Alerta Anaranjada
César García Acosta
En Uruguay mientras la oposición pretende gobernar desde el parlamento proponiendo programas de gobierno, cuando su rol es criticar y controlar, el oficialismo -que debería gobernar- exacerba la autocrítica debilitando con sus luchas internas al presidente de la República. En ese contexto el país cae en un modo pendular que hace que el tiempo transcurra como si el costo por perderlo no tuviera consecuencias. Pocos valoran el peso de ese descrédito reiterado. Y se suma a esto que el partido de gobierno carece de una buena defensa parlamentaria, porque el presidente queda reiteradamente desprotegido y solo. Si los más avezados de los suyos, sean parlamentarios o sindicalistas, no aportan en su favor, los factores de riesgo aumentan y podrían alterar las reglas de juego de la democracia. La imagen social y cultural de quien debe ser el eje rector de un gobierno queda descreditada por el rol paupérrimo de un parlamento oficialista con poca experiencia, atomizado por un MPP mayoritario que, como piedra en el zapato, tiene al Partido Comunista. Esto es un «caldo de cultivo» imposible de digerir para quienes votaron por convicción una idea, o provienen de otros partidos. Por todo esto las encuestas pasan a ser en sí mismas -significado y significante- porque mientras ambientan el contexto político del país, definen también un rol que inexorablemente vaticina a un año del gobierno, su final. Sin embargo, esta historia, recién empieza.
LA CULPA DE LAS ENCUESTAS
Los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera mantienen una postura fuertemente crítica frente a las encuestas de opinión pública y la comunicación política moderna.
Ambos mandatarios coinciden en que los sondeos actuales, sumados al auge de las plataformas digitales, están empobreciendo el debate democrático y erosionando las instituciones tradicionales. Sus reflexiones más recientes se centraron en los siguientes conceptos clave:
SANGUINETTI: LA «POLÍTICA INSTANTÁNEA»
Liderazgos prefabricados: Advierte que las encuestas y el ecosistema digital fomentan la «fabricación» de líderes basados únicamente en la popularidad del momento y en un «vacío político» de ideas fundamentales.
Gobernar por el impacto: Cuestiona con dureza a los gobernantes contemporáneos que toman decisiones de Estado o miden su gestión en función de la reacción inmediata de la opinión pública en redes sociales.
Destrucción de la confianza: Sostiene que la obsesión por el pulso mediático y las mediciones constantes debilita la confianza institucional, elemento sin el cual «no hay ninguna democracia que funcione».
LACALLE HERRERA: LA “PÉRDIDA DE LA REFLEXIÓN”
Falta de deliberación: Señala de forma crítica que la dependencia de los sondeos de opinión obliga a los políticos a operar con «inmediatez», lo que elimina el tiempo necesario para la reflexión profunda y el análisis técnico en la toma de decisiones.
El peligro de la impunidad digital: Apunta que las dinámicas de la opinión pública actual permiten que se difunda cualquier ataque personal con total impunidad, dañando severamente la convivencia política.
Puntos de coincidencia Tanto el líder colorado como el nacionalista defienden firmemente la importancia de los partidos políticos tradicionales. Para ambos, el verdadero sustento de una democracia radica en la solidez ideológica e institucional, y no en la adaptación constante de los discursos a lo que dictan las encuestas de opinión pública de forma diaria
JOSÉ «PEPE» MUJICA LAS ENCUESTAS COMO “HERRAMIENTA DE INFLUENCIA”
Del otro lado de la vereda política está Mujica. Como uno de los referentes históricos más importantes del Frente Amplio, Mujica comparte una mirada fuertemente crítica y de desconfianza hacia las encuestas de opinión pública, coincidiendo en gran medida con el escepticismo de Sanguinetti y Lacalle Herrera.
A lo largo de su trayectoria, Mujica ha manifestado su postura a través de varios argumentos centrales:
Incidencia deliberada: Mujica ha señalado públicamente que las encuestas de opinión, especialmente durante los períodos de campaña electoral, se utilizan de forma estratégica como «una manera de incidir en la campaña electoral» y moldear de antemano el humor de los votantes, en lugar de reflejarlo de forma neutral.
Falta de controles: El expresidente ha criticado con dureza la falta de auditoría y fiscalización sobre las empresas consultoras en Uruguay. Ha cuestionado abiertamente la metodología del sistema de muestreo, señalando que «tiene un defecto brutal, nadie le hace control», poniendo en duda la veracidad del volumen de entrevistas que las empresas declaran realizar.
La construcción del relato mediático. Obsesión por la apariencia: En sintonía con las advertencias sobre la «política instantánea», Mujica ha criticado el peso excesivo que la política moderna le otorga a la fluctuación diaria de los números de aprobación. Para el líder del Frente Amplio, la verdadera militancia y la construcción de un proyecto de país pasan por el contacto directo con la base social y el territorio, elementos que los gráficos y los sondeos telefónicos o digitales no logran captar con fidelidad.
MUJICA Y SU CONTRASTE CON SANGUINETTI Y LACALLE HERRERA
Mientras que los expresidentes de los partidos tradicionales (Colorado y Nacional) enfocan su crítica en cómo las encuestas debilitan la deliberación interna de las instituciones y la estructura de los partidos tradicionales, la perspectiva de Mujica se enfoca más en el componente de manipulación del votante y en el poder corporativo de las empresas encuestadoras para influir en las reglas del juego democrático.
LAS ENCUESTAS de las consultoras Factum y Equipos Consultores confirman un marcado deterioro y saldo negativo en la opinión pública respecto a la gestión del presidente Yamandú Orsi. Ambas mediciones muestran que la desaprobación supera ampliamente a la aprobación.
DATOS CLAVE DE LAS MEDICIONES Para Factum a aprobación en el segundo semestre de 2026 fue de 29%, la desaprobación 46%, con un juicio neutro de 24%, lo que arroja un saldo neto de -17%, mientras que para Equipos en su medición de abril de 2026, la aprobación registró 27%, la desaprobación 48%, el juicio neutro 23% y el saldo neto -21%.
FACTORES QUE EXPLICAN LA CAÍDA
Pérdida del «Fuego Amigo»: El dato que más alarma a la interna del Frenbte Amplio es la erosión entre sus propios votantes de octubre de 2024. Según Factum, el respaldo oficialista en la interna cayó drásticamente del 72% al 59% en dos meses, un fenómeno inusual al inicio de un mandato.
Brecha Territorial y Generacional: El rechazo al mandatario se acentúa fuertemente en el interior del país, donde la desaprobación trepa al 51%. Asimismo, el segmento joven (de 18 a 33 años) se posiciona como el más crítico y desencantado con el desempeño del Poder Ejecutivo.
Acumulación de Problemas: Los analistas asocian este desgaste a la insatisfacción con la situación económica, discusiones presupuestales complejas, reclamos por la seguridad pública y el incremento de personas en situación de calle. Las impaciencias ciudadanas crecen mientras el gobierno sufre problemas de sintonía comunicativa.
Tensiones Políticas: Los sondeos coincidieron temporalmente con controversias políticas que resintieron la cohesión de la izquierda, tales como la cuestionada visita de Orsi a un portaaviones estadounidense.
El propio presidente Yamandú Orsi reconoció públicamente estos resultados con preocupación, señalando: «Evidentemente, si hay gente que no está muy conforme es porque hay algo que no está saliendo bien».
La mayoría de las personas que rechazan la gestión de Orsi son los votantes de la Coalición Republicana (CR): según Factum, el 76% de quienes votaron a la CR en octubre rechaza la gestión, frente al 13% de los votantes frentistas que desaprueban la gestión. Según Equipos, que toma como referencia el voto en la segunda vuelta en 2024, el 72% de los coalicionistas desaprueba la gestión y el 28% de los frentistas lo hace.
La desaprobación al gobierno de los votantes frenteamplistas se explica mayormente por aquellas personas que se definen como más cercanas al centro ideológico, según datos proporcionados por Factum a la diaria. Mientras que el 66% de los votantes frentistas en octubre de 2024 que se definen como de “izquierda” aprueba la gestión, ese porcentaje baja a 48% entre quienes se definen como de “centro” o “derecha”. La desaprobación de la gestión entre los frenteamplistas izquierdistas es del 9%, y entre los de centro y derecha, del 19%.
BLANCA RODRÍGUEZ: EL “LATIGUILLO” OPOSITOR
La senadora por el Frente Amplio Blanca Rodríguez se refirió a la alta desaprobación del gobierno de Yamandú Orsi, según marcaron las últimas encuestas, setenciando que “el gobierno no puede funcionar de acuerdo con lo que marquen las encuestas”.
En diálogo con Desayunos informales de canal 12, Blanca Rodríguez afirmó que las encuestas “son una fotografía de la realidad en un momento dado, que nos está dando un estado de ánimo de la sociedad en este momento”.
“¿Eso significa que a partir de este momento nos enloquecemos y empezamos a ver para dónde vamos y qué cambiamos? Creo que el gobierno no puede funcionar de acuerdo con lo que le marquen las encuestas: si le va bárbaro no hace nada, y si le va mal cambia todo”, expresó la senadora de Espacio 609.
Rodríguez dijo que, según esgrimió de sus visitas a comités de base, “hay una incidencia importante de los frenteamplistas” en relación con la política internacional de Orsi. “Es algo que les ha generado incomodad y molestia”, afirmó.
“Nosotros tenemos que hacer el ejercicio de ver todo aquello que está funcionando y que, a veces, el acicate de la crítica de la oposición impide ver”, resaltó.
La senadora cuestionó el “latiguillo permanente” de la oposición y dijo que ella “rescata cosas” que ellos no. “Tenemos que pensar qué es lo que le pasa a la gente, de qué habla. ¿La gente está hablando de lo que pasa en Irán y en Gaza? La gente, en la feria, en el supermercado, ¿habla de eso?”, insistió. Planteó que la población “habla del trabajo, de que consigue hora para un médico y le demora, de que tal medicamento está o no, de que la plata no le alcanza”.
“Tenemos que pensar en que este gobierno ha tratado de llegar, y cuanto antes, a esas situaciones más vulnerables. A todas todavía no: estamos a un año, que es mucho para algunas cosas y poquísimo para otras cuando uno se encuentra con una realidad que no era la que esperaba”, dijo.
Orsi también se refirió a las encuestas y sostuvo que muestran que “algo no está saliendo bien”. “Si hay gente que no está conforme es porque algo no está saliendo bien”, insistió el mandatario.
Orsi al ser consultado sobre los dichos de la vicepresidenta, Carolina Cosse, quien consideró que las encuestas son una luz amarilla, el presidente agregó: “Anaranjada, diría yo”.
Respecto a los pasos a seguir, Orsi dijo que decidirá cuando tenga más información. “Lo haré conmigo mismo”, sostuvo.