¡No olvidéis la moneda para el Caronte!

agosto 24, 2026

Lorenzo Aguirre

El candidato de ultraizquierda, Abdul El – Sayed – hijo de inmigrantes egipcios -, quien hiciera campaña contra las organizaciones proisraelíes, y pretende abolir el Servicio de Inmigración, ganó por estrecho margen las “Primarias” de Michigan – consolidando el ala progresista – por el “Partido Demócrata”, sobre Haley Stevens, en la lucha interna para las legislativas de medio mandato, las cuales se llevarán a cabo el próximo 3 de noviembre.  El – Sayed, se enfrentará al republicano Mike Rogers, por un escaño en el Congreso, y de esa manera, si triunfa, los demócratas obtendrían mayoría en el Senado. La victoria de El – Sayed se une a las conquistas musulmanas en Nueva York, y Colorado, y en caso de ganar en los comicios de referencia, se convertiría en el primer senador musulmán en la historia de los Estados Unidos. Los resultados de dicha contienda marcarían de alguna manera, el equilibrio de poder en Washington para los últimos dos años de gobierno del presidente Donald Trump.

Los ciudadanos del Estado de Michigan quedaron perplejos ante el resultado electoral, y se preguntan con preocupación: “¿cómo, de la noche a la mañana, pueden invadirnos los musulmanes?”

En realidad, no ha sido “de la noche a la mañana”; fue un proceso a lo largo del tiempo, remontándose a “pequeños grandes” acontecimientos transformando la sociedad, su cultura, y educación…

¡Por favor, demos marcha atrás y enfrentemos el pasado!

DESDE LOS TIEMPOS EN HAMTRAMCK Detroit (Michigan), era el centro de la industria automotriz, cuya área metropolitana albergaba a 4 millones de habitantes – convirtiéndose, después de Chicago, en la ciudad más grande del Medio Oriente estadounidense -, y con un importante puerto conectado a los Grandes Lagos en la vía marítima de San Lorenzo.

Con fábricas como, “Chevrolet”, “General Motors”, y “Ford”, el Estado de Michigan tenía todavía más poderío a través de la empresa “Dogde”, pero, en 1980, dicha corporación, que daba trabajo a más de 40.000 personas y diera vida a la pequeña ciudad de 3km cuadrados, llamada Hamtramck, cerró sus puertas.

Cuando “Dogde” se derrumbó, Hamtramck también colapsó, y sus habitantes casi todos polacos, se marcharon.

El 85% de casas quedaron vacías, entonces empezó a llegar gente de Yemen, a las cuales se sumaron de Bosnia, y arribaron trayendo sus cosas … ¡incluso, obviamente, su religión!, hecho que llevara a la instalación de mezquitas.

Así, de 90% de polacos, ahora solo el 1% se encuentra allí, y desde comienzos del actual siglo, a las seis de la mañana, y a lo largo de cinco veces por día, se llama a la oración en idioma árabe.

Hace apenas 10 años, Hamtramck había elegido consejero político a un yemení estadounidense, Sad al – Masmari, e inmediatamente, un consejero musulmán, Amer Ghalib, es electo con el 67% de votos, como alcalde, poniendo fin, de esa manera, a 100 años de historia con gobiernos polacos.

La ultraizquierda, activistas, y comunidad “LGBTQ”, impulsaron la corriente política musulmana, y respaldaron el “Nuevo Consejo” que, con su “Reglamentación Moral”, desde la “Alcaldía” prohibió toda bandera religiosa, étnica, política, y de orientación sexual, expresando en forma paralela que, a partir de dicha resolución, la “Nueva Ordenanza” establece la necesidad de “cerrar la ciudad, a cualquier grupo extremista contrario a la moral musulmana”.

El año pasado, en Washington, durante la inauguración de la Avenida Palestina, el ex alcalde de Hamtramck, el demócrata – musulmán Amer Ghalib – antes de dejar su cargo prohibió la famosa y colorida bandera “LGBTQ”, provocando que dicha comunidad manifestara haber sido traicionada, y ahora no quieren saber nada del islamismo, corriente a la cual, con fanatismo y tontera, defendieron -, apoyó al presidente Donald Trump, mandatario que, más tarde, lo designara Embajador de los Estados Unidos ante el mundo árabe, con residencia en Kuwait.

Pero, en octubre, el “Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos” denunció a Amer Ghalib, por sus publicaciones antisemitas, sostener el boicot a Israel, y su “reverencia al mártir Sadam Huseín”, musulmán suní, militar y presidente de Irak desde 1979 hasta su derrocamiento en 2003. Huseín, miembro del “Partido Baaz,”de ideología nacionalismo árabe, antiimperialismo, posición ultraizquierda, represor y dictador a lo largo de dos décadas, se llevó al sepulcro una factura por 100 mil kurdos asesinados, 70 mil chiítas recluidos indefinidamente y que siguen desaparecidos, y cerca de 50 mil fusilados.

Sadam Huseín, fue detenido, enjuiciado por el “Tribunal Iraquí”, y condenado a la horca por cargos de crímenes contra la humanidad.

Volviendo a Amer Ghalib; durante las audiencias del “Comité de Relaciones Exteriores del Senado”, por la nominación de Amer Ghalib como Embajador en Kuwait, llegaron críticas profundas, las cuales estancaron la designación. Actualmente, Ghalib, se desempeña como Asesor en “AmericCorps”, una agencia independiente, con programas de trabajos voluntarios.

ADAM ALHARBI Adam Alharbi, musulmán, estadounidense de origen yemení, actual alcalde de Hamtramck, perteneciente al ala más radical del “Partido Demócrata”, hace campaña para poner fin a la ayuda a Israel, y cuenta con la colaboración del senador por el estado de Vermont, el socialista, progresista, Bernie Sanders.

La ultraizquierda, pro-palestinos, y comunidades “LGTBQ”, consideraban que, el cambio de poder y la diversidad, era una reprimenda simbólica significativa a la retórica islamófoba   – tema central de la campaña de Donald Trump -, pero, ahora, la mencionada congregación está con miedo, porque, un Consejo Municipal, integrado por musulmanes y ultraconservadores, ha colgado carteles con la leyenda, “Ciudad sin maricas”.

Obviamente, la población de Hamtramck, está sintiendo culpa al considerar que ha cometido un fatal error electoral, pero, bueno, “los yanquis” – término usado despectivamente por la ultraizquierda -, así lo han querido. Está claro que, quienes pedían tolerancia y ser invitados a la mesa, se transformaron en intransigentes, y deciden quienes tendrán, su “última cena”.

La respuesta de la Alcaldía, y de Amer Ghalib, marcó definitivamente una postura radical: “¡parece que, la gente, no quiere aceptar el hecho que han perdido!”.

A propósito, cuando a Ghalib, y Alharbi, les toque el “viaje”, y vayan al embarcadero … ¡no olvidéis la moneda para el Caronte!

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