Movimientos de cascara; medias tintas y propuestas superfluas
Zósimo Nogueira
Promueven y alimentan movimientos de cascara, sin profundidad, poco contenido. Continuo intento de alterar el equilibrio y contrapeso de los poderes del Estado. Instituciones impregnadas de falsedad y engaño con el rotulo de justicia social que no impiden desbordes de poder y corrompen. O en el menor de los casos ingenuidad. El equilibrio no elimina a la corrupción, pero ciertamente la reduce. Propuestas legislativas y de gestión hemipléjicas; abordan solo partes del problema y por ende buscan beneficios y reparaciones personales o grupales olvidando el todo. Cuando se daña u olvida “ese todo” se daña a la institucionalidad y a la sociedad en su conjunto.
El reciente caso del policía feroz y asesino. Se persiste en la regulación y el control de armas documentadas, cuando el caso es lo indocumentado y alterado.
Las reparaciones para unos y otros no, participes del mismo conflicto.
Se habla de un proyecto de ley de libertad anticipada y se excluyen determinados delitos como si fueran parte de otro código penal.
Como solo hay rencor en sus vidas y el perdón no existe; salen en colectivo a neutralizar “la inclusión” siendo que gozan de beneficios pecuniarios y reparadores que van más allá de la lógica equivalencia criminal.
Da que pensar; No será parte de la misma estrategia. Del bueno y el malo. La falsa justificación. “Engaña pichanga” Yo quiero, pero no puedo
“No puedo contrariar a votantes, dirigentes y legisladores que los representan”
Lo de los “Hombres” cada vez mas devaluados, ahora se ataca a la identidad de la descendencia, se introduce el conflicto en las uniones legales. Que mi apellido primero y luego el tuyo.
Dificultando y desdibujando la genética y los derechos civiles.
Parece que entramos en el tobogán de “Vigilados” con conflictos de IA.
La máquina con el contenido humano de su creador y la deshumanización de Samaritan (otra IA).
La interrelación entre las prestaciones de salud y la seguridad. Verdadero desvarío.
Como si debiera haber un médico y un policía al lado de cada individuo.
El enfermo con su médico y la pastillita adecuada a su lado y el individuo desvalido con su policía de custodia.
Todo a solucionar con leyes y disposiciones impracticables.
Ahí sale el Diputado Dr Federico Preve. Propone que los egresados de la Udelar y de las universidades privadas presten dos años de servicios a órdenes y distribuidos por ASSE para cubrir las carencias del Interior del País.
No pueden salir del país y deben manejarse con los niveles salariales de ASSE. Para muchos este bárbaro, pero hay una limitación laboral, la libertad de elección.
Por algo empiezan. Tienen misión destructora.
Toda similitud con Cuba es pura coincidencia. Mandaban en misión al exterior y cobraba el Estado. Para el médico un salario con mucho recorte.
Prevé está excluido, ya es egresado, ya hizo su especialidad.
Se olvida que los estudiantes avanzados de medicina con el sostén de la atención primaria de todos los Hospitales públicos.
Mano de obra calificada con bajo salario. Ya retribuyeron al Estado.
Internados y médicos residentes que hacen parte de su formación en hospitales del Interior y son esencia de las puertas de emergencia hospitalaria.
La gran mayoría como ocurre en equivalencia con la población del país permanece y se desempeña en la zona metropolitana pues es donde hay mayor demanda y donde están los centros asistenciales con mayores capacidades tecnológicas.
Permanecen por razones económicas, pero también familiares y profesionales.
Es una profesión de continuo aprendizaje y las cátedras y docentes más galardonados están en la capital.
Y ni que decir de la ilegalidad que práctica ASSE, lo mismo el sistema mutual.
Los tienen trabajando como empresas unipersonales, sin derecho a licencias, ni aguinaldo, ni salario vacacional. El PIT-CNT calladito.
Los prevé calladitos.
Son muchas las facultades públicas y privadas e innumerables las profesiones, doctorados, licenciaturas y tecnicaturas y a ninguna otra le plantean obligaciones de servicios al Estado. ¿Y la libertad de conciencia?
Para hablar del problema de salud mental me voy a referir en la situación de los policías. Es lo mismo que ocurre en otras actividades.
Alcanza grados de mayor intensidad y dramatismo por el uso de armas.
Como lo ha dicho el propio presidente de la república el problema comienza con una mala selección de personal.
A eso se le debe agregar, falta de seguimiento y advertencia de síntomas y cambios de conducta notorios.
Se ha desdibujado la carrera policial y no se cumplen los roles y responsabilidades de cada jerarquía.
Todo se intenta resumir en las figuras de los jefes de unidad, que en muchas oportunidades también están omisos y muy distantes de sus responsabilidades para con el bienestar de sus subordinados.
Las fortalezas físicas y mentales del aspirante a policía parecen parte de un segundo plano, han sido desplazadas por lo académico muy necesario. La intensidad y el stress de la actividad del policía son mayores que las del trabajador común.
Salud mental y física para eventuales situaciones límites.
Se lo ha tratado como un operario y se cree que todo se soluciona con compensaciones monetarias y horarios acotados.
Siempre fueron la excepción de la disponibilidad y sobre carga horaria compensada.
Con la obligatoriedad de aguardar el relevo, el estimulo profesional del reconocimiento superior etc.
Se ha desdibujado la escala jerárquica y compañeros y superiores inmediatos que debieran advertir a los mandos sobre comportamientos llamativos, irregulares, consumos de sustancias, crisis sentimentales, problemas habitacionales y económicos no lo hacen.
Tampoco se alienta a que el propio funcionario trasmita sus problemas a los mandos en procura de ayuda profesional, o recurra por sus propios medios a buscarla.
Eso que ocurre a nivel laboral, tiene sus mayores y primeras manifestaciones a nivel familiar.
Cuando las alarmas se encienden hay que acortar los caminos, hacerse responsables y no tirar culpas ni al sistema ni a la institución.
Muchos policías e incluso sus superiores sabedores de situaciones complejas quieren saltearse escalones y recurrir al médico psiquiatra, cuando un medico de medicina general puede actuar en primera fase, lo mismo que los sicólogos.
Otro gran problema que afecta al funcionamiento de la policía es la cantidad de efectivos que están con parte médico por problemas de salud mental por largo tiempo y es necesario solucionar.
Junta médica, reintegro y si no está en condiciones de portar el arma baja. Eso debe establecer en el primer contrato de trabajo.
La sociedad no puede condicionarse en materia de seguridad a la situación de salud mental de los efectivos policiales y tampoco estar expuesta a situaciones horripilantes como lo ocurrido por ese policía que mato a su pareja, a los padres de estas y luego se suicido.
Podría haber sido evitado, si.
Pero no es un problema de la institución sino de la persona y su ámbito laboral y familiar.
Las culpas y los meritos son particularidades de las personas. En la Policía la responsabilidad institucional viene de los requisitos de ingreso, su distribución en el territorio, el actual sistema disciplinario y la alteración de la pirámide Jerárquica. La burocratización de la función. Hay quienes quieren un arma para sentirse seguros y tener un aire de superioridad. También los hay temerosos y desbordados por las problemáticas de convivencia que asumen el cargo como un trabajo y no como una profesión. Rápidamente se descompensan y desbordan.
Falla la selección y la alerta.