El FA y el reino del revés
Daniel Manduré
Nada el pájaro y vuela el pez, donde un ladrón es el vigilante y otro es el juez, en el que dos más dos son tres y un año dura un mes. Nunca más apropiado que recurrir a frases de una de las canciones de María Elena Walsh, “El Reino del revés” para poder describir lo que vivimos con el partido que hoy nos gobierna. Nada es lo que parece. Las palabras divorciadas de los hechos. Una gestión “patas para arriba”. El mundo del revés del Frente Amplio. Ese mundo imaginario y absurdo donde la lógica, la cordura y la realidad se invierten.
Todo al revés, en ese mundo desbordado por las paradojas. En el que con bombos y platillos anuncian que van a rescindir un contrato (caso Cardama) para luego negociar y mediar. Cuando en cualquier negociación antes de tomar medidas drásticas el primer paso es la negociación, luego buscar una mediación que acerque las partes y por último, de confirmarse la gravedad de los hechos, iniciar otro tipo de acciones.
Sin medir las consecuencias, dejando expuesto al país enfrentado a un litigio millonario y sin las embarcaciones patrulleras oceánicas.
Donde también se coloca como juez y parte a un colono para presidir el Instituto de Colonización. Se nombra ministra de vivienda a alguien que tiene en su terreno 4 viviendas construidas en forma irregular y sin el pago del impuesto a primaria.
Una vicepresidente de la Administración Nacional de Puertos que lo primero que hace al asumir es ascender a su esposo y a sus colaboradores directos. Ni que hablar del director de ASSE, de sus incompatibilidades y violaciones constitucionales que tiene el poder de teletransportarse y de estar visitando locales del interior del país por ASSE y el mismo día y a la misma hora marcar tarjeta como trabajando en otro de sus 4 o 5 trabajos.
Una Junta de Transparencia y ética pública, en donde los directores frenteamplistas hacen caso omiso y esconden el informe estrictamente técnico del cuerpo de abogados de ese organismo sobre las incompatibilidades del Dr. Danza y adoptan una decisión político-partidaria. Con recortes en la educación históricos, “olvidando” que en sus bases programáticas prometían el 6%.
Donde, nada más ni nada menos que quien debe garantizar, defender y proteger los derechos de las personas es acusada de destrato, insultos, violencia psicológica y acoso laboral, nos referimos a la directora de la secretaria de Derechos Humanos.
Un gobierno cuyo brazo sindical a través de sus principales sindicatos envueltos en casos de corrupción y se quedaban con la plata de los trabajadores, como sucedÍa en el SUNCA y el ex secretario general de la FUS termina expulsado.
Un Frente Amplio que aún espera las actas del dictador Maduro para censurar sus elecciones truchas y donde varios de sus sectores no la consideran una dictadura y a otros hubo que sacarle con fórceps algún tipo de reconocimiento en contra.
La lista de interminable.
Los discuros de honestidad, transparencia y cristalinidad se derrumbaron rápidamente. La ética por el camino. Las promesas olvidadas. Los sueños y esperanzas de muchos que al ver el presupuesto se trasformaron en angustia y decepción.
El reino del revés del Frente Amplio.
Las cosas deben volver a su lugar. Queremos que el pez nade y que el pájaro vuele. No queremos que el ladrón nos cuide ni que sea nuestro juez. Queremos que dos mÁs dos vuelva a sumar cuatro y que un año dure 365 días.
Para eso, todos nosotros debemos contribuir en cambiar de barco. Hoy a la deriva.