El fracaso de la Política educativa peruana en PISA 2025

septiembre 20, 2026

David Auris Villegas

El fracaso estrepitoso de la prueba PISA 2025, a nivel global y particularmente en Perú, es el éxito de la política educativa peruana que ha convertido al estudiante en un engreído de cristal y ha despojado al docente de autoridad. El resultado se traduce en una realidad preocupante: los estudiantes de esta generación, a diferencia de las anteriores, poseen menos conocimientos a pesar de la irrupción de la inteligencia artificial.

El informe PISA 2025 de la OECD revela que los países asiáticos continúan liderando el dominio del conocimiento. China, Singapur, Macao, Taipéi, Japón y Corea del Sur destacan entre los sistemas de más alto desempeño. No es casualidad, ya que esto se refleja en que todos ellos son países desarrollados gracias a la economía del conocimiento.

Parte de su fortaleza educativa se relaciona con una cultura de disciplina, esfuerzo, valoración del maestro y respeto de los estudiantes y de la comunidad hacia la autoridad docente, principios que el Gobierno peruano está obligado a establecer como política educativa.

En Perú, el maestro ha sido relegado progresivamente como un profesional de segundo nivel. Si llama la atención con severidad a un estudiante, puede enfrentar procesos e incluso acabar ante los tribunales de ley; si eleva la exigencia académica, muchos padres son los primeros en reclamar.

Cuando no existe exigencia, toda corrección se interpreta como agresión y el estudiante puede quejarse por cualquier pequeñez; la autoridad pedagógica se debilita y el aprendizaje desaparece. La pedagoga y ensayista sueca Inger Enkvist propone recuperar la autoridad en el aula, junto con una alta exigencia y valoración del esfuerzo estudiantil, como sucede en los sistemas educativos chinos.

A ello se suma una pesada carga administrativa que consume tiempo que debería destinarse a preparar estrategias didácticas, acompañar a los estudiantes y fortalecer sus aprendizajes. Mientras la educación de los sistemas asiáticos se caracteriza por altas expectativas y rigurosidad académica, la educación básica peruana parece que se ha convertido en campo del facilismo.

PISA 2025 ha abierto debates, pero miremos como un espejo para mejorar, sin maquillajes ni justificaciones. Necesitamos practicar la cultura del esfuerzo, disciplina y exigencia razonable, recuperando la autoridad pedagógica del maestro. Proteger al estudiante no significa impedirle aprender con rigor. Sin ello, seguiremos formando generaciones incapaces de construir un país desarrollado mediante el conocimiento innovador.

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