Mark Carney; no, a un presuntuoso

agosto 31, 2026

Lorenzo Aguirre

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, no está de acuerdo con el presidente Donald Trump, discrepa en la mayoría de los planteamientos, y, además, como si fuera poco, le hace frente. Las reuniones de “estilo” para negociar y llegar a acuerdos comerciales no solo se frustraron, sino que, las relaciones entre ambos jefes de estado se encuentran bastante fisuradas, provocando un desencadenamiento de guerra comercial. Donald Trump anunció aranceles de 50% – se había establecido un 25% – a productos canadienses, y como respuesta, el primer ministro señaló que igualará las tasas – ¡dólar por dólar! – implantadas por Estados Unidos, haciéndolas vigentes a partir del próximo 8 de setiembre.

Mark Carney, triunfó en las elecciones de Canadá marcando por cuarta vez un gobierno para el “Partido Liberal” (”PL”) – ha tenido poder durante casi setenta años en el siglo XX, adoptando principios de socio liberalismo, progresismo y posición izquierda – gracias a Quebec, y Ontario, provincias que finalmente inclinaron la balanza a favor del oficialismo.

A decir verdad, Mark Carney ganó los comicios debido al “efecto Trump”, cuyas amenazas incentivaron no solo a la izquierda canadiense, sino, además, a gran parte de la población que sintió vapuleada su soberanía a través de un fascista que pretendía adueñarse del país, convirtiéndolo en el “Estado 51º”.

El presidente de los Estados Unidos había resaltado una larga lista de beneficios que recibiría Canadá si pasara a formar parte de “El gran país”, pero Mark Carney, respondió: “como sabe, en el sector inmobiliario hay lugares que nunca están a la venta. Canadá, nunca estará a la venta”.

La prepotencia de Trump le hizo contratacar, señalando: “¡nunca, digas nunca!” “¡Ya veremos qué pasa con el tiempo!”

Las relaciones se encuentran muy tensionadas debido a la retórica de Trump respecto al “Estado 51º”, pero, además, el presidente estadounidense demostró falta de ética, postura autárquica y total insolencia – sus millones de dólares no alcanzan para pulir, al menos un poco, su vulgaridad – al expresar que, el ex Primer Ministro Justin Trudeau sería el “gobernante” y líder del “Nuevo Estado 51º”.

Mark Carney considera que, Canadá, fue pragmático, paciente, perseverante en su esfuerzo para lograr un acuerdo protegiendo a los trabajadores y familias de su país, como asimismo la soberanía, su lengua francesa, y cultura.

El Primer Ministro, y el Presidente de los Estados Unidos, se acusan de exigir demasiado, y como nenes chicos, entrompados se marcharon a sus casas para “jugar con otros chiches”.

Para poner la cereza en la torta, Trump, volvió a arremeter con el cargoso tema: “los canadienses, quieren ser parte de los Estados Unidos”.

Mark Carney, lo enfrentó desde un principio, y puso a Trump, en su lugar.

Estados Unidos y Canadá han sido desde siempre, aliados, sólidos amigos, socios en materia económica, y es oportuno recordar que se abrazaron intensamente respecto al “Libre Comercio” (Estados Unidos, Canadá, y México), pero ahora, Carney, no solo suspende negociaciones, sino además toma medidas igualitarias, erosionando el “affaire”.

Indudablemente, el hecho, está llevando al pueblo canadiense a intuir el advenimiento de tiempos tumultuosos, con dificultades financieras, aunque para Carney el costo económico es válido pues expresa la existencia de un país enfrentando a Donald Trump, y no permitiendo ser atropellado con maniobras de poder.

Cerca de 45% de canadienses estaría dispuesto a tomar represalias respecto a la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos, y la encuesta de “Léger” – empresa de sondeos y opinión pública – pauta 59% de ciudadanos apoyando una postura sin concesiones, más teniendo presente que, un 60% de la población, abandonó hacer turismo en los Estados Unidos, boicot provocando pérdidas al gobierno de Trump, por 2.500 millones de dólares. Por otro lado, la mayoría de las provincias canadienses retiraron de sus comercios todas las bebidas alcohólicas proveniente de su vecino, lo cual, las exportaciones, cayeron casi un 80%, significando un daño de 360 millones en billetes verdes.

Canadá, enviaba alrededor de 70% de sus exportaciones a Estados Unidos, siendo sin lugar a dudas el más sólido y principal socio en varios estados, en particular, Michigan, Indiana, Ohio, y Kentucky, pero, todo, se fue de curso, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, manifestó: “hubo nuevas exigencias y el retroceso de Canadá en otros compromisos”. Una expresión burlona, porque, al parecer, para el gobierno de los Estados Unidos la culpa es de Canadá, cuando en realidad “hubo nuevas exigencias” y “se tomarán medidas”. Lo señalado, muestra avasallamiento, hecho que, sin lugar a dudas, podría llevar más adelante a nuevas presiones para continuar buscando concesiones.

Donald Trump está imponiendo un 50% de aranceles a las exportaciones de acero y automotrices, dañando profundamente las industrias de Canadá, y acompañó su resolución, manifestando: “están estafando a Estados Unidos, y no necesitamos a Canadá, ellos, nos necesitan a nosotros”.

Los gravámenes de Canadá afectan a sectores estadounidenses como, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, celulosa, papel, y electrónica, entre otros, pero, Canadá, comenzó a sentir severa inestabilidad económica, y Carney tendrá que combatir a un gobierno pseudo democrático – asimismo, deficiente en materia fiscal – cuya política exterior se muestra compulsiva para dejar disfrutando a un presuntuoso.

En apenas dos meses y medio se llevarán a cabo en Estados Unidos las elecciones de mitad de mandato; quizá, los resultados cambien el perfil político en el Congreso, y si Trump no puede reforzar su posición se redefinirán las relaciones entre los países de referencia.

Mientras tanto, el mundo continuará afrontando y padeciendo abusos de poder y alguna abundante ración de sufrimiento – a veces compartida con amigos de fatiga -, aunque en cierta forma se pueda dejar atrás tiempos de inmediatez grosera que tiraron sobre la mesa miserias emergentes mostrando lo peor que aflora en nuestra especie.

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