Entre ignorancia y olvido, reformulando el mundo

septiembre 13, 2026

Lorenzo Aguirre

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó al gobierno de Alemania, de mentir, debido a la actitud tomada en Berlín frente a la supuesta implicancia de Moscú, respecto al descubrimiento de un dron en el aeropuerto de Leipzig. En la referida terminal aérea del estado de Sajonia fue hallada una aeronave transportando explosivos, más allá que, también, se declaró una supuesta colisión contra un avión de carga de la empresa “DHL”. Para Lavrov, esa manifestación «busca el comienzo de una guerra de verdad”, para más tarde agregar que, el gobierno alemán decidió cerrar en la ciudad de Bonn, el Consulado General de Rusia, como asimismo en Berlín el centro cultural “Casa Rusia”. Por otra parte, el canciller ruso expresó que, en represalia, clausurará en su país todas las filiales del Instituto Goethe. 

A modo de comparación histórica, Serguéi Lavrov recordó que, antes de la “II Guerra Mundial” Alemania había cerrado las representaciones diplomáticas, y advirtió sobre los planes del Canciller Friedrich de querer convertir de nuevo a Alemania, “en la primera potencia militar en Europa”.

“En esencia – dijo Lavrov -, viene a declararnos la guerra”, para más tarde, señalar: “no han aprendido en absoluto las lecciones históricas, y ahora esas metástasis del nazismo están empezando a surgir. Es un fenómeno peligroso”.

A su vez, el Kremlin, dijo que, las acusaciones no tienen fundamento y Berlín no actuó de la misma forma cuando, los ucranianos responsables de la explosión en el gasoducto “Nord Stream”, fueron descubiertos.

El portavoz del Ministerio de Defensa de Alemania respondió que, respecto a la retórica bélica, habría que fijarse quién está librando en Europa una guerra contraria al derecho internacional, y quién lleva a cabo ataques híbridos.

Friedrich Merz, enfatizó defender los valores occidentales frente a Rusia, y apoyó a Ucrania luego del triunfo del partido de ultraderecha “Alternativa para Alemania” (“AfD”), en el estado federal de Sajonia – Anhalt.

Sería oportuno tener presente que, dicha agrupación, respalda normalizar las relaciones con Moscú, y al mismo tiempo rescindir la asistencia a Kiev.

Rusia, ha revocado a partir del próximo viernes 18 el funcionamiento del Consulado General de Alemania en San Petersburgo, y todos los funcionarios deberán abandonar el país, como así también los empleados de institutos “Goethe”.

DESPLAZANDO EL EQUILIBRIO DEL MAPA POLÍTICO Desde la reunificación de Alemania y el final de la “Guerra Fría” – con un enfrentamiento político, económico, social, ideológico y propagandístico entre el bloque occidental capitalista, y oriental comunista – en diciembre de 1991, las relaciones entre Alemania y Rusia han sido cambiantes, pasando de cooperación, hasta tiempos de tensión, y conflictos armados.

Al mismo tiempo, hipócritamente, proyectaron una especie de asociación estratégica para sostener sus dependencias, pues, por un lado, Rusia necesitaba alemanes que invirtieran en industria pesada para desarrollo de infraestructura energética, y, por otro, Alemania, de energía rusa.

Ahora, “Alternativa para Alemania” quiebra concepciones históricas, y emerge una ola populista cambiando no solo el eje político alemán, sino erosionando el equilibrio del mapa administrativo de la “Unión Europea”.

El triunfo aplastante de una nueva fuerza de ultraderecha golpea fuerte las puertas del poder, y falsamente invita a dar la mano a otros partidos, pero, el “autor”, no señala el “asterisco” a pie de página, donde, en forma encubierta, asoma que, las negociaciones, serán a través de perfiles, posiciones y resoluciones, de “Alternativa para Alemania”.

“AfD” no solo llevó la potencia de sus integrantes, movilizó y conquistó votantes de “Unión Demócrata Cristiana de Alemania” (“CDU”) – partido de ideología conservadora, europeísta, de posición centroderecha, cuyas personalidades históricas más destacadas fueron los cancilleres, Adenauer, Kohl, y Merkel -, siendo su presidente el actual Canciller Friedrich Merz.

“Alternativa para Alemania” creció con electores de los extremos, y lo peor de todo, “CDU” perdió el 95% de votantes menores de 25 años.

El resultado disparó un golpe tremendo, porque, esa juventud – nacida a partir de 1995 – no vivió los tiempos del Muro de Berlín, y menos todavía la de aquellos engendros salidos de manicomios, denigrando al ser humano y haciéndolo transitar por infiernos campos de concentración y extermino.

Fanáticos, comunistas, pro Putin, y tontos a tiempo completo, se refieren al presidente ucraniano Volodímir Zelenski – judío, parte de su familia asesinada en el Holocausto -, como nazi, mientras el ex agente de la “KGB” da millones de dólares a la campaña de la representante francesa Marine Le Pen (líder de “Agrupación Nacional”, de posición extrema derecha, e históricamente antisemita), colabora con Herbert Kicki (figura principal del “Partido de la Libertad de Austria”, ideología nacionalismo austríaco, nacional populismo, antiinmigración, posición ultraderecha), y ahora, se regocija con el triunfo de “Alternativa para Alemania”.

“AfD” cuenta entre sus filas a pro rusos, y más de 60% del electorado alemán manifestó que, el gobierno federal merecía de una vez por todas, el voto castigo, aunque se olvidaron de los crematorios en aquellos tiempos de oscuridad.

Ulrich Siegmund (36), líder de “AfD”, nacido después de la caída del Muro, pretende vender nostalgia de una época que jamás conoció, aunque, el ideólogo del programa del partido es Hans – Thomas Tillschneider – miembro del parlamento de Sajonia -, vigilado por la agencia de inteligencia interna (“Oficina para Protección de la Constitución”).

El cinismo, aflora en Siegmund, quien cabalga como jinete apocalíptico cuando se le pregunta si, el Holocausto, ha sido el peor crimen en la historia de la humanidad, y contesta: “no puedo arrogarme el derecho de juzgar, porque no conocí la historia de la humanidad”.

El peso de esos anales condenó a Alemania a lo largo de 80 años, pero, al parecer, algunos quieren comprar “el mismo producto” y regresar a la inexistente “República Democrática Alemana”.

Para muchos, se debe volver a programas de “patrullas ciudadanas”, relación con Rusia, y nacionalismo étnico, pues se trata de una “reivindicación de sociedades reprimidas”.

Pero, bueno, para algunos ciudadanos de Berlín, las pasiones de Richelieu y Luis XIV, respecto a los alemanes, fueron trazos de romanticismo, aunque, en realidad, tuvieran un envolvente velo de racismo, resentimiento, y aroma pretendiendo reformar el mundo gracias a rubias y perfectas hembras procreadoras entregando sus hijos, para aniquilar la podredumbre del mundo.   

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