Hipocresía sobre tregua, por transacción petrolera

octubre 19, 2026

Lorenzo Aguirre

Donald Trump, aseguró que, Rusia, tiene disposición en llegar a un acuerdo, a efectos de poner fin al conflicto con Ucrania, pero el problema radica en el mandatario Volodímir Zelenski. El presidente estadounidense expresó que, para lograr la paz definitiva, Ucrania debe cambiar de liderazgo, y de forma prepotente, señaló: “Zelenski, desobedeció mis instrucciones”, para después, agregar: “¡más vale detenerse, es hora de que Ucrania tenga nuevo presidente!”. Asimismo, Donald Trump manifestó que Vladímir Putin, “inmediatamente dio la orden de alto el fuego energético, además de instar a no romper la tregua”. Después que Trump informara el “cese de fuego”, Rusia bombardeó instalaciones y envió drones a “visitar” plantas energéticas en Kiev.

 

Hace poco más de año y medio, en el Despacho Oval de la Casa Blanca tuvo lugar un episodio lleno de vulgaridad – ¡en otros tiempos, por lo menos ocurrían sucesos estimulantes a la imaginación! -, donde una conversación con expresiones matonescas del presidente Donald Trump – acompañado de un adulón J.C. Vance, convertido en deplorable vicepresidente patotero -, fue lanzada al mandatario ucraniano Volodímir Zelenski.

Todavía permanece en la memoria la patética actuación premeditada de Trump, no solo buscando fortalecer su perfil político, sino adueñándose de negociaciones diplomáticas – mandando suficientemente lejos al Cuerpo de Relaciones Exteriores, los cuales son canales convencionales adecuados -, dejando claro que, el preparado “round” transmitido en directo, en realidad no intentaba la paz entre Moscú y Kiev, más bien obtener bajo prepotencia un “acuerdo” económico, evidenciando explotación a un pueblo sufrido, destruido, necesitado.

El trato, comprometía a Ucrania con el 50% de todos los ingresos de la futura monetización de activos de recursos relevantes, metales estratégicos – petróleo, gas natural – para desarrollo tecnológico y la industria de Estados Unidos, siendo volcados a un “fondo de reconstrucción”, pero por supuesto administrado por Washington.

Al parecer, el soberbio de Trump se pasa al enemigo – no solo de Estados Unidos, sino también de Europa, aunque el viejo continente no hace lo suficiente para defender libertades y son vejados en buena medida por los burócratas de Bruselas -, apoyando a un hipócrita desequilibrado como el presidente Vladímir Putin, el cual, todavía, se burla diciendo estar resuelto a mediar para calmar las aguas, aunque el asesino de la “KGB”, a lo largo de cuatro años y medio de invasión a Ucrania ensangrentó esos territorios llevando la vida de 75.000 ciudadanos, más allá que la penetración provocara también la muerte de  570.000 soldados rusos.

Ahora, a Trump no le alcanzan sus amenazas, tóxico comportamiento, e inenarrable ordinariez verbal hacia Zelenski, al señalar: “¡haces el trato, o estamos fuera!” … “¡tienes que estar más agradecido con la Casa Blanca, eres un irrespetuoso y mal agradecido!”, sino que, acompañado de serviles funcionarios de su gabinete, insiste diciéndole al presidente de Ucrania la obligación de hacerse a un lado – paralelamente no faltaron alcahuetes ignorantes reclamando llamar a elecciones -, más allá de imponer que, Ucrania, debe renunciar a su solicitud de ingreso a la “Organización del Tratado del Atlántico Norte” (“OTAN”).

Volodímir Zelenski manifestó que, si Trump pretende se celebren elecciones – las primeras desde el inicio de la invasión rusa -, “le pida a Putin conceder 60 días de “Alto el Fuego”, y por supuesto estaremos dispuestos a aceptar la decisión ciudadana”.

Es loable que un pueblo democrático como el ucraniano decida si Zelenski continúa con el mandato, o si la crítica situación necesita otro liderazgo, pero la “Constitución”, marca que, bajo estado de Ley Marcial no pueden realizarse comicios. De todas formas, solo el 11% considera llamar a elecciones, pues, cambiar de mandatario, provocaría un período de ambigüedad.

Ante todo … ¡transacciones!

El acontecimiento de “acuerdo” llega simultáneamente con los crecientes ataques por parte de Ucrania a las refinerías rusas, un “estilo” no compartido por Donald Trump, y como entrometido asesor en cháchara autárquica, desaconseja –  lo peor de todo, es, que, lo hace público, sin un mínimo de ética -, pues, las instalaciones de referencia dejan de abastecer combustible a varios países.

En la “alianza Trump – Putin”, el ex “007” de la “KGB” levantaría la prohibición de exportar diésel, y se comprometería a distribuir en el mercado internacional 500.000 toneladas en noviembre, y 1.000.000 en diciembre, obviamente incluyendo prioridad a Estados Unidos, hecho que, sin lugar a dudas, comenzaría a marcar fluctuaciones en los actuales platos de la balanza.

El coqueteo está generando desaprobación no solo en funcionarios europeos, también del “Partido Republicano”, porque el compromiso entre Washington y Moscú incluye una flexibilización en cuanto a sanciones por parte de Estados Unidos, “bondad” intentando bajar el precio del combustible pero iniciativa tomada de cara a las legislativas estadounidenses que se llevarán a cabo el próximo martes 3 de noviembre.

Después de lo narrado, quizá sería potable meditar si, la crisis de precios en los combustibles, en realidad no ha tenido su disparo gracias a la guerra en Medio Oriente…pero, bueno, lo “importante” son las charlas distendidas entre las potencias referidas, respecto a “comenzar a evaluar y luego encaminar” el fin del conflicto bélico en Ucrania después de concretar el momento tan esperado por diplomáticos de uno y otro lado… ¡una multimillonaria “transacción” sobre petróleo, beneficiando empresas “amigas” en Medio Oriente!

El gabinete estadounidense y el Kremlin, se dan fuerte abrazo para empezar a trabajar intensamente y sin pérdida de tiempo, con gran cantidad de yacimientos petrolíferos y refinerías, entre las cuales se encuentra “Lukoil”, la mayor empresa energética de Rusia, y el principal inversor estadounidense, Todd Boehly, auspiciante con dos millones de dólares, a las causas políticas de Donald Trump.

A veces, sería potable ingerir algún suplemento dietario a base de fosfolípidos y vitaminas, para mejorar la función cerebral – especialmente la memoria – a efectos de tener presente que, la estructura de propuestas del presidente Trump, son un “refrito” de aspectos conversados con Putin en la “Cumbre de Alaska”, aunque, en ese momento, el frío de Anchorage solo sirviera para “templar” algunos puntos del plan ahora descongelado y convertido en realidad.

 

 

 

 

 

 

 

           

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Otras Noticias

Día Internacional de la Alfabetización: para no perder nuestra libertad

David Auris Villegas Ayer me acerqué a una agencia de

Alemania y la “OTAN”,

en alerta permanente Lorenzo Aguirre El presidente de los Estados