Ese engañoso 19 por ciento de Orsi

agosto 17, 2026

Gustavo Gómez Rial

De pronto, el titular parecería estar respaldando la extrañeza expresada por Fernando Pereira en su rol de presidente del Frente Amplio, cuestionando la calidad de la encuesta realizada por Opción Consultores. Tuvieron el mal gusto de poner una calificación demasiado baja a la popularidad del presidente de la República, confirmando una tendencia sostenida en su caída que lo ubica en el podio de los jefes del ejecutivo peor considerados en Latinoamérica.

Si alguno que no comparta mis convicciones políticas llegase a leer este artículo, lamentaré desilusionarlo porque no estoy intentando contradecir ese ominoso 19 % del que Pereira no tuvo otro remedio que dudar.

Es más, incluso me permitiré discrepar de la buena intención y el talante conciliador y republicano que nuestro ex presidente don Julio María Sanguinetti ha querido reflejar semanas atrás en un artículo en el que parecía querer comunicarnos que nuestro actual mandatario es un buen muchacho al que debemos de cuidar en razón de la investidura que ocupa. Por más que casi siempre comparto sus opiniones sabias, esta vez no ha sido el caso.  No parece justificable promocionar que es un pibe fenómeno, macanudo y re piola, en aras de preservar nuestra tradición de tolerancia y convivencia pacífica, cuando las diferencias traspasan la arena de lo político para penetrar en terrenos cenagosos de los que no se sale con una 4×4. Sería mejor tomar buena distancia. Ya nos sacamos la foto de familia, ya se fue Kristalina Georgieva. Ya podemos ocuparnos sin rubor ni disimulo de esta vergüenza.

Hasta aquí todos podríamos aceptar que este fracaso estrepitoso pertenece al actual presidente, y que esto es algo que ya no tiene levante. ¿Pero puede quedar sólo en eso el alboroto mediático? ¿Basta con generar una especie de catarsis anticipada que desvíe la atención de otras grietas estructurales y termine empujando en la misma dirección a una parte de la población dentro de unos pocos años?

Si me permitiesen encuestar a los legisladores de su fuerza política, asegurándoles que por mentir en las encuestas les iba a salir un grano enorme en la nariz, les garantizo que las cifras de aprobación no iban a alcanzar ni un 10 %.

El orgullo no les permitiría decir la verdad, tal vez. Pero, al día siguiente, casi todos los legisladores del Frente Amplio lucirían un enorme grano en sus narices.

Sí, hace falta expresar en voz alta ese fracaso. Pero, esa sensación de falta de capacidad para gobernar y ese ridículo ya trascienden a sus propias falencias y van más allá de las graves faltas que ha mostrado nuestro mandatario. Y, si bien su popularidad cae por mérito propio, no dejen de advertir que también cae por la propia inoperancia de su gabinete en temas cruciales: Seguridad, Economía, Desarrollo Social, Educación, Ambiente, Vivienda. ¿Le han pegado en una al menos?

Y no hablemos de la inoperancia de sus legisladores que hoy se abrazan con los de Cabildo abierto, incapaces de llevar adelante decenas (si no cientos) de proyectos de ley necesarios que esperan en carpeta su tratamiento legislativo.

No se dejen en el tintero que hacia ese 19 por ciento también está cayendo un Frente Amplio que quiere salir en todas las fotos y que le sonríe a Díaz Canel o se retrata feliz sobre la cubierta de algún portaviones. Tienen más de un álbum de fotos y, oportunamente, publican el que más les convenga.

Ese 19 (¡despierten, uruguayos, despierten! No se queden en mi paráfrasis de Vázquez) es también la violencia en las calles, son la inseguridad y el desempleo, es la mendicidad desbordada en las aceras, es el deterioro social y educativo, son las ballenas y los lobos muertos o desorientados y los edificios históricos que se caen o se demuelen y son las calles que siguen destruyéndose bajo sus intendencias. Hay algo que huele muy mal y no es sólo la basura que se acumula fuera de los contenedores.

El 19 (o el 13) no es el porcentaje que consigue el propio Frente Amplio porque todavía hay mucha gente que prefiere mentirse a sí misma; aunque luego le salga un grano enorme en la nariz y sufran en su propia carne o en la de sus hijos este desgobierno y la falta de brújula de sus gobernantes. Porque siguen permitiendo que les tiendan una trampa emocional para la que han formado una familia endogámica que desparrama afectos como Amado (un esperpento político que gracias a un truco de la inteligencia artificial se abraza con don Pepe  ̶ luego de copiar la idea de la “selfie” que bien antes publiqué en otro artículo para Opinar-̶). No hacen política, hacen acting o stand up; es una telenovela turca o chilena. Tienen la ubicuidad o la virtud de sacarse una foto en la Amsterdam o en la Colombes mientras ven el partido desde una cabina de la América. ¡Y esa es su forma de ser pueblo!

Todo está calculado. Ya que mientras todos le pegamos al muñeco de feria intentarán vendernos al próximo Mesías (¡este sí!): un gordito simpático, verborrágico y paciente que aguarda en la sombra, al resguardo. Para que volvamos a creer en nuestros sueños y hacer de nuestra tierra esa Cuba, perdón, esa isla feliz en la que Andrade sonríe y en la que los demás trabajan (si pueden).

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