Nuevo modelo político

julio 27, 2026

en un cargo efímero

Lorenzo Aguirre

Andy Burnham (56), ex alcalde del Gran Manchester releva al primer ministro británico Keir Starmer, quien presentara renuncia luego del descontento generalizado por parte de la ciudadanía y el retiro de amparo de sus propios integrantes del gabinete, debido a la incapacidad para gobernar y haciéndolo responsable del hundimiento económico de Gran Bretaña. Starmer, pretendió relanzar su gobierno marginando sectores de la izquierda laborista, hecho que, además, le serviría para eliminar la fuerte competencia en su sector, y por supuesto protegerse de un oscilante motín, pero la debacle electoral ocurrida en las “Autonómicas” – en la cual Starmer perdiera 1500 bancas en concejos locales, y el control total de 38 ayuntamientos – llevó a que sus correligionarios, pidieran su dimisión. Ahora, Andy Burnham logra el respaldo adicional de 27 diputados que cerraron filas con otros 322 representantes – un total de 349 diputados en 403 integrantes del grupo parlamentario laborista en la “Cámara de los Comunes” -, apoyo que anulara toda posibilidad a cualquier aspirante en las “Primarias Abiertas”. Por lo expresado, Andy Burnham se convierte en líder del “Partido Laborista”, y nuevo inquilino del número 10 de Downing Street.

Andy Burnham, es el séptimo “Primer Ministro” británico en apenas una década, teniendo como antecesores a, David Cameron – perdiendo el referéndum respecto al tema de permanencia de Reino Unido en la “Unión Europea”-, Theresa May – rechazada sobre su propuesta de flexibilidad con el bloque señalado -, Boris Johnson – separado por sus propios conservadores -, Liz Truss – por inestabilidad en los mercados financieros, y la estructura de recortes fiscales -, y Rishi Sunak, que perdiera en las elecciones.

Ahora, Andy Burnham, ha recibido también el espaldarazo del sindicato “Unison” – el más grande de Reino Unido, con 1.300.000 afiliados, que trabaja especialmente en servicios públicos, incluido el gobierno local, educación, salud -, cuya secretaria general es la ultraizquierdista Andrea Egar, además de contar con el apoyo de los 11 sindicatos (todos de extrema izquierda) con participación en el proceso de referencia.

Burnham, instalado ya en Downing Street, está marcando prioridades, y entre ellas destaca una profunda marcha hacia la descentralización – ubica el comienzo de los desequilibrios, en los 80’, cuando el poder político quedó anulado en Londres, y varios sectores de la economía se privatizaron -, a efectos de potenciar el crecimiento y reequilibrar el poder, más allá de poner énfasis en reactivar recursos, los cuales están sufriendo – según el Primer Ministro – un letargo que vienen arrastrando desde aproximadamente 15 años.

Otros de los ítems para afrontar por parte de Burnham, son, el deterioro en la industria y astilleros, como asimismo prestar atención a incentivos salariales, pues las retribuciones se encuentran sumergidas y provocan que, el 55% de familias, no cuente con un mínimo de ingresos para llegar a fin de mes. A lo expresado, es oportuno agregar que, un 20% de la población no cuenta con trabajo, y 1.200.000 jóvenes, tampoco estudia.

Andy Burnham, no solo soportará la crisis respecto al costo de vida, sino “residuales” del brexit, y también ese mismo tema en relación a tensiones ocurridas y manifestaciones por un retorno a la “Unión Europea”.

Obviamente, la separación de referencia se movió entre fatigosos aburridos tecnicismos, golpeando bastante, y dejando algún estado paranoico – pese a “grandes jugadores” movilizando piezas en el tablero del campo ciudadano –, pero, al parecer, por el momento Reino Unido no se permite oxigenar su hábitat y entrar en un tránsito dinámico, ejecutivo, no ideológico.

Más allá de lo expresado, el compulsivo divorcio con la “Unión Europea” significó, además, dejar incluso la “Corte Europea de Justicia”, aunque, a decir verdad, Reino Unido jamás creyó en un bloque pleno, debido al euroescepticismo de sus políticos, quienes se movieron dentro de un perfil relativamente moderado, defendiendo en algunos casos la “Unión” pero rechazando políticas comunitarias económicas y de migración, como así también el “euro”, e invitando a la salida de países.

Ahora, bien, habría que preguntar a Andy Burnham, la forma de financiamiento de su “nuevo modelo” y hasta dónde oscilará el aumento de la intervención pública, aunque el mandatario hable de implantar un “Socialismo favorable” – ¡obviamente parece señalar la existencia de un “socialismo desfavorable”! -, pero, sin lugar a dudas, los giros políticos están en buena medida condicionados por encuadres presupuestales, más teniendo presente que, Burnham, se compromete a mantener los perfiles fiscales del Ejecutivo saliente, los cuales han llevado incertidumbre a los mercados.

PROYECCIÓN A 10 AÑOS… El nuevo líder laborista y primer ministro británico anunció un programa con proyección a 10 años, a efectos de reformar la educación, el problema de vivienda, recuperar ingresos laborales para salir de la frágil situación que viven las familias, y poder llegar a un equilibrio en relación al costo de vida.

En cuanto a política exterior, el mandatario ratificó su responsabilidad con Ucrania, afrontar las enormes deudas internacionales de Gran Bretaña, además de controlar el disparado aumento de una inmigración irregular desbordando desde el Canal de la Mancha, acontecimiento que activara el crecimiento de populistas – quienes estimularon la salida de la “Unión Europea” – hoy remasterizados, votando al partido “Reform U.K”, de Nigel Farage.

Para algunos británicos los conceptos nacionalistas se mueven con perfiles humanistas, teniendo el propósito de provocar en la población un ejercicio de emancipación colonialista, hecho que estaría sirviendo a una sostenida demagogia.

Al parecer, también existe una fluctuante conspiración por parte de resentidos, que, desde sus eternos crespúsculos, trasladan sordidez, despreciando el particularísimo perfil británico, y una burocracia – ontológicamente socialista – pretendiendo continuar liquidando las estructuras económicas de Gran Bretaña.

No estamos en tiempos de Thatcher; “hay que aprovechar los momentos” poniéndole combustible a discursos flamígeros, pese, a que, para muchos, la derecha no fue la derecha, y el centro, nunca estuvo en el medio.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Otras Noticias

La Constitución no se toca, se la cuida y protege

Zósimo Nogueira Este 24 en la casa del Partido Colorado

La necesaria reafirmación batllista

del Partido Colorado rumbo a la coalición republicana César García