Con rutas alternativas…
¡Ormuz, en el olvido!
Lorenzo Aguirre
Las conversaciones entre los mandatarios Donald Trump, y Xi Jinping no fueron por aranceles ni famosos “chips”; los temas prioritarios estuvieron en Irán, el bendito petróleo, y el despliegue de Estados Unidos para plantarse firmemente en cuanto a sus exigencias, porque, ahora, es el mayor productor – exportador de petróleo y gas del mundo. China, perdió la competencia de Venezuela, y el oro negro prácticamente gratis que recibía de Irán por supuesto no lo sustituye Rusia, pues se encuentra bastante disminuida, aunque la lucha contra Washington – iniciada hace cien años, luego del triunfo de la revolución rusa – a través de un choque ideológico para implantar un modelo de gobierno – capitalismo, comunismo -, continua firme pese a fluctuaciones e intermitencias. Donald Trump, mantiene su “show” a lo largo del tiempo, y su lengua. más rápida que el pensamiento, sigue haciendo declaraciones poco simpáticas: “soy el primero que quiere ver al mundo sin armas, pero no podemos quedarnos por detrás de ningún país, aunque sea amigo. Nosotros, tenemos que estar a la cabeza de la manada”. ¡Donald, Donald…! ¡No todos, somos jauría como Ud!
De todas formas, Trump, como es un “tipo bueno” convida al presidente de República Popular de China, Xi Jinping, a tomar algunos tragos y hacer alguna picada mientras conversan la forma de repartir el plato principal, esa exquisita y abultada porción de “torta del mundo”.
La charla entre esas “evangelizadoras” figuras ha sido la más importante en geopolítica y economía, donde los asuntos principales, Irán, energía nuclear, comercio, e inteligencia artificial, emergieron entre los cubitos de hielo.
Por tratarse de un coloquio de magnitud, el mismo tuvo cierta demora debido a la “impuntualidad” del presidente Trump, “contratiempo” paralizando el accionar en el Estrecho de Ormuz, hecho que potenciara las barajas del mandatario estadounidense, permitiéndole arribar en otras condiciones a la partida con Xi Jinping, más allá que, China, llegara a conversar sobre “tierras raras” – grupo de elementos químicos metálicos, componentes vitales para tecnología moderna y transición energética -, aunque lo expresado, no alcanzara.
Así, pues, si Estados Unidos maneja la presión hacia Irán, y mantiene cierta estabilidad en el Estrecho de Ormuz, quizá – ¡vaya uno a saber! -, China, podría terminar siendo perjudicada porque el tráfico marítimo hacia ese país es alrededor de 70%.
Irán, gracias a la represión del régimen, ha colapsado, y si bien existe destrucción, igualmente continúa con el programa nuclear, construyendo centrales para contar con uranio enriquecido, e intentando obtener 10 bombas atómicas. Por supuesto, el gobierno se encuentra también muy apurado en utilizar rentas petroleras para compartir con líderes del nefasto régimen, y financiar a “Hezbolá” (“Partido de Dios”), grupo paramilitar musulmán chií libanés, de nacionalismo islámico, antiimperialismo, anti-occidentalismo, antisemitismo y anti “LGBT”.
ENTRE LÍBANO, Y SIRIA Hablando del Líbano; tiene 80% de pobreza, y un sistema político desequilibrado, con un Estado dentro de otro, totalmente absurdo, imposible, dotado de un grupo terrorista y una ciudad como Beirut donde viven cerca de 20 comunidades, incluyendo sunitas, chiitas, griegos, armenios, católicos, etc.
Cuando se independizaron de Francia, los “muchachitos nuevos líderes” estructuraron el “pacto nacional”, “brillantez cósmica” “ordenándoles” compartir el poder teniendo presente la demografía religiosa. Por tanto, el presidente debía ser siempre “maronita” – iglesia católica oriental siguiendo la tradición litúrgica antioquena, y organizada como iglesia patriarcal -, el primer ministro, “sunita” – rama mayoritaria del islam (85%), el grupo terrorista “Hamás” tiene sus raíces ideológicas “sunitas”, aunque forma alianzas estratégicas con “chiitas”, como el gobierno de Irán, y Hezbolá -, mientras el presidente del Parlamento sería siempre “chiita” (segunda corriente del islam).
Allí, no se debate, por tanto, traducido al musulmán, hablamos de leyes no escritas, por encima de la Constitución, y no se permite realizar censos porque las comunidades cambian de números, en consecuencia, los cargos de gobierno serían modificados. Como es de suponer, ninguna congregación quiere perder su chacra, y para “ajustar” algunas cosillas, en 2014 el propio gobierno “estimó” que, el tiempo en el mando, no alcanzaba para nada, y tres años después volvió a realizar lo mismo, gracias “a la voz, de los dioses”.
Entre 2022 y 2025 el país estuvo sin gobierno porque los sectores políticos no encontraban “comunión de pensamiento” para designar quien depositaría las nalgas en el sillón presidencial, entonces resolvieron dejar un “Estado suspendido”.
Hezbolá, nace en los años 80 – con financiamiento del Irán de Jameneí – como “resistencia” chiita contra Israel, y a partir de ahí estructura un Estado paralelo, con representación parlamentaria, cadenas de televisión, radio, “ministros” en gabinetes, y un arsenal mayor al imaginable.
Indudablemente, esa “libertad” no se llama de otra manera que, Teherán, y los protagonistas iraníes hacen su espectáculo en el escenario libanés.
Por lo expresado, Líbano, recibe órdenes para hacer guerras, con sus propios soldados.
Siria, también tiene lo suyo; Damasco, patrocinaba a su milicia, en territorio libanés, e imponía a sus politiqueros. Ahora, Siria, se ofrece como alternativa – ante el bloqueo en Ormuz -, con sus puertos y fronteras con Turquía, Irak, Jordania, Líbano, e incluso Emiratos Árabes Unidos, el cual comenzó a transportar petróleo.
Así, Siria, cobra tasas de tránsito y maneja terminales portuarias mientras por otro lado ofrece a empresas que naveguen en “la nueva ruta”, la posibilidad de invertir en reconstrucción de infraestructuras.
Por favor, demos marcha atrás en nuestro relato; Irán, tampoco se ha olvidado de subvencionar a “Hamás” – organización política y paramilitar palestina sunita, que se declara yihadista, nacionalista e islamita -, y cerrar Ormuz para tener hegemonía regional, pues, más de 70% de sus exportaciones pasan por allí, y sin poder gobernar dicho Estrecho, Irán, se desploma.
DONALD, Y XI… Xi Jinping, que, en buena medida restringió las exportaciones de “tierras raras” – perjudicando a Estados Unidos -, ahora pretende edulcorar la relación ofreciendo no cruzar líneas rojas, buscar “estabilidad estratégica constructiva”, y evitar conflictos, más teniendo presente la economía estancada por la cual atraviesa China.
De todas formas, con su poderío tecnológico e industrial, espera aguantar el temporal hasta que, Trump, finalice su mandato, se ponga el saco, vaya a su casa a freír pasteles, y juegue con los nietitos.
Igualmente, el presidente estadounidense no se queda atrás y pone a China en una situación incómoda, porque dice a Xi Jinping que debe elegir entre apoyar a Irán, y cerrar el Estrecho de Ormuz, o acompañarlo en un “mutuo crecimiento económico”.
Pero… bueno…. un día no faltará algún loco no amarrado que reciba “iluminación”, y descubra rutas alternativas. Quizá, el Estrecho de Ormuz se convierta de la noche, a la mañana, en el “pantanoso”, entonces, “dependientes” y “codependientes” tengan que guardarse el imperio, en el bolsillo … ¡aunque sea “estrecho”!