Megaproyecto de inversión crea expectativas

octubre 19, 2026

Marcelo Gioscia

El anuncio desde Presidencia de la República de la firma de un contrato de inversión con una multinacional de origen español, que hace una década opera en nuestro país (administrando parques eólicos en nuestro territorio que genera energía fotovoltaica) ha generado reacciones positivas y genuinas expectativas de desarrollo. La que se anuncia como la mayor inversión en el territorio nacional (que distribuirá sus instalaciones en los departamentos de Canelones, San José y Florida) y que incluso apuesta a la construcción de un barrio privado en Colonia, ha producido una auspiciosa esperanza en el actual gobierno, cuya desaprobación ciudadana ha trepado a porcentajes importantes y ha sido una evidente preocupación para quienes lo integran. Una vez que se instale esta empresa, que maneja centros de datos (data centers) y generación de energía renovable de gran volumen, supondrá para nuestra empresa estatal UTE un importante desafío. Significará entre otras, la exigencia de nuevas inversiones en redes que puedan soportar tales exigencias de consumo, así como por otro  lado, la necesidad de contar con ingentes volúmenes de agua para la eficacia de la refrigeración de esos equipos, lo que supondrá también atender todas las contingencias que hacen al medio ambiente. El anuncio se presenta como auspicioso -en lo que hace a la generación de empleos, que en las etapas de construcción superarían los tres mil puestos de trabajo- pues generaría una nueva fuente de riqueza genuina, lo que incidiría favorablemente, en los ingresos de quienes puedan obtenerlos y sus familias y por su parte, los organismos de seguridad social también contarían con mayores aportes. Que esta inversión se concrete con bien para el desarrollo de nuestro país todo, debe ser un justo motivo de regocijo y tendrá que ser vista como una gran oportunidad que esperamos sea aceptada sin prejuicios ideológicos por sectores de la “izquierda” siempre sesgada en lo que hace a proyectos de inversión privada y su tradicional resquemor y desconfianza hacia quienes la realizan y cómo se plantan frente a la supuesta segregación social que para estos sectores, se profundizaría. Debe observarse que los sindicatos afines al gobierno de turno, muchas veces han trabado actividades productivas y de inversión sin que las autoridades del MTSS hayan actuado con la objetividad que debiera haber ejercido en conflictos como el portuario con las pérdidas y consecuencias nefastas tanto para las empresas pesqueras, como para el propio Estado. En resumen, que las intencionalidades políticas panfletarias de esa izquierda, contra el “neoliberalismo y el conservadurismo capitalista”, “culpables” para su concepción de las desigualdades e injusticias sociales no impidan el pleno desarrollo que tendrá que llegar de una vez, de la mano de este tipo de inversiones y que la reducción de los porcentajes de población bajo niveles de pobreza, obedezca más a ingresos por trabajos dignos, que a transferencias asistencialistas que se realizan a costa de los contribuyentes.

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