César García Acosta
No se trata de confrontar ideas o no reconocer que las diferencias existen adentro y afuera de los partidos políticos. La realidad, que no necesita ser probada, casi siempre fue un objetivo políticamente correcto para alguien, y nada más; hay que asumirlo, es simple. Por lo general, ante la adversidad, se procede opinando sin avasallar las otras perspectivas. Convengamos que, desde este punto de vista, lo que se dice o hace en el recinto más institucional de la república, el parlamento, es tan solo un alegato que busca un interés, y eso no basta para el agravio sin fundamentos. En esta dicotomía -“razón/pasión”-, es donde nacen las coaliciones ante el variopinto escenario de opiniones contrapuestas. Es por eso que sus objetivos no pretenden ser más que el de ocupar los espacios vacíos dejados por las ideologías cuando están en disputa. Más allá de eso los valores como fuente para las creencias seguirán siendo quienes se encarguen de juntarse según la idiosincrasia propia de cada individuo en la búsqueda por cohabitar con dignidad los espacios comunes.
Para mirar con mejor perspectiva nuestra idea, relatamos en esta nota apenas un momento de desavenencia colorada en la historia, viendo sus respuestas transitorias y el desenlace inequívoco que indirectamente transformó el futuro del país.
Existe la idea de que el Frente Amplio se gestó desde el coloradismo de la época para ser liderado por Líber Seregni dentro del Partido Colorado, aunque Seregni nunca lideró una iniciativa así en dicho partido.
El origen real: Líber Seregni era un militar de simpatías batllistas dentro del Partido Colorado, pero la creación del Frente Amplio en 1971 fue una coalición policlasista e interpartidaria que reunió a partidos de izquierda (como el Comunista y el Socialista), sectores progresistas escindidos de los partidos tradicionales (como los de Zelmar Michelini y Alba Roballo) y a la democracia cristiana.
El rol de Seregni: Cuando su nombre comenzó a sonar como figura de unidad y de opción presidencial, ya se había producido su retiro militar y su alejamiento definitivo de las filas coloradas para presidir y representar a esta nueva fuerza política independiente y plural que nació el 5 de febrero de 1971.
El alejamiento de Zelmar Michelini y Alba Roballo del Partido Colorado se debió a un profundo choque ideológico y ético contra un giro hacia el orden institucional que adoptó el gobierno de su propio partido a finales de la década de 1960. Ambos, fieles representantes del batllismo reformista y socialdemócrata consideraron que la cúpula partidaria estaba traicionando los valores históricos del «Estado de bienestar» e inclinándose hacia la derecha.
Pueden marcarse algunos hitos desencadenantes clave que fueron claves de su ruptura definitiva:
EL GIRO ECONÓMICO DE ÓSCAR GESTIDO (1967)
El hito: Tras asumir la presidencia Óscar Gestido en 1967, Zelmar Michelini fue nombrado ministro de Industria y Comercio.
La ruptura: A los pocos meses, Gestido abandonó las políticas de planificación económica y el enfoque de justicia social tradicional del batllismo para adoptar medidas de austeridad de corte liberal, lo que llevó a Michelini a renunciar a su ministerio en octubre de ese mismo año por insalvables discrepancias.
La creación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, con el mismo perfil que tiene hoy, data de ese momento, y el cambio de sus jerarquías en aquel momento, fue un signo inequívoco de una política económica más global.
PACHECO Y LAS MEDIDAS PRONTAS DE SEGURIDAD (1968)
El hito: Con la muerte de Gestido en diciembre de 1967, asumió el vicepresidente Jorge Pacheco Areco, quien instauró una conducción firme para contener la crisis económica y el avance de la guerrilla tupamara. En junio de 1968, implementó de forma sistemática las Medidas Prontas de Seguridad (un estado de excepción constitucional) que derivó en que se congelaran los salarios, se prohibieran las huelgas y muchas veces se censurara a la prensa.
La ruptura: Tanto Michelini (desde su histórica Lista 99) como Roballo (desde su movimiento Pregón) se transformaron en los opositores parlamentarios a la conducción de Pacheco, denunciando los límites de un posible quiebre de la legalidad democrática que, justo es decirlo, tiene muchas voces encontradas a partir del estado de la subversión tupamara.
LA VIOLENCIA ESTUDIANTIL (1968)
El hito: En agosto de 1968, la represión policial contra las manifestaciones estudiantiles culminó con la muerte de Líber Arce, el primer estudiante universitario asesinado por fuerzas del Estado en la historia moderna de Uruguay.
La ruptura: Este trágico hecho golpeó fuertemente la sensibilidad de Alba Roballo, quien públicamente declaró que sus convicciones humanistas y batllistas no toleraban la violencia estatal ejercida por un gobierno de su propio lema. A partir de este momento, su alejamiento anímico e ideológico del partido fue irreversible.
FIN DEL DEBATE INTERNO Y EL FRACASO DE LA «TERCERA VÍA» (1970)
El hito: Durante 1970, Michelini intentó unificar a los sectores batllistas de izquierda (como el liderado por Amílcar Vasconcellos) en una «tercera posición» interna que disputara el liderazgo del Partido Colorado a las corrientes pachequistas y de derecha.
La ruptura: Las negociaciones fracasaron y la maquinaria partidaria quedó completamente controlada por el ala conservadora que impulsaba la reelección de Pacheco Areco. Al constatar que el Partido Colorado ya no tenía espacio para el reformismo batllista, el congreso de la Lista 99 en diciembre de 1970 resolvió el histórico abandono del lema tradicional.
Pocos meses después, en febrero de 1971, Michelini y Roballo unieron sus fuerzas en la lista 9988 y se fundieron junto a comunistas, socialistas y demócratas cristianos para dar nacimiento al Frente Amplio.
AQUÍ Y AHORA
Con la formación de la coalición de izquierdas “Frente Amplio” se concretó un cambio radical del comportamiento político: y hoy como ayer, con la mitad del país conglomerado de un lado ¿cómo puede entenderse admisible competir electoralmente con sus mismas reglas? Ellos juntos y los demás separados. Por eso, si ellos se juntan, los demás también debemos juntarnos. Y eso no es más que llevar a la práctica el simple sentido de la subsistencia. La ideología, como nosotros mismos, seguiremos intactos juntos o en soledad.