“Expediente Jerusalén”

Lorenzo Aguirre

El pasado lunes 3 de mayo, Hamás (organización antisemita, yihadista, terrorista, nacionalista e islámica), lanzó un ultimátum a Israel para retirar todas las fuerzas armadas de la Explanada de las Mezquitas, y del distrito de Sheij Jarrah, en Jerusalén este. A la hora dieciocho – tiempo fijado como límite -, Hamas – en una ofensiva conjunta con Jihad -, empezó desde la Franja de Gaza, a lanzar cohetes – al momento más de mil ochocientos – hacia territorio de Israel, con acento especial en Ashkelon, ciudad de unos ciento cincuenta mil habitantes, a unos trece km de Gaza. Los misiles fueron especialmente disparados hacia localidades civiles, pero un cuarenta por ciento no pasaron la frontera, cayendo dentro de la Franja de Gaza, y causando heridas a los propios palestinos, hecho que sirviera también para acusar a Israel, de ser culpable. Como si fuera poco, para agravar la situación, Líbano, disparó misiles – confirmado por fuentes libanesas militares – desde cerca del campamento de refugiados palestinos de Rasahidiyeh, sumándose de esta manera, a la escalada bélica.

El Primer Ministro israelí, ha señalado: “Hamás, cruzó una línea roja”. Posteriormente, Benjamín Netanyahu dio una respuesta contundente, atacando unos ciento cincuenta blancos de los grupos terroristas Hamás, y Jihad Islámico” en Gaza, en particular fábricas de cohetes, túneles conectados a territorio israelí, y el edificio de Inteligencia Militar de Hamás. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, manifestó “preocupación por los acontecimientos”, mientras el portavoz del organismo, Rupert Colville, señaló: “Israel, ha utilizado la fuerza de forma innecesaria, desproporcionada, y no se puede culpar a Hamás por el lanzamiento de misiles porque no es el único grupo en Gaza, y no está claro quien los lanzó”.

Existen tontos hasta el almuerzo, y después, por el resto del día, como, asimismo, demasiadas “personalidades” y medios de comunicación bastardeados!

El conflicto de Medio Oriente – un polvorín siempre a punto de estallar – no desapareció por más que durante un tiempo los centros de información internacional guardaran silencio en sus titulares respecto a que, hace más de un siglo, judíos y árabes están luchando por el dominio entre el río Jordán, y el Mar Mediterráneo.

Si bien Israel – desde la creación como Estado en mil novecientos cuarenta y ocho – aplastó en varias oportunidades a los palestinos, todavía no pudo declararse vencedora, hecho que pronostica una grave crisis por delante porque, para judíos, cristianos, y musulmanes, la ciudad de Jerusalén no es solamente una postura religiosa, y símbolos nacionales, es también un entrelazamiento geográfico.

Si nos ponemos a pensar, la Iglesia del Santo Sepulcro – se encuentra el Calvario donde fue crucificado Jesús, y su sepulcro –, venerado por cristianos palestinos, está cerca de un control israelí, próximo a la Mezquita de Al – Aqsa, y al Santuario del Domo de la Roca – donde para los musulmanes, Mahoma, ascendió al cielo -, siendo el tercer sitio más sagrado del islam, después de La Meca, y Medina, formando parte de la “Explanada de las Mezquitas”. Pero, debajo, se encuentra el Segundo Templo, cuyo único resto visible es el “Muro de las Lamentaciones”, el lugar más importante para el judaísmo, santuario principal del pueblo de Israel desde el siglo X, a.c., entonces, sin lugar a dudas, podemos palpar fluctuaciones, estímulos emocionales, y pasiones desbordadas.

Entre todos los elementos del problema israelí – palestino, Jerusalén es la “eterna e indivisible” capital de Israel, y dicho país ha reclamado soberanía sobre toda la ciudad después de haber tomado la parte oriental en mil novecientos sesenta y siete, luego de la guerra de los “Seis días”, pero Naciones Unidas declaró nula la anexión, y desde entonces ratifica esa decisión en repetidas oportunidades.

Por otro lado, la Autoridad Nacional Palestina – gobierna parte de Cisjordania -, y Hamás – controla Gaza -, reclaman Jerusalén oriental como capital del Estado Palestino.

Hamás, demuestra no ser diferente de Al Qaeda, como asimismo del “Estado Islámico” de Irak, pues, todo lo sucedido en estos momentos en el mundo, especialmente en Medio Oriente, es delicado, y no debemos sorprendernos si los acontecimientos tienen implicancias internacionales gracias al oscurantismo islámico.

Hamás, una organización política –  igual al nazismo – buscando desestabilizar Europa, y lograr una supremacía en la cual no existirá ninguna democracia laica, es parte de los “Hermanos Musulmanes” de Egipto – “fuente divina, de inspiración cósmica” -, ideología cuyo propósito es crear un Estado “bendecido por la ley islámica”, y en forma paralela destruir al pueblo judío, misión llevada adelante basada en las “voces de los ángeles que traen el deseo del Gran Dios”.

Quizá, existió un tiempo de esperanza en los años noventa, a raíz del proceso de paz en Oslo, pero la diplomacia internacional no ha tenido suerte con las negociaciones y esfuerzos, hecho acentuado hace unos siete años cuando el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki – moon, se sumó a las conversaciones, pero marcando una sutil “postura” respecto a los “países”, pues, Hamás, no es un país.

Ese “pequeño” matiz parece desconocer a Israel como Estado democrático, mientras Hamás es una organización terrorista internacionalizada, y la diferencia marca que, el negocio debe seguir porque los intereses van por otro lado. La prueba es, que, todas las instituciones humanistas en la Franja de Gaza, en su momento firmaron un documento solicitando al gobierno de Israel una extendida tregua, y permitiera suministros de medicamentos, así como equipo médico.

Israel, fue sensible al pedido; veinte toneladas de medicamentos, mantas, y alimentos, llegaron al otro lado de la frontera.

Mientras tanto, el movimiento islamista Hamás no respetó “alto el fuego”, disparando en esos tiempos más de cien cohetes, y aprovechando a cursar una invasión terrestre.

Existen aspectos fundamentales cohabitando, definiendo situaciones y el futuro; hay terrorismo dentro de una guerra, y uno de los puntos neurálgicos es dicho grupo, que si en alguna medida parece combatir – supuestamente – por un Estado Palestino, la realidad es manejar una estructura ideológica, y uno de los testimonios tiene que ver con sus desbordes bélicos, como también manifestaciones dirigidas a civiles. 

Para el régimen palestino están en juego cuestiones filosóficas, implicando desde el punto religioso, moral, y psicológico, modificar lineamientos de vida, concepciones históricas, echar por tierra tradiciones milenarias.

Los grupos palestinos deberían renunciar a la violencia, reconocer el Estado de Israel, pero al menos por el momento, y por bastante tiempo, el conflicto no entrará en caminos de resolverse, pues existen demasiados “eruditos” constipados moviendo intereses dentro de corporaciones deslizándose por el tablero de ajedrez

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