“un sagrado inviolable”, busquen otra solución
M. J. Llantada Fabini
Hace casi una década, un jefe de Policía de Salto dijo que había más de 120 “bocas” de pasta base en la ciudad. Cuando le preguntaron si había podido contarlas, ¿porque no las cerraba?, respondió: “la pasta base solo circula de noche, y no podemos hacer allanamientos nocturnos…”
En las “Picadas” del Teatro de Verano en la rambla de Montevideo, asesinaron a un niño y dejaron heridas a cinco personas, en un operativo de venganza mafiosa entre los barrios “Villa Española” y “El Monarca”; donde operan unidos “los Albín” y “los Puglia”, en guerra con “los Suarez”.
Los heridos de bala, en su mayoría vinculados al narcotráfico, se ha vuelto una constante al extremo que en las emergencias donde llegan los baleados, se distingue a las “venganzas” o los “incobrables” (que llegan muertos o agonizantes), de los baleados en las piernas, que son “malos pagadores” que han sido “advertidos”.
El Uruguay está ante una gravísima crisis de seguridad de carácter crónico, y hace ya dos décadas que el problema no se enfrenta con firmeza y seriedad.
Ahora, ante la muerte de un niño, en un escenario de escandalosa negligencia del Ministerio del Interior y de la Intendencia de Montevideo, la comunidad política, (gobierno y oposición), han salido a improvisar y a repetir las mismas cosas que venimos escuchando desde hace más de una década.
Hubo uno que con expresión seria señalaba que la Intendencia, (de Montevideo), debiera destinar recursos a contratar empresas de seguridad privada para controlar el tema de las “picadas”, además de algún proyecto de legislación “anti-picadas”, que ya estará elaborando alguno de los insuficientes liceales que abundan en el parlamento.
DICE LA CONSTITUCIÓN:
“Artículo 168
Al Presidente de la República, actuando con el Ministro o Ministros respectivos, o con el Consejo de Ministros, corresponde:
1º) La conservación del orden y tranquilidad en lo interior, y la seguridad en lo exterior.
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17º) Tomar medidas prontas de seguridad en los casos graves e imprevistos de ataque exterior o conmoción interior, dando cuenta, dentro de las veinticuatro horas a la Asamblea General, en reunión de ambas Cámaras o, en su caso, a la Comisión Permanente, de lo ejecutado y sus motivos, estándose a lo que éstas últimas resuelvan.”
Claro que la sola mención de “medidas prontas de seguridad”, produce un griterío histérico con acusaciones de “fascista”, “nostálgico de la dictadura”, “energúmeno de ultraderecha”, y exorcismos estilo “cuco”, “bicho”, “fuera mandinga verde oliva”.
Cuando esa reacción viene de quienes han impulsado, y aprobado, demasiados proyectos inconstitucionales, sorprende que se asusten de la herramienta que establece la Constitución para enfrentar una situación de bandas de narco-delincuentes a los balazos, que dejan un saldo de más de tres y hasta cinco personas muertas por semana; hasta ahora.
Pero dejemos de lado las medidas prontas de seguridad. ¿No queda más remedio que resignarse? ¿Basta con pedir la renuncia del ministro incompetente?, ¿clamar por el “sistema Bukele”? ¿Otra vez convocaremos un plebiscito para derogar el artículo 11 de la Constitución? que dice:
«El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, sólo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley» (Capítulo I, Sección II sobre Derechos, Deberes y Garantías)
Es bueno recordar que la ciudanía ya dijo NO en dos oportunidades, en 2019 y en 2024, con mayorías sólidas, con el detalle que, en la última convocatoria, (2024), todas las encuestadoras pronosticaban que la propuesta ganaba por un 60% de aprobación.
La ciudadanía si es consultada, ¿en 2029? seguramente va a decir que NO otra vez; y lo van a hacer porque los allanamientos nocturnos, habilitan que a las 3 de la mañana, cuando están todos durmiendo y no hay gente en la calle, derriben la puerta, y se lleven en calzoncillos y con la funda de la almohada de capucha al “requerido”, como hacía la Gestapo, la KGB, la Guóānbù (policía secreta china), y como hacen los esbirros venezolanos, de Cuba, de Nicaragua, Corea del Norte y todos los regímenes autoritarios, dictatoriales y tiránicos del mundo. Recordemos que la “nucturnidad” es un agravante en nuestro código penal.
No está demás enfatizar que la Constitución indica que NO puede hacer el estado, en defensa de los derechos del ciudadano común, que no ha cometido ningún delito, y sí, también vale para los delincuentes. Porque no es cosa que un actuario se confunda de número, y en lugar de al narco, le rompen la puerta y se llevan esposado en calzoncillos y encapuchado con la funda de su propia almohada, al honesto trabajador padre de cuatro hijos, que vivía tres casas más arriba.
Es hora de que en lugar de hablar tanto entre ellos y discursear en la TV, los legisladores depongan sus camisetas partidarias e ideológicas, y en consulta con gente que realmente sepa del tema, busquen una solución legal y constitucionalmente válida, votada por unanimidad, por un plazo razonable, que permita combatir eficazmente al narcotráfico, y cumplido el plazo quede derogada automáticamente.
Mientras tanto podrían empezar por cortar la comunicación de los jefes presos con sus bandas, con sistemas de interferencia, sin olvidar la vieja “jaula de Faraday”, inhibidores de señal, (hay inclusive barreras electrónicas en forma de pintura), y poniendo orden en el sistema penitenciario, que el narco importante, corrompe con todo el dinero que sea necesario.