Política nacional

Dos caras de una misma moneda

Daniel Manduré

Algunos actores del gobierno parecen querer llevarnos a estériles discusiones bizantinas, con debates pocos útiles en vez de dedicarse a resolver los problemas de mayor urgencia, con soluciones concretas. Desconectados de la realidad y sin prestar atención a lo verdaderamente importante.

Vemos dos propuestas, que van por ese lado, la propuesta de la vicepresidenta Carolina Cosse y la de la senadora Blanca Rodrìguez. La primera, anunciando la presentación de un proyecto sobre una intervención urbana en el entorno del palacio legislativo, que consiste en la construcción de un nuevo edificio anexo para los legisladores, de una plaza pública en su azotea, un centro CAIF, una biblioteca, un hogar estudiantil, un vacunatorio, la eliminación de uno de los anillos de circulación vehicular en la circunvalación del palacio, entre otras intervenciones.

Por otro lado a la senadora Blanca Rodríguez no se le ocurre una mejor idea para solucionar los grandes problemas de la niñez y adolescencia que proponer la creación de un nuevo cargo: el de Comisionado para la niñez y la adolescencia.

Dos caras de una misma moneda.

La primera que sorprende a sus propios legisladores y al intendente que en sus primeras declaraciones dijeron desconocer de que se trataba la iniciativa. Pasando por encima a cometidos que en varias de las propuestas corresponden a la propia Intendencia y a otros organismos del Estado.

En cuanto a la creación del Comisionado, fue presentado como un “tema de Estado” pero para que lo fuera de verdad debería contar con el consenso y acuerdo de todas las fuerzas políticas y eso no existió. Se presenta el proyecto sin dialogo ni acuerdo ninguno. Votado en el senado únicamente por los legisladores del gobierno. 

Los antecedentes no las ayudan…recordamos una de las primeras desgraciadas intervenciones parlamentarias de la senadora Rodríguez donde afirmaba que el diseño de las políticas sociales en el país fue iniciado por el Frente Amplio. Donde además de ignorar la realidad histórica es de una soberbia difícil de creer.

 Por otro lado, la ingeniera Cosse, esa despilfarradora serial cuyos antecedentes como administradora austera dejan mucho que desear. Triplicando el gasto previsto en la construcción del Antel Arena y dejando a la intendencia sumergida en un caos financiero, reconocido por el propio Bergara.

Son dos caras de una misma construcción de poder.

¿Es de verdad necesaria y sobre todo prioritaria la construcción de un segundo anexo para el poder legislativo?

¿es prioritaria la construcción de una plaza pública en su azotea cuando existen varios espacios a su alrededor como la Plaza 1ero de Mayo? ¿No será mejor reacondicionar y mejorar los espacios públicos existentes?

¿Es necesaria una nueva biblioteca, cuando contamos en el propio Palacio de las Leyes con una de las dos bibliotecas más importantes del país?

¿Es necesario un CAIF en ese lugar, cuando tenemos frente por frente al palacio desde hace más de una década un centro CAIF donde antes funcionaba una guardería para los hijos de los funcionarios del legislativo?

¿Es beneficioso eliminar un carril de tránsito con las grandes dificultades de movilidad de la ciudad y en particular en una zona donde en horas pico el tránsito se vuelve caótico?

 Si queremos respaldar a los estudiantes ¿no sería importante colaborar económicamente en volcar recursos para remodelar y reciclar edificios como las históricas Facultades de Medicina y de Química que se están cayendo a pedazos y que el gobierno no le asigna los recursos suficientes?

¿En serio estamos necesitando un vacunatorio para los legisladores?

¡Parece joda!

Acciones difíciles de entender para una sociedad urgida de necesidades que no pueden esperar. La palabra prioridades que la ingeniera desconoce.

Las señales son tan importantes como las acciones. Aquí las señales no pueden ser peores.

La desconexión de Cosse con la realidad es increíble. Su ego no le permite pensar.

La inteligencia y sensibilidad del gobernante también pasa por saber leer que necesidades están verdaderamente alineadas con las urgencias de la sociedad.

Las prioridades destinadas a lo importante y no para saciar las ansias de poder y privilegios de un gobernante. 

Por otro lado, la sociedad entera coincide en la importancia de atender como prioridad la problemática de la niñez y la adolescencia. Nadie lo duda. Ahora la pregunta que surge aquí es: ¿Solucionamos en algo con la creación de un nuevo cargo ese problema o lo burocratizamos más?

Dada la impotencia e ineficacia del gobernante ante cada problema estructural y la falta de soluciones concretas la idea que surge siempre es crear nuevos cargos, nuevas comisiones u organismos. Cuando nada de eso soluciona el problema de fondo. Solo se logra duplicar instituciones, superponer cometidos y mayor burocracia.

Otra nueva estructura estatal cuando ya existen organismos con esas competencias.

En Uruguay ya existe una red muy amplia de organismos públicos, sistemas interinstitucionales y programas específicos dedicados a la infancia y la adolescencia.

Ya tenemos al órgano rector que es el INAU.

 Pero además intervienen de diferente manera, múltiples actores como el Mides, Uruguay Crece Contigo. Ministerio de Salud Pública, ASSE, ANEP, Ministerio del Interior especialmente en lo relacionado a violencia y protección, Poder Judicial, a través de jueces de familia y adolescencia, La Fiscalía, el MEC, el Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo.

Además, hay observatorios, Centros CAIF, mesas interinstitucionales, diferentes programas y diversos ONG encargados de estos temas.

El propio Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la violencia (SIPIAV) fue creado especialmente para la coordinación de varios de estos organismos.

El INDDHH se opuso formalmente a la creación de esta nueva figura, alertando sobre la superposición de funciones. Considerando dicha propuesta como una “gigantesca marcha atrás”.

Está todo dicho. No es difícil entender. La cuestión pasa por la eficiencia, buena gestión y brindarles recursos a los organismos existentes para poder funcionar con solvencia.

No por crear nuevos cargos, que tiene mucho de símbolo y marketing pero poco de pragmatismo.

No podemos permitir que nos lleven a caer en discusiones bizantinas, que nos distraigan de lo urgente. 

Dos caras de una misma moneda donde el ego y la soberbia parecen envolverlo todo.

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