Dar vuelta la pisada

octubre 26, 2026

Zósimo Nogueira

Las encuestas pueden ser direccionadas. Por las preguntas, tamaño de la muestra, público encuestado, ámbito territorial, momento histórico, los problemas de actualidad y múltiples variables, pero hay cosas irrefutables, “los números” las matemáticas.

Los números se disparan y alarman. Entre enero y setiembre de este año hubo 312 homicidios, superando a los 275 de igual periodo del 2025. El pico más alto ocurrió entre julio y setiembre 111 muertes violentas. Habían sido 92.

Montevideo también es la capital de la muerte con 193 del total País. (61,9 %) Las jurisdicciones de las seccionales 16ta y 18va han sido las más afectadas. Esto indica lugar del conflicto, pero la muerte señalada de antemano no tiene residencia, persigue a su objetivo y actúa en el momento oportuno.

Salvo el interés expreso de infundir daño y terror. De visibilizar vulnerabilidad.

El Ministerio del Interior los diferencia; el 53,8% tiene como causa el ajuste de cuentas y los conflictos entre personas, el 8,3% a altercados y el 8% a violencia doméstica.

Los indicadores muestran una baja de 3,4% en las rapiñas y 0,3 en los hurtos, pero con tanto descredito en la comunidad debemos precisar. La mayoría de las denuncias se realizan para obtener un comprobante, justificativo o cuando se conoce al autor.

Se descree en el resultado y se evita la incomodidad de traslados para denuncias sin esperanza. Me resulta doloroso decirlo, pero lo dice la gente.

Como bien se ha señalado hay una gran caída de apoyo a la democracia con eje central en el problema del trabajo y la inseguridad.

A casi la mitad de la población no le importa perder parte de su libertad para conseguir seguridad.

Hay un desgaste de la confianza institucional, una amplia mayoría de la población desconfía del uso de los dineros públicos y menos de un tercio se siente representado en el parlamento.

Actualmente hay menos gente identificada con la izquierda que con la derecha, pero el gran nicho sigue siendo el Centro.

Casi el 40%.

La inseguridad viene ligada al número de encarcelados que alcanzo a las 17.000 personas. Que tema, que ominosa situación.

Como dice nuestro editor hay una resaca emocional con una visión deprimente de fábricas cerradas por cambio de la matriz industrial.

Esa pérdida de confianza ha hecho que empresarios dejaran de invertir y fugaran sus capitales en busca de mejores réditos o simplemente de conservarlo.

Solo arriesgan en lo seguro como ha sido en el boom de la construcción y lo de la energía eólica con contractos ventajosos y a cubierto de cualquier contingencia.

Especulan. Ya lo vivió Uruguay, a fines del sesenta y principios del setenta Pacheco Areco debió legislar y combatir el agio y la especulación; incrementada entonces por la violencia guerrillera de la que subsisten longevos integrantes del partido de gobierno.

En esta realidad de desarraigos, con mucha presencia extranjera ingresada sin filtros se producen luchas por territorio para proveer y distribuir drogas. Acciones del crimen organizado; más bien diría crimen desorganizado. Amenazas, balaceras, muertes.

En medio de una atmosfera de populismo de derecha e izquierda surgen propuestas radicales dichas con pasión y vehemencia.

Es peligroso dar rienda suelta a impulsos surgidos de la bronca.

Hay que agotar los medios legales y materiales con que contamos y no incursionar en soluciones legislativas extremas que luego terminan generando daños irreparables a los propios que reclamaban por una solución.

Siempre quieren modificar la Constitución, déjenla quieta.  Siempre hablan de aumento de penas, empecemos por que se cumplan las actuales.

Dice mi líder de crear el delito de pertenencia, como demócrata acato las mayorías pero lucho por la visibilidad de la disidencia. Es un tema difícil de diferenciar y evaluar.

Hay criminales con fuertes vínculos familiares de personas muy honestas; padres, hermanos, parientes y amigos que reprueban lo que hace, pero jamás lo van a denunciar. Cuantas películas relatan relaciones del mafioso y su hermano policía.

La solución de la inseguridad no pasa por ahí, sino por la aplicación de la justicia en su real término. Hay que derogar ese código de proceso penal, retornar al rol hegemónico de los jueces, como era y lo dice la constitución.

Más atribuciones a la policía, aumentando el tiempo para indagatoria, validando su interrogatorio y dándole las mismas garantías al denunciante o damnificado que al acusado o indagado.

Terminar con las diferenciaciones de credibilidad de hombres y mujeres. Ninguna ley puede diferenciar lo que la Constitución no lo hace.

Valoración objetiva, sin omitir las protecciones necesarias.

Lo del arrepentido y testigo protegido hay que mirar con lupa y de alta graduación. Lo del anonimato no aporta credibilidad. Batidor, ortiva, buchón le dicen en el ambiente criminal, como decía el presidente del colegio de abogados Florencio Macedo “fomentar a la traición afecta principios éticos y procesales”.

Yo agrego, no es del todo creíble. Sus credenciales son la traición

Tampoco se puede estimular la figura del agente encubierto, por lo general debe cometer delitos muy graves para ganarse la confianza de la organización, eso es propio para una acción de espionaje que debe reservarse para cuestiones de seguridad nacional, inteligencia de Estado.

Para mejorar la seguridad hay que volver a la reserva de interrogatorios en materia penal, terminar con la exposición.

Por el solo hecho de ser acusado; sea culpable o inocente queda expuesto a ser señalado y juzgado socialmente. Se siembran dudas.

La visibilidad de imagen es peligrosa, para las partes y para las autoridades. Desafíos, riesgos innecesarios, sumatoria de miedos

La moralidad y su vínculo con la honestidad en caída.

La desnaturalización de la receptación. Para reponer un artículo robado se compra otro similar sin documentos y todo bien. Las casas de compraventa de todos los rubros de parabienes. Las ferias vecinales al tope. “Esas gigantes y desperdigadas” Y con las aplicaciones y mercado libre. Receptación-engaño-estafa-encubrimiento.

Como el monto es menor y como se ha generalizado no se reprime. Poco importa. Lo inmoral pasa a ser amoral.

En que escalón colocamos a quien compra drogas en una boca de venta. Es simple encubridor o tiene pertenencia con el crimen organizado.

Si realmente se quiere combatir con éxito al narcotráfico hay que terminar con la tolerancia y atacar al consumidor que al adquirir su droga en una boca de ventas está cometiendo delito. Complicidad y encubrimiento de venta de drogas prohibidas.

Tiene que ser detenido y sometido a sanciones que en su inicio siempre ha de ser la desprogramación al consumo adictivo.

Voluntaria en inicio y compulsiva después. La reiteración como en todo habilita a sanciones mayores que deben terminar con la prisión efectiva.

Sin consumidor no hay traficante proveedor, ni bocas, ni lavado de dinero mal habido. Hay que priorizar la seguridad de toda la comunidad a la de esos transgresores que tanto daño hacen a la sociedad. Bajemos la violencia, las balaceras, los muertos y los miedos.

No necesitamos copiar ni a Bukele ni a Giuliani, pero si dar vuelta la pisada.  Sigamos los pasos creativos de Jorge Batlle a 10 años de su muerte. “Viva Batlle”

 

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