat y Ceuta continuaron disfrutando otro capítulo televisivo de algún culebrón español, y no se dieron cuenta a través de dispositivos, de la avanzada de 72.000 marroquíes desbordando el puerto.
La “Comisaría General de Extranjería y Fronteras” de España, debe informar si, la entrada de personas procedentes de Marruecos fue una “acción concertada e impulsada por una organización criminal”.
La Justicia marroquí llevó a 11 personas a la cárcel por participar en el “armado turístico”, e incidentes, durante el cruce masivo.
Otros 9 detenidos fueron condenados a 6 meses de cárcel, por facilitar la salida clandestina por lugares distintos a los pasos fronterizos habilitados, y 20 personas son procesadas por delito de uso de armas.
Cerca de 90 seres humanos, fallecieron.
Rabat – incómodo vecino de España -, sostuvo que, Ceuta, es “una plaza ocupada”; el gobierno de Pedro Sánchez no ha escalado la situación política, como tampoco demostró interés en hacerlo, limitándose a decir: “fue un ataque a la integridad territorial”, pero evitó atribuir responsabilidades y no exigió una respuesta diplomática, hecho que, en cierta forma, provocara un agujero político.
Hace apenas seis años el primer ministro de Marruecos, Saadedine El Othmani, manifestó: “llegará un día que vamos a reabrir el asunto de Ceuta, territorio marroquí, como el Sahara”.
Estaba pensando … ¿Y si Hércules, abatiera sus columnas?