El legendario músico uruguayo Omar Rubén «Negro» Rada Silva falleció el miércoles 26 de agosto de 2026 a los 83 años de edad, luego de permanecer internado durante un mes en Montevideo a causa de una neumonía bilateral y sus complicaciones. Fiel a su propia profecía y deseo artístico, su despedida no estuvo marcada por el silencio sombrío, sino por los tambores, la danza y el canto popular de miles de personas que celebraron su inmenso legado.
El silencio del tambor y el último deseo
La noticia, confirmada oficialmente por su familia a través de las redes sociales del artista, causó una profunda conmoción en la cultura rioplatense. A comienzos de agosto, el pionero del candombe-jazz había ingresado a un centro médico de Montevideo por una infección pulmonar. A pesar de los esfuerzos del equipo profesional, su salud —que ya arrastraba antecedentes cardíacos— se deterioró de forma irreversible.
Sin embargo, el dolor colectivo mutó rápidamente en una celebración rioplatense. En su célebre tema «Muriendo de plena», Rada había dejado una orden clara: «Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena, prefiero que se me vele bailando una rica plena». Y su gente cumplió.
Una despedida con ritmo en el Palacio Legislativo
El jueves 27 de agosto, las puertas del Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo se abrieron para el velatorio público. Cientos de jóvenes, adultos y familias enteras desfilaron cargando flores, cartas y banderas. El clímax de la jornada ocurrió cuando los acordes de sus canciones comenzaron a sonar dentro del recinto legislativo.
Familiares directos, allegados y destacadas figuras de la música que viajaron especialmente desde Buenos Aires —como Natalia Oreiro, Ricardo Mollo, León Gieco y Dante Spinetta— se unieron al actual presidente uruguayo, Yamandú Orsi, para cantar y aplaudir alrededor del féretro. Su esposa, Patricia Jodara, resumió el sentir popular ante los micrófonos: «No se muere nunca el negro, está con nosotros para siempre». Posteriormente, el cortejo fúnebre avanzó hacia el Cementerio del Norte, acompañado por las comparsas, el repique de lonjas y la emoción de un país entero.
El legado eterno del «Negro»
Nacido en el barrio montevideano de Palermo el 16 de julio de 1943, Rada revolucionó la música popular sudamericana. Fue la mente y el corazón detrás de agrupaciones revolucionarias como El Kinto (junto a Eduardo Mateo), Totem y Opa, logrando una fusión perfecta de candombe, jazz, rock y murga. Con más de 60 años de trayectoria y una masiva popularidad en Argentina y el resto de Latinoamérica, el «Negro» se marchó de este mundo tal como vivió: rodeado de amor, contagiando alegría y dejando una huella rítmica imborrable que atravesará las futuras generaciones.