Fusión o no fusión en octubre

agosto 17, 2026

Un tema que nos ocupa a todos los uruguayos sin excepción

Dr. Eduardo Loedel Soca

Convencional nacional por Montevideo

Partido Colorado

Eduardo Loedel Soca

En 1971 comencé mi militancia en el Partido Colorado, Batllista. Tiempos cruciales de una democracia uruguaya apretada entre manifestaciones de intolerancia política que no serían de ninguna manera la solución, ni política ni económica de los problemas que acuciaban a nuestra iluminada República en aquel tiempo.

Eran los tiempos que estrenábamos un poder ejecutivo unipersonal y un sistema de gobierno presidencialista. Época de ley de la llamada ley de lemas que era la del Doble Voto Simultaneo. No era fácil para los que conducían el país ni para los expectantes y angustiados ciudadanos que veían su país dejar un largo tiempo de paz.

Y así lo hacíamos, llevando el mensaje de paz concordia, libertad y justicia con la margarita de la Lista 15 del Partido Colorado a todo rincón de Montevideo y a todo rincón del país. Muchachos jóvenes, liceales casi todos, constituidos en una especie de grupo territorial llevando un mensaje de concordia, la no violencia política, de libertad en armonía donde la urna y el voto secreto era uno de los más efectivos remedios para laudar conflictos.

Participé en esa elección intensamente, luego vinieron los días del Golpe de Estado, terrible momento en que todos los que creemos y practicamos la libertad y la democracia nos opusimos. Desde el vamos, desde el cerrar de la ciudad vieja que fue obra Colorada y Batllista para dar santuario a la institución presidencial amenazada.

Años de silencio político después, la vida siguió y la militancia soterrada también. Acompañamos el acto recordatorio a Luis Batlle en el Cementerio en 1976, con sus consecuencias.

Siempre ese Partido Colorado Batllista que buscó por todos los medios el retorno a nuestra democracia institucional.

Vinieron el 80, el 82 el 84 y el 89. Participamos, trabajamos, discutimos, recogimos fondos, fuimos candidatos a la Convención y a órganos legislativos. La vida siguió.

Luego 30 años de vida en Escocia que me regaló mis tres fenomenales hijas. Hijas que comprendieron su uruguayidad a través de la comprensión de la historia política de nuestro Uruguay. El comprender tal vez algo de lo más difícil, que es lo que nos hace distintos en este continente, desde siempre. Es lo que los Partidos fundacionales nos han legado. Fundamentalmente el Batllismo.

Ahora ya aquí, el retorno, la Convención Colorada y el re-afincarme ya hace varios años de nuevo en ésta, mi Ithaca, La República Oriental, fundada por el partido Colorado. Y por Don Frutos, también nuestro fundador. Mi vuelta a la Casa de Martínez Trueba, un viaje de retorno que fue más largo que el de Ulises, una maravillosa Odisea realmente. Pero estamos.

Este derrame de tinta digital sobre una pantalla responde a la angustia que provoca un gran tema que ya comienza a tomar vuelo e intensidad en la discusión pública. Lema único o no lema único en octubre. O Lemas como siempre y balotaje en noviembre, como ya se probó que es una herramienta eficaz para que las fuerzas de la Libertad y la Democracia derroten al menos electoralmente al colectivismo marxista y su oscurantismo.

Aquí quiero exponer al lector a una serie de argumentaciones que deben ser consideradas muy cuidadosamente antes de decidir enterrar nuestra fundación como país.

ARGUMENTO DE IDENTIDAD E HISTORIA (El valor de la tradición republicana anti-autoritaria) El sistema político uruguayo se distingue en este nuestro continente y en el concierto de las Naciones de Gobierno Democrático Liberal y Representativo, por tener partidos de gran longevidad y solidez institucional. La fusión como algunos advocan apasionadamente tal vez supondría el fin de una forma de sostener la democracia y la soberanía nacional que ha dado estructura solida al país de hoy. Además, de ser fundamentales para la existencia del País como República caracterizada por un Sistema Representativo de Gobierno por Mayorías, que es nuestro legado artiguista como país.

Fue por defender esos principios que nuestros Diputados artiguistas abandonaron la Asamblea del año XIII.

Son muchos los puntos y muy importantes de esta gran discusión. No es cosa menor el riesgo que se correría de perder la identidad de cada uno de los Partidos Fundacionales, lo cual es el ADN de nuestro país como República desde siempre. Ejemplos de perdidas serian, las sensibilidades del Partido Colorado Batllista y el Partido Colorado Riverista (dos corrientes históricas dentro del Lema Colorado, o del «Wilsonismo» o del «Herrerismo» o de los Blancos Independientes dentro del Partido Nacional. Son matices y sensibilidades definidas y definitorias que enriquecen el debate político que construye a la nación desde diversos ángulos.

Son matrices ideológicas, éticas, culturales y miradas y sensibilidades completamente distintas y necesariamente distintas para la construcción de la República plural, justa, que amamos y añoramos y deseamos para hijos y nietos.

Fusionarlos en un solo Lema en octubre es una forma, pero también debemos advertir, que sería de alguna manera desdibujar y borrar para siempre estos constituyentes. Sin ellos cada uno en su camino histórico, estaríamos convirtiendo a los partidos en «maquinarias electorales» sin alma ni propuesta diferenciada- que es hacia lo que algunos blancos y colorados proponen ir-, solo con la finalidad de destrozar o destruir al rival o asegurar posiciones personales en cargos de gobierno. Eso no es la función del Partido Colorado. Su misión histórica y futura es construir futuro y bienestar. El Partido Colorado siempre tuvo la tarea de construir una sociedad más rica para que hubiera menos pobres o ningún pobre. Sin resentimientos ni envidias, sin importar que algunos considerados ricos fueran más o menos ricos. Los importantes fueron siempre los más.

Desde los donatarios de tierras de Artigas protegidos por Rivera hasta los CAIF de hoy pasando por la construcción de los grandes momentos de la República batllista que estaba y cuando era necesario construía donde lo privado no llegaba o podía llegar debido a nuestro pequeño tamaño de entonces. Para luego alentar la competencia con el privado que llegara.

OTRO DE LOS ARGUMENTOS A SOPESAR CUIDADOSAMENTE ES UNA POSIBLE DESCONEXIÓN CON EL ELECTORADO: Los ciudadanos votan por muchos motivos y no se puede desconocer que las emociones y la pertenencia histórica es una de ellas. Los uruguayos no votamos solamente con el bolsillo, somos generosos y muchas veces votamos para resolver el problema del prójimo. La sensibilidad y la emoción es un motivo de voto tan importante como la que más. ¡Pregúntele Vd. a un socio Blanco si no lo es!  Obligar a un elector a votar por un lema único para enfrentar al cuco o como precondición de que un buen candidato del otro Partido pueda ganar el gobierno es ignorar la lealtad histórica al país que es, en muchos casos, y seguirá siendo, el motor de la participación política de muchos ciudadanos activos e interesado que a su vez generan opinión en el resto de sus círculos sociales y ciudadanos.

EL RIESGO DE LA «LICUACIÓN» DE LA ESENCIA: Al intentar agradar a todos bajo un mismo techo, el discurso se vuelve ambiguo y tibio. Y hasta puede ser excusa de gobernar luego con tibieza y sin la decisión necesaria para llevar adelante la cosa tal como es mandatada. La fusión generaría un «partido de gran centro» o «partido tragalotodo», un Muerto sin olor y bien maquillado que, al no tener una identidad clara, corre el riesgo de no representar realmente a nadie. Se dirá que los lemas al volverse sub-lemas harán los matices. No creo que sea cierto. Pienso que los sub-lemas menos grandes pueden tender a la nada. Así no se representará a nadie.

ARGUMENTO DE LA DIVERSIDAD Y LA REPRESENTACIÓN (Democracia Republicana Liberal sana) La esencia de la democracia radica en la capacidad de ofrecer al ciudadano alternativas claras y variadas entre las cuales elegir. Tantas como sean necesarias.

El que haya menos opciones para el ciudadano puede conllevar a un déficit democrático y obligar a votar contra algo en vez de a favor de algo.

 Si los lemas históricos se fusionaran en un solo lema de un abrazo entre Oribe y Rivera, el sistema político uruguayo se reduce drásticamente. Menos lemas significan menos matices. El elector pierde la capacidad de premiar o castigar gestiones de manera específica.

RIESGO DE MONOPOLIO DEL PENSAMIENTO:  Una coalición consolidada en un solo Lema para octubre crea un bloque de poder tan grande detrás de un dirigente que aparezca como única opción predominante, que podría ciertamente anular el debate interno. La diferencia entre el PN y el PC a menudo permite que el sistema se autorregule; sin ellos, el «oficialismo» y la oposición se podría volver una masa informe difícil de controlar por la opinión pública. Ciertamente no queremos monopolio de Pensamiento, se trata de todo lo contrario, se trata de poder salir de ese horror que es la izquierda uruguaya de hoy.

RIESGO CIERTO DE DESALIENTO DE LA MILITANCIA  La militancia política en Uruguay se basa en gran parte en el orgullo de pertenencia y el orgullo de proponer un camino que consideremos mejor para todos. ¿Cómo se movilizaría un club seccional batllista o un campamento blanco si su «lema» ha dejado de existir? La fusión corre el riesgo ciertamente de desmovilizar a las bases históricas Coloradas que han sido y son la garantía de existencia de la Republica y que son las que realmente sostienen el trabajo territorial.

ARGUMENTO DE LA ESTRATEGIA ELECTORAL (La posible trampa de la coalición) Desde un punto de vista puramente pragmático, la fusión de lemas en octubre podría ser un error estratégico fatal a mediano y a largo plazo.

El «efecto vacío»: Si los partidos tradicionales se fusionan en un lema para octubre, dejan un espacio vacante en el espectro político (especialmente hacia el centro o centro-izquierda dentro del Partido Colorado, o sectores más conservadores en el Partido Nacional). Esto podría facilitar el crecimiento de terceras fuerzas o de movimientos antisistema que capitalicen el descontento de quienes no se sienten representados por la nueva «Coalición Republicana».

Falsa fortaleza: A veces, las uniones por ingeniería y conveniencia electoral esconden debilidades estructurales. La mejor forma de fortalecer el sistema no es eliminar a los partidos, sino que cada uno trabaje en su renovación y actualización programática, que es la clave para llegar al gobierno. La fusión es a menudo una «solución de perezosos» para evitar el trabajo de seducir al electorado por cuenta propia con la responsabilidad de un proyecto político de significación.

Cohesión frágil: Una fusión forzada por una coyuntura electoral suele ser estable hasta el reparto de cargos luego la inestabilidad se instala. Si los resultados no son los esperados, las tensiones internas entre las facciones que antes eran partidos separados podrían hacer implosionar el nuevo lema, generando una crisis de gobernabilidad mayor que la que se intentaba evitar.

LA ALTERNATIVA: La Coalición como sistema de gobierno, no de lema

Un argumento fuerte es defender que la coalición de gobierno no requiere la fusión de lemas.

El Balotaje y la coalición resultante de él ha probado ser una herramienta útil para vencer al Frente Amplio y gobernar exitosamente como prueban las victorias electorales en segunda vuelta de Jorge Batlle y Luis Lacalle Pou

Cooperación sin disolución: Uruguay ya ha demostrado que es posible formar mayorías parlamentarias y gobiernos exitosos mediante coaliciones programáticas sin que los partidos pierdan su lema.

Transparencia: Cuando los partidos compiten bajo lemas separados, el elector sabe exactamente qué propone cada uno. Cuando llegan al gobierno, negocian y acuerdan. Eso es democracia y balance de poder parlamentario maduro. Un lema único oculta la negociación, impide al ciudadano saber qué partido está cediendo y cuál está ganando influencia, volviendo el ejercicio del poder más opaco.

Hay quienes opinan que «La gran fortaleza política e institucional del Uruguay radica en su pluralismo histórico. Fusionar al Partido Colorado y al Partido Nacional bajo un solo lema no es ‘modernizarse’, es empobrecer la democracia. Privar al ciudadano de la elección entre dos tradiciones distintas no solo anula la identidad de los partidos, sino que crea un vacío político que, a la larga, terminará fragmentando aún más el sistema y alejando a los ciudadanos de la política. La cooperación en el gobierno no exige la muerte de los partidos en la urna. Son dos partidos de orígenes y caminos muy distintos que cuando son requeridos a confluir en la acción resultan formidables hacedores de la República»

Existe una gran preocupación dentro del Partido Colorado (PC), no solo entre sus convencionales, sino en su verdadero cuerpo, el que habita y late en calle, barrios, ciudades y pueblos, sobre una eventual fusión con el Partido Nacional (PN). No es solo romántica o histórica; es, ante todo, una preocupación estratégica de supervivencia política como entidad Soberana del partido que fundara la República. En cualquier alianza donde uno de los socios es significativamente más grande, el «socio que en esta coyuntura es menor» corre riesgos existenciales muy concretos.

Aquí te presento los argumentos principales que ciudadanos argumentan de por qué esta unión sería perjudicial para el Partido Colorado:

EL RIESGO DE «ABSORCIÓN» (El Partido Nacional como aspiradora al contar)

El Partido Nacional ha consolidado, en los últimos años, una posición de liderazgo dentro de la coalición gobernante en base a un muy exitoso liderazgo.

En un escenario de lema único debemos considerar que:

LA MARCA PC PUEDE DESAPARECER: Al competir bajo una misma estructura, la visibilidad del PC se reduce a la de un «sector» más dentro del gran lema. El electorado deja de identificar al PC como una opción independiente con su propia trayectoria (desde los fogones del 1817 cuando comienza la congregación de patriotas alrededor de Rivera como segundo nombrado por Artigas)

Gravitación política: En cualquier organización nueva, la fuerza mayoritaria tiende a absorber los recursos, los tiempos de televisión, el financiamiento y la mayor parte de las listas. El PC terminaría siendo, en la práctica, una facción minoritaria dentro de una estructura dominada por la lógica del PN.

INCAPACIDAD DE DIFERENCIACIÓN PROGRAMÁTICA El Partido Colorado necesita, para crecer, diferenciarse como siempre, del Partido Nacional.

El Partido Colorado no tiene un problema de ingeniería electoral, tiene el problema de que sectores importantes dentro de él no han constituido aún un proyecto político de contenido y envergadura. A vastos sectores del Partido Colorado se le urge ser quien es, con claridad expresar para que y como piensa gobernar. Eso es lo que el país busca y espera.

El dilema del elector: Hay votantes que tienen afinidad con la Coalición pero que rechazan el perfil más conservador o tradicionalista del PN, y prefieren el perfil más liberal, laicista o «batllista» del PC. Si ambos partidos se fusionan, ese votante pierde su opción y se va.

Fuga de votos: Al eliminar la distinción, el votante «colorado» que no se siente «blanco» – y son muchos- no tiene a dónde ir dentro de una coalición republicana en noviembre. Esto no garantiza que voten a la nueva Coalición; por el contrario, aumenta la probabilidad de que migren hacia el Frente Amplio (como voto de protesta) o que simplemente se desmovilicen y no voten, perjudicando al total de la Coalición Republicana en balotaje.

POSIBILIDAD DE PÉRDIDA DE LA «PALANCA NEGOCIADORA» Como socios en una coalición, el PC puede tener poder real:

Negociación desde la autonomía: El PC puede negociar políticas, prioridades y cargos de ejecución política porque es un partido independiente que elige estar en la coalición.

Pero si pierde su soberanía y va por Sumisión absoluta:  el PC pierde su derecho a disentir. Si mañana una política del PN no le gusta a los colorados, ya no tendrán la opción de marcar distancia o retirarse de la coalición sin romper su propio partido. La fusión tiene el poder de atar de manos a los dirigentes colorados, convirtiéndolos en subordinados permanentes de segundo orden destinados a desaparecer.

LA CRISIS DE LA DIRIGENCIA Y EL «RELEVO GENERACIONAL» Desincentivo a la necesaria lucha por renovación de liderazgo: Para que un partido crezca, necesita figuras jóvenes y renovadoras que quieran ser «cabeza de león». Si el PC se fusionara, el techo para los dirigentes colorados sería mucho más bajo, casi inexistente. ¿Por qué un dirigente emergente querría liderar el PC si su capacidad de influencia está supeditada a lo que decida la mayoría del PN? Solo una quinta columna.

Desmovilización de las bases: El militante colorado se mueve por la historia de su partido. La «bandera colorada» es aún un muy fuerte elemento movilizador. Si esa bandera desaparece, la estructura territorial del PC (que es la que garantiza la fiscalización y la movilización en el interior) se desmorona. Es muy difícil pedirle a un comité de base que trabaje intensamente por una coalición abstracta que por una identidad con más 180 años de historia.

LA TRAMPA DE LA «COALICIÓN REPUBLICANA»

Mucha gente dentro de ambos partidos fundacionales ve y entiende que existe el riesgo real de que la «Coalición Republicana» sea vista y se transforme simplemente en una extensión del Partido Nacional bajo otro nombre. Mejor dicho, la gran mayoría del nomenclátor blanco lo ve así.

Si el PN tiene la mayoría de los votos, la mayoría de los candidatos y la mayoría de los cuadros técnicos, la fusión será percibida como una victoria final e históricamente ilevantable del PN sobre el PC. El Uruguay no necesita eso.

El Partido Colorado quedaría estigmatizado como el partido que, al no poder ganarle al PN ni al Frente Amplio, prefirió «suicidarse» políticamente en pos de algunos cargos para sobrevivir como un apéndice de los Blancos. Esto es una herida mortal para la dignidad partidaria y el País y su historia democrática y republicana.

Es difícil convencer a la mayoría de los Colorados y Batllistas que alguno de los hoy dirigentes tiene derecho a semejante cosa.

RESUMEN DE Y PARA ESTA DISCUSIÓN Para el Partido Colorado, la fusión no es una estrategia de crecimiento, sino un acto de subordinación y entrega por una recompensa menor. Que por el bien de nuestra democracia representativa se debe evitar a todo trance. Es vender el rico patrimonio como decía Artigas. Mientras que para el PN podría ser una forma de consolidar un poder mayoritario, para el PC implica renunciar a su única herramienta de futuro: su capacidad de ofrecer una alternativa liberal , republicana y batllista dentro del sistema democrático. Sin esa distinción, el PC se vuelve prescindible y deja de existir para siempre. Se perdería el Batllismo, la joya de nuestro desarrollo como republica justiciera y única en el continente. Su eliminación no es un objetivo soterrado de algunos dirigentes de ambas colectividades, sino que cada vez es un planteo que se oye con más sonoridad.

Es difícil de creer que a un número enorme de colorados batllistas y no colorados, dirigentes o ciudadanos votantes no se les revuelvan las tripas ante semejante posibilidad.

En ese caso, el Partido Colorado asumiría los costos de la unión, pero no necesariamente obtendría una influencia proporcional. Podría ser visto como un partido subordinado que abandonó su identidad para acompañar al socio mayor.

DEBILITAMIENTO DE SU PATRIMONIO HISTÓRICO QUE ES EL PATRIMONIO HISTÓRICO DEL PAÍS El Partido Colorado y el Partido Blanco posteriormente Nacional, tienen un origen muy distinto y por lo tanto han cumplido tareas distintas en nuestro desarrollo histórico.

El Partido Colorado surge de desde abajo, no desde el poder. Cuando los jefes lavallejistas dan por perdida la revolución de Mayo y desconocen el mandato de Artigas al nombrar a Rivera su segundo al mando. Ellos elijen irse con Alvear a Buenos Aires bajo su autoridad. Viajan en una fragata portuguesa que envía Lecor.

Luego el partido Colorado es el núcleo de los perdedores de India Muerta que tienen que sobrevivir juntos hasta la oportunidad de la revolución, la conquista de las Misiones y la Independencia.

El Partido Blanco nace por decreto del Gobierno de Manuel Oribe que obliga a llevar una divisa con los colores e inscripción del Gobierno. Luego por decreto también se transforma en Nacional como partido para expresar la necesidad de la Nación por encima de las divisas.

El Partido Colorado es el perdedor de Carpintería, el sitiado por Rosas y Oribe en la Defensa. Pero es el Partido que termina derrotando a las dos tiranías más grandes del continente, a Rosas y a López.

Es el partido que junto con los blancos termina el militarismo y pelean y mueren juntos por la constitucionalidad y la ley en los campos del Quebracho.

La tradición no debe utilizarse solamente como un argumento meramente sentimental. También cumple una función política: transmite valores, organiza militantes, conserva experiencias y permite que los ciudadanos reconozcan una corriente de pensamiento a lo largo del tiempo.

La unión podría ser beneficiosa para el socio mayor, pero es muy peligrosa para el socio menor. El Partido Nacional tendría más posibilidades de conservar su peso dentro de la nueva estructura, mientras que el Partido Colorado arriesgaría su identidad, su autonomía y su capacidad de crecer.

“Para el Partido Colorado, fusionarse con el Partido Nacional en un lema en octubre no significa necesariamente fortalecerse: puede bien significar dejar de existir como fuerza política autónoma y soberana. Una coalición puede ser necesaria para gobernar, pero no exige que los partidos desaparezcan o se autoeliminen. El Partido Colorado debe cooperar cuando corresponda, negociar desde su independencia y ofrecer su propia alternativa batllista y republicana. Si abandona su lema, pierde su identidad; y si pierde su identidad, también pierde la posibilidad de recuperar a sus votantes.”

La posición puede resumirse así: coalición sí , con un propósito definido; fusión de Lemas, no.

ES PÉSIMO PARA EL PAÍS, JAMÁS Para el Partido Colorado, la principal ventaja de apoyar una coalición en el balotaje sin fusionar los lemas es que puede cooperar electoralmente sin dejar de existir como partido autónomo.

Los beneficios serían:

  • Conservar su identidad: el Partido Colorado mantiene su lema, su historia, sus símbolos y su perfil batllista, republicano y liberal.
  • Retener a sus votantes: los colorados pueden apoyar al candidato común en el balotaje sin sentirse obligados a abandonar su identidad política. Esto reduce la desmovilización y la fuga de votos.
  • Mantener capacidad de negociación: el partido conserva sus bancas, su representación parlamentaria y su capacidad de exigir compromisos programáticos al candidato de la coalición.
  • Evitar la absorción por el Partido Nacional: la cooperación electoral no convierte al Partido Colorado en una simple corriente interna del socio mayoritario.
  • Competir en primera vuelta: cada partido puede presentar su propio programa, candidatos y listas. Así se ofrece al electorado una mayor diversidad y se mide el peso real de cada fuerza.
  • Apoyar al candidato opositor mejor posicionado: en el balotaje, los partidos pueden respaldar un programa común para impedir que gane el Frente Amplio o para alcanzar el objetivo electoral compartido.
  • Conservar cargos y representación proporcional: al votar cada lema por separado en la elección parlamentaria, la distribución de bancas refleja mejor el peso específico de cada partido.
  • Tener libertad para marcar diferencias: el Partido Colorado puede apoyar al gobierno en asuntos comunes, pero también criticarlo o apartarse cuando sus principios estén en juego.
  • Facilitar la renovación partidaria: al conservar una estructura propia, puede formar nuevos dirigentes, reorganizarse territorialmente y recuperar votantes sin depender de una organización dominada por el Partido Nacional.
  • Permitir una eventual separación: si la coalición fracasa, los partidos pueden revisar o terminar el acuerdo sin tener que reconstruir una identidad que fue formalmente disuelta.

La diferencia esencial es esta:

La coalición permite sumar fuerzas cuando es necesario; la fusión elimina las diferencias entre ellas lo que no es bueno.

En un sistema de doble vuelta, la fórmula más conveniente para el Partido Colorado sería: competir con identidad propia en la primera vuelta y acordar una candidatura común en el balotaje. Así puede contribuir a ganar la elección nacional sin pagar el costo de desaparecer como partido.

“Lo que el País reclama y el Partido Colorado necesita es expresar el contenido de un proyecto político claro, definible, al que la ciudadanía pueda hacer el seguimiento.

Expresar su personalidad histórica y futura con claridad.

Trabajar infatigablemente para crear un país y una sociedad más rica y libre para que no haya pobres; donde no importe o preocupe que los que se consideren ricos sean más o menos ricos.

Crear y acelerar el porvenir y preparar a los uruguayos para triunfar en él.

En suprema Libertad. “

El Uruguay necesita y merece tener al Partido de Frutos, de venancio, Garibaldi y Don Pepe Batlle. Soberano y cooperando en la construcción del futuro de todos.

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