Elecciones en Israel; impacto internacional

octubre 26, 2026

Lorenzo Aguirre

Mañana, tendrán lugar las elecciones nacionales en Israel, siendo las primeras desde el ataque de “Hamás” el 7 de octubre de 2023, las consecuencias entre “Hezbolá”, y el conflicto con Irán en el presente año.

Un total de 7.300.000 habilitados serán responsables del destino de 120 escaños de la Knéset (Parlamento) para el período 2026 – 2030.

Gran parte de partidos políticos piden la dimisión del actual Primer Ministro Benjamín Netanyahu – líder de “Likud”, actualmente con 32 escaños en la Asamblea -, hombre que, para muchos, erosiona la democracia, mientras por otro lado los jueces de la “Corte Penal Internacional” (“CPI”) emiten una orden de arresto por haber encontrado “evidencias razonables” sobre presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad, que, supuestamente, han sido durante el conflicto entre Israel y el grupo terrorista “Hamás”.

En apenas 24 horas los israelíes votarán por partido – en casi 80 años de historia, nunca se obtuvo mayoría parlamentaria -, perfil otorgando cierto poder a las agrupaciones menores y condicionando a los “ganadores”, para alcanzar 61 asientos en el Parlamento.

El problema en estos comicios es, que, el resultado de la votación arrastra luego a una negociación entre fuerzas políticas, y un punto urticante es la transacción con partidos de raíces religiosas, para obtener una coalición que lleve “el viento” del Estado.

Otros factores para tener presentes, son la relevancia de partidos árabes interviniendo un 75% de israelíes de habla árabe, una “Lista Conjunta” no volcada a criticar el sionismo, sino tirar abajo a Benjamín Netanyahu – además de auspiciar al candidato Gadi Eizenkot, quien fuera jefe del Estado Mayor – y en alguna medida intentar una especie de “gobierno menor” – aunque no fuera parte del “original”-, negociando intereses.

Es oportuno señalar que, la “Corte Suprema Internacional” – órgano judicial independiente – persigue a autores de genocidios en territorios de Estados que suscribieron el “Estatuto de Roma”, pero, Israel, nunca firmó dicho tratado, y en consecuencia no reconoce la jurisdicción del referido “Tribunal”, aunque, este, resolviera que su poder se extiende a Cisjordania y Gaza, pues, la “Secretaría General de las Naciones Unidas” – socialista y pro Palestina -, aceptó la adhesión de los palestinos al mencionado “Estatuto de Roma”.

Así están las cosas; por un lado, los palestinos en Gaza se sienten respaldados ante la actuación de un organismo internacional acusando a israelíes por crímenes de guerra, mientras, por otro, los israelíes se encuentran turbados porque, el mundo, se olvidó de atrocidades llevadas a cabo por el terrorismo de “Hamás” – organización política igual al nazismo, buscando desestabilizar Europa, y lograr una supremacía en la cual no exista ninguna democracia laica -, quienes asesinaron 1500 personas, tomaron más de 250 como rehenes, violaron, torturaron, y pusieron de manifiesto exterminar al pueblo de Israel.

A decir verdad, la decisión de la “Corte Penal Internacional” demuestra cierto perfil antisemita, pero Israel declara continuar sus pautas contra “Hamás” y el eje de la resistencia terrorista iraní, mientras, por su parte, Rusia “retribuye” bloqueando las resoluciones de la “Organización de las Naciones Unidas” (“ONU”) que critican a Irán.

Más allá de lo expresado, el conflicto en Medio Oriente estableció un vínculo sólido con “Hamás”, pues el Kremlin busca desesperadamente reactivar rutas – impactadas por ataques israelíes – para vender su petróleo, y, en consecuencia, por bastante tiempo el conflicto no entrará en caminos de resolverse, existiendo además demasiados “eruditos” constipados moviendo intereses dentro de corporaciones deslizándose por el tablero de ajedrez.

24 horas antes de los comicios

A modo de obertura a las elecciones; 70% de israelíes apoya establecer una “Constitución” en lugar de sostener las “Leyes Básicas de Israel” – textos de perfil constitucional aprobados por la “Knéset”-, modificando procesos sociales y religiosos.

Ahora, los comicios de mañana tendrán sin lugar a duda un resultado cuyo impacto no solo será en relación con el sistema político israelí, sino su comportamiento respecto a la Franja de Gaza, Cisjordania, y vínculos internacionales.

En la recta final, la competencia se inclina entre, “Likud” – partido del primer ministro Benjamín Netanyahu -, de ideología conservadurismo, liberalismo nacionalista, sionismo, de posición derecha – extrema derecha, y contando actualmente con 32 asientos en la Asamblea.

Netanyahu, y “Likud”, presentan una política de no aproximación a la “Autoridad Palestina” (adoptó el nombre de “Estado Palestino”), administración autónoma gobernando la Franja de Gaza, controlada de facto desde 2007 por “Hamás”, organización política paramilitar palestina sunita, declarada “yihadista”, nacionalista, e islamita.

Por otro lado, tenemos al partido centrista “Yashar” – ideología, sunismo liberal, posición centro -, de Gadi Eisenkot, que, si bien apoya las intervenciones militares israelíes en Gaza, Líbano, e Irán, ha acusado a Netanyahu del fracaso estratégico, falta de alerta, y preparación en cuanto a la invasión del grupo terrorista “Hamás”, hecho que disparara el conflicto armado.

Más atrás, nos encontramos con “Shas” (“Asociación Internacional de los Sefardíes Observantes de la Torá”), representando a ultraortodoxos, de ideología sionismo, conservadurismo social, posición “derecha social, izquierda económica” – ¿¿?? -, la cual participara en coaliciones de gobierno tanto de izquierda, como de derecha. Su política es afín al “daat Torá”, expresando que, la cultura del espacio se basa en las palabras divinas, como así en el Talmud.  Liderado por Aryed Deri, y contando con 11 escaños, “Shas” se ha ocupado en buscar medidas políticas para deportar niños nacidos en Israel – no judíos-, hijos de inmigrantes que habrían ingresado ilegalmente al país.

La disputa es entre el bloque de Netanyahu, conformado por “Likud”, “Poder Judío y Sionismo Religioso”, los ortodoxos “Shas”, y “Judaísmo Unido de la Torá”, pudiendo obtener alrededor de 50/51 asientos en la Asamblea, y los opositores, bajo el liderazgo de Gadi Eisenkot, a través de “Yashar”, potenciados por “Beyajad” (centro derecha, enfocado en captar votantes decepcionados con la gestión de Netanyahu), “Los Demócratas” (democracia social, sionismo liberal, posición centroizquierda, izquierda), y “Lista Conjunta” – “Raam” (“Árabes Unidos”), quizá, llegando a 53 escaños.

Finalmente, el reclutamiento de ortodoxos y papeletas de palestinos con nacionalidad israelí, son piezas fundamentales en esta elección que no solo definirá el rumbo interno, sino muy en particular la oscilación en el ámbito exterior, y, en consecuencia, el “movimiento” en el mundo… pero, si nos detenemos a pensar, al final de cuentas entre tanta complejidad, la guerra es lo de menos, porque, en cuanto a procesos bélicos… “¡deben encargarse las políticas de Estado!”

 

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