𝗛𝗮𝗮𝗹𝗮𝗻𝗱 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́ 𝗲𝗻 𝗧𝗮𝗰𝘂𝗮𝗿𝗲𝗺𝗯𝗼́ (2da. Parte)

julio 27, 2026

Eduardo Irigoyen García

En el artículo anterior hablé de Noruega, de su Estado de bienestar, de sus futbolistas y ahora corresponde demostrar, que, en Noruega, todos son batllistas

Después están las mujeres.

En Noruega ocupan espacios de poder que en buena parte de América Latina todavía seguimos discutiendo como si fueran experimentos sociológicos.

Dirigen empresas. Encabezan ministerios. Lideran investigaciones científicas. Entrenan equipos. Arbitran partidos.

No porque sean mujeres.

Porque a casi nadie le parece extraño que lo hagan.

Quizá esa naturalidad sea uno de los mayores logros de la sociedad noruega.

No significa que hayan resuelto todos los problemas.

Significa que dejaron de discutir algunos hace décadas.

Un buen ejemplo es Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol.

Exjugadora, dirigente y una de las voces más respetadas del fútbol internacional. En el Congreso de la FIFA de 2022 cuestionó duramente la elección de Qatar como sede del Mundial por las violaciones a los derechos humanos, defendió los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales y no ha dudado en criticar a la propia FIFA cuando considera que se aparta de principios éticos.

𝗡𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝗻

Claro que tampoco conviene idealizarlos.

Hace un frío espantoso.

Todavía tienen rey.

Y durante varios meses del año, salen a trabajar de noche, aunque sean las tres de la tarde.

Uruguay les gana por goleada.

No tenemos monarquía.

No hace tanto frío.

Tenemos más sol.

Tenemos mate, que sigue siendo infinitamente superior al aceite de hígado de bacalao.

Tenemos Carnaval, que —con el debido respeto— es bastante más divertido que el Fastelavn,

una festividad de niños que se disfrazan y comen bollos.

Tenemos a Batlle, que ya había empezado a construir el Estado de bienestar antes que los nórdicos.
Anoten por ahí: gobiernan los socialdemócratas.

Esto lo dijo su primer ministro Jonas Gahr Støre: «Una comunidad que resuelve problemas en conjunto, un Estado de bienestar que da oportunidades a todos, sin importar dónde vivan ni cuánto dinero tengan en el bolsillo, y la confianza entre las personas son los valores que definen a la Noruega de hoy”.

Este tipo es batllista.

𝗖𝗼𝗶𝗻𝗰𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀
Les encanta la lentitud. Tienen Slow TV: programas donde la televisión pública transmite durante horas un puerto, un paisaje campestre o simplemente una chimenea encendida.

Millones de personas lo miran.

Son modestos. Practican el Janteloven, una regla cultural no escrita que, en pocas palabras, dice: no te creas mejor que los demás. Si alguien se agranda demasiado, la sociedad se encarga rápidamente de bajarlo a tierra.

Celebran Påskekrim (literalmente «crimen de Pascua») y en esos días el país se paraliza para leer novelas negras, ver series policíacas y resolver misterios.

(Nosotros convertimos Pascua en Semana de Turismo).

Menos mal que no nos tocó jugar contra ellos, porque con Erling Haaland adelante, el resultado podía haber sido una catástrofe para nosotros.

Como sea, el tipo nos cae simpático.

Nos recordó algo que los uruguayos a veces olvidamos: los países no se hacen grandes solamente ganando campeonatos.

También se construyen invirtiendo durante generaciones en educación, instituciones, ciencia, cultura, igualdad de oportunidades y confianza entre las personas.

Aunque, la verdá verdadera, sigo convencido de que nació en Tacuarembó.

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