“Medio término”; redefiniendo relaciones internacionales

noviembre 1, 2026

orenzo Aguirre

Mañana, Estados Unidos celebrará “Elecciones de Medio Término” (“Mitad de Mandato”), en la cual se disputarán 435 escaños (218 para mayoría) de la Cámara de Representantes, y 35 en 100, del Senado, a efectos de conformar un nuevo Congreso. Asimismo, estarán en juego 39 asientos para gobernadores de Estados y fiscalías. En los presentes comicios – habilitando el período legislativo 3 de enero 2027, 3 de enero 2029 – la votación anticipada de 48 millones de electores (incluyendo al papa León XIV, siendo el primer pontífice en una consulta popular de un país laico) está pautando – según despachos de sondeos – 47% para demócratas, y 35% a republicanos. En cierta forma, las elecciones dan oportunidad a reequilibrar el poder, transformándose en termómetro en cuanto a gestión presidencial, y si los escaños son contrarios a Donald Trump, mutilarán la implementación de su programa político para la segunda fase de gobierno.

 

Las elecciones de “Medio Término” llegan en plena crisis interna en cuanto a precios en la gasolina, servicios de atención médica, aumento de impuestos a través de aranceles, e inflación disparada. A modo de telón, evidente corrupción, tráfico de influencias, erosión democrática, política exterior con marcado alejamiento de Estados Unidos en relación a los aliados, coqueteo con Rusia, expansionismo abusivo, y un acentuado separatismo con el Vaticano, que, en cierta manera, provoca urticaria en gran parte de la sociedad estadounidense, la cual ha llevado a confrontaciones difíciles de detener.

Es oportuno señalar que, Trump, está usando millones de dólares de contribuyentes para financiar campañas del “Partido Republicano”, y su Administración ha desmantelado la seguridad electoral al despedir personal en la “Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad” – forma parte del “Departamento de Seguridad Nacional”, responsable de protección en cuanto a infraestructura de la tecnología -, especializada en elecciones, así como retiro de apoyo económico a programas de capacitación sobre “Infraestructura Electoral”, en el “Centro de Análisis e Intercambio de Información”, más allá de manifestaciones, y amenazas, incluyendo la “sugerencia” de suspender dichos comicios.

Hoy, los hispanos, factor importante para la victoria de Donald Trump en las presidenciales de 2024, desaprueban su conducta, no solo por la actual situación de inestabilidad económica que los hace vivir, sino por el desprecio respecto a inmigrantes, hecho que los lleva a mirar hacia los demócratas.

Lo narrado, deja en evidencia que, el crecimiento de adherentes al “Partido Demócrata”, se debe exclusivamente al desplome del “Partido Republicano” y resquebrajamiento de la corriente Trump.

En cuanto a política exterior, el mandatario ha reflejado un comportamiento matón y una oratoria tóxica, ordinaria, hacia el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, al expresar que debía hacerse a un lado de sus funciones, y renunciar a la solicitud de ingreso a la “Organización del Tratado de Atlántico Norte”.

Asimismo, el presidente estadounidense, con su ambición expansionista, también puso mala cara frente a la soberanía de Dinamarca con respecto a la desolada y hasta ayer “olvidada” Groenlandia, y no olvidemos las relaciones muy tensionadas por la retórica de Trump, sobre un futuro “Estado 51” – Canadá -, además de demostrar falta de ética, postura autárquica y vulgaridad, frente al Primer Ministro Mark Carney, al expresar que, el ex Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, sería el gobernante y líder, del “Nuevo Estado”.

Desde su asunción, Donald Trump ha presentado un accionar internacional complicando la convivencia entre varios países, y sin lugar a dudas se puso en posición contraria a media humanidad, enlodando el camino, moviéndose con intermitencia y “poca claridad” entre el mundo liberal, de forma grosera con Europa, como también con México, y de manera despectiva con los latinoamericanos que “se encuentran por todos lados”.

Parece que se están produciendo abismos entre el primer mundo y el resto – el segundo mundo, que fuera una concepción pro Unión Soviética, ha desaparecido –, en el cual nos encontramos los “subdesarrollados del tercer mundo” (reflexión un poco dura que, para suavizarla y edulcorarla, pasaron a denominarla “en vías de desarrollo”, y finalmente para colocar la “frutilla a la torta”, nos llaman “emergentes”), un conjunto de comunidades tristes, desamparadas, mutiladas, vejadas y explotadas por pestosos racistas y nostálgicos reaccionarios.

Más allá de lo expresado, por otro lado, Donald Trump ha estimulado un coqueteo con el ex agente “007 y medio” de la “KGB”, “Bond” Putin – quien está llevando también una campaña a favor del demagogo imperialista económico y xenófobo norteamericano -, respecto a acuerdos hacia una alianza entre Washington y Moscú, la cual incluye una interrelación de empresas rusas e inversores estadounidenses en cuanto a yacimientos petrolíferos y refinerías, accionar que Trump retribuiría a través de flexibilizaciones y levantamiento unilateral de sanciones por parte de Estados Unidos, contra Rusia.

Lo expresado trae cambios vertiginosos en observaciones y lineamientos a expedientes de “Asuntos Internacionales”, los cuales se van de lado y desorientan porque las “modalidades de juego” en busca de intereses, son obsoletas, culminaron, y la concepción “derecha – izquierda”, “medio mundo capitalista, medio comunista”, pasa a ser cosa de otros tiempos.

Ahora, se trata de grupos dentro de cada país, en cada continente, porque, Trump, Putin, Macron, Marine Le Pen, Sánchez, y los otros, a esta altura ni ellos mismo creen sus charlatanerías de “verdades absolutas”, aunque la “última verdad”, tampoco es absoluta.

Pero, bueno, el aire se desnivela entre iniciativas y campañas políticas poco éticas, extravagancias de locos no amarrados, devaluaciones de conceptos y miserias de vida, en un mundo desilusionado buscando salida a una interminable crisis de una sociedad insatisfecha intentando con cierta forma de misticismo más o menos bastardeado, una vía de escape al sufrimiento de problemas.

Don Vladímir seguirá siendo por el resto de su vida, el agente con “licencia para matar”, Donald, un irrespetuoso intolerante colonialista … ¡a fin de cuentas, no debemos aceptar los consejos de algunos mayores, porque, los idiotas a tiempo completo, e inmorales, también envejecen!

 

 

 

 

 

 

 

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