¡Propuestas indecentes!

octubre 12, 2026

Lorenzo Aguirre

Por el sillón del “Palacio de Planalto” – y una buena reposera en “Alvorada” – se llevaron a cabo las elecciones nacionales en Brasil, eligiendo presidente, vice, 54 de 81 escaños del Senado Federal – los otros, electos en 2022 – y 513 asientos de Diputados para el período de gobierno 1º de enero 2027 – 1º de enero 2031. Con una participación de 125.276.000 ciudadanos (78.92%), el candidato Flávio Bolsonaro, “Partido Liberal” (“PL”) – ideología conservadurismo social, liberalismo económico, bolsonarismo, pro evangélico, de posición derecha, extrema derecha -, ganó los comicios con 47.03%, 56.105.000 votos, llevándose 28 de las 54 poltronas para senadores, y 121 de diputados. El segundo puesto correspondió a Luiz Inácio Lula da Silva, “Partido de los Trabajadores” (“PT”) – ideología lulismo, progresismo, socialismo siglo XXI, teología de la liberación (compuesta por católicos y protestantes, nacida en América Latina en la década del 60` luego de aparecer comunidades eclesiales de base, el “Concilio Vaticano II” y la “Conferencia Episcopal de Medellín”), y posición izquierda, ultraizquierda, con afiliación al “Foro de Sao Paulo”-, obteniendo 45.16%, 53.880.000 votos, reteniendo 9 senadores y 88 diputados. Con una diferencia de 2.225.000 adhesiones a favor de Bolsonaro, el próximo domingo 25 de octubre se celebrará la segunda vuelta, pues, los candidatos, no alcanzaron 50% + 1 de votos en primera instancia.

 

El oficialismo – Lula da Silva, “PT” –, que estructuró otra vez una coalición integrada por ultraizquierda, izquierda, y centroizquierda – algunas fuerzas no participaron el polo de unidad, y los más radicales, fueron por separado -, llevó adelante una campaña basada en la soberanía sobre recursos estratégicos y energéticos, reducción en la jornada laboral, y lucha financiera al crimen organizado. Lula da Silva, buscó contar con el electorado evangélico y católico – comunidades tan criticadas por “progresistas correctamente ubicados” -, como, asimismo, femenino y agrupaciones “LGTB”, para ampliar el respaldo a los Estados del nordeste, bastiones netamente lulistas, pero, al parecer, las devoluciones no fueron las esperadas, e incluso el sostén y amparo a los baluartes de referencia tampoco alcanzaron los dígitos pretendidos.

Por el “Partido Liberal”, Flávio Bolsonaro enfatizó una política de mano dura contra la delincuencia, impulsó clasificar como terroristas a las facciones criminales, pero al mismo tiempo proyectando una imagen más moderada que su padre, y vestida con mensajes seductores para un descolorido mercado.

De ganar Bolsonaro, Brasil comenzaría una alineación con Washington – más allá que, Lula, lustrara escritorios de la Casa Blanca y coqueteara con el “yanqui” Barak Obama -, y dejaría de ser protagónico con el “Brics” – asociación política – económica internacional integrada por 11 miembros de pleno derecho, Rusia, China, India, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes, Irán, Arabia Saudita, e Irán, y 10 países socios -, que más allá de implementar rivalidad al “Banco de Desarrollo”, estableció una “corporación para un nuevo orden” y movió códigos de acción con un claro perfil de comunidad intervencionista.

De asumir la presidencia el hoy senador por Río de Janeiro, quizá sería potable tener presente una posible oscilación debilitando la balanza de intercambio económico entre Brasil y México, iniciando un giro hacia América Latina, una marcada recomposición bilateral con argentina, y transformación en la política de industria, comercios y beneficios, en el “Mercosur”.

Entre memoria y escándalos

No existen dudas respecto a que, Inácio Lula da Silva, estableció una política compulsiva no solo contra la libertad de expresión, sino también en cuanto al aspecto jurídico. Una y otra vez, la ultraizquierda brasileña – totalitaria como siempre – busca silenciar, al mismo tiempo que aplaude y “adorna bondades” a gobiernos de México, España, Nicaragua, y Cuba, quienes emiten mensajes defendiendo Derechos Humanos, libertad de expresión, pero manejan la judicatura atacando a opositores, intentan demoler el sistema democrático, y maquillan perfiles terminando en concepciones del “Grupo de Puebla”.

Más allá de lo expresado, Brasil se ha convertido en el país con más bloqueos y condicionantes en cuanto a comercio, resaltando como la nación que aplica mayores tributos, aunque el mandatario se pone en posición de víctima debido a los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump.

En cuanto al “dossier” del garoto Lula, es oportuno recordar que fue declarado culpable por los “Jueces del Tribunal Superior”, por corrupción, lavado de dinero, y beneficiario de un “apartamentito” triplex, obsequiado – “diezmo” – por la Constructora OAS – además de “adquirir” varios regalitos, como “modestas tolderías de campo” en el estado de Sao Paulo, cuyo valor está por encima de diez millones en billetes verdes capitalistas -, a cambio de mediar, a efectos que, la empresa de referencia lograra contratos con “Petrobras”, capítulo enmarcado en la “telenovela” “Operación Lava Jato”, sobre sobornos pagados por corporaciones constructoras para “acompañar” a la mencionada petrolera del Estado.

La condena por unanimidad a Lula da Silva le impidió estar habilitado a ser elegible en las presidenciales de 2018, pues las leyes brasileñas prohíben que, una persona en esa condición, y en segunda instancia, se postule. En 2022, Lula da Silva restableció sus derechos políticos, y ese mismo año ganó las presidenciales derrotando por apenas 2.139.600 votos (1.8%), al entonces mandatario Jair Bolsonaro, quien en junio de 2023 fuera declarado inelegible hasta 2030, por abuso de poder político y uso indebido de medios de comunicación. En setiembre del pasado año, es condenado a 25 años de prisión por participación en un complot de golpe de Estado.

Su hijo, Flávio, ahora candidato al sillón del “Palacio del Planalto” y buscando dormir en el “Palacio de la Alvorada”, “goza” desde 2020 una denuncia por parte de la “Fiscalía de Río de Janeiro”, por delito de organización criminal, malversación, lavado de dinero y apropiación indebida entre 2007 y 2018.

El próximo domingo 25 tendrá lugar la segunda ronda, para la cual, encuestadoras con sondeos manipulados volverán con catoptromancia y “empate técnico”, mientras protagonistas de uno y otro bando mantendrán su contorno físico, dejando de lado la dieta circadiana, para seguir engullendo, aunque estén pasados de peso y los reflejos disfruten vulgaridad inenarrable intentando edulcorar “Propuestas Indecentes”.

¡Mis respetos, a Robert Redford!

 

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