Política nacional

A 53 años del Golpe

la necesaria recomposición del centro político

César García Acosta

La reflexión necesaria a 53 años del golpe de Estado de 1973 no es sólo histórica o de los juicios de valor sobre la institucionalidad republicana del Uruguay. Sin embargo, podría ser un buen punto de partida para imaginar lo que vendrá. Quizá resulte difícil entender que ya no se trata solo de la reivindicación de las ideologías nacionalistas o coloradas, o las del aditamento frenteamplista, o más acá en el tiempo, su contrapunto electoral con la Coalición Republicana, sino que el verdadero dilema lo imponen las REDES con sus postulados, principios e ilusiones trasnacionales. Todo ese engranaje hoy recreado en mensajes dinámicos y multimodales, si bien en apariencia desestructurados, son una suma de contenidos de comunicación que perfilan nuevas opciones que rompen las barreras de los postulados tradicionales, y se levantan como gladiadores electorales difíciles de interpretar. Hoy se construyen escenarios afines a esas ideas, y se levantan pancartas digitales con las consignas de: “son todos iguales”, o “nadie tiene la capacidad de respuesta” para modificar algo tan básico como la seguridad, la alimentación y el empleo. Y si nadie puede arreglarlo lo que se afecta no es un candidato o un partido, sino una ilusión, y con ella se lesiona la utopía, que como inspiración de la política empieza a desaparecer como concepto, y en esa realidad cualquiera podría ser un potencial presidente o líder de un nuevo partido. La desmistificación de la política es el punto clave.

Por eso adquieren trascendencia el análisis como el de la consultora Factum, liderada por Óscar y Eduardo Bottinelli, que destaca que la fuerte caída en la aprobación del presidente Yamandú Orsi y el descontento ciudadano consolida un «hartazgo con la política» que abre una ventana de riesgo real para que el Frente Amplio (FA) pierda apoyos, sobre todo, ante la emergencia de outsiders rupturistas.

Los politólogos de Factum fundamentan su postura basándose en tres ejes analíticos principales:

EJE 1 – CAÍDA DE ORSI Y LA INSATISFACCIÓN ACUMULADA

Ambos politólogos observan a esta evaluación negativa por el incremento sostenido de la desaprobación de la gestión de Orsi (alcanzando un 46% en sus mediciones recientes), una tendencia que también validan otras encuestadoras como CIFRA (65% de rechazo) y OPCIÓN (48% de desaprobación).

Esto deja en evidencia una fuga interna que destapa un desgaste que no proviene únicamente de la oposición. Bottinelli advierte sobre una «acumulación de insatisfacción» entre los propios votantes del FA, motivada por expectativas frustradas a corto plazo en áreas clave como la economía, la seguridad pública y el aumento de personas en situación de calle.

EJE 2 – LOS «OUTSIDERS RUPTURISTAS»

El desgaste del sistema bipartidista, según el análisis de Factum, pone bajo análisis que casi el 60% de la población manifiesta que «ni la oposición ni el gobierno actúan mejor que el otro». Al estar tanto el oficialismo (FA) como la oposición tradicional sumidos en altos niveles de desaprobación, se genera una crisis de confianza en el sistema político tradicional.

En este contexto, la canalización del enojo, según Eduardo y Óscar Bottinelli, explican que este escenario de desencanto e «impaciencia acumulada» genere un ecosistema ideal para que emerjan outsiders con discursos rupturistas que capitalicen el malestar de la ciudadanía ofreciendo opciones por fuera de las estructuras partidarias históricas.

EJE 3 – DIAGNÓSTICO DEL ERROR DEL FRENTE AMPLIO

La falta de sintonía, para Factum, se sostiene en que el gobierno de Orsi «no está dialogando en la misma sintonía» que tenía al inicio de su mandato.

Para estos analistas, la dirigencia frentista tiende a subestimar el impacto del descontento o a justificar la gestión comparándose con administraciones pasadas, lo cual califican como un «error fundamental» ante un electorado que demanda resultados inmediatos y que, de no encontrarlos, se muestra dispuesto a mellar su confianza y migrar hacia nuevos desafíos políticos externos.

ENFOQUES COMPARADOS

Al comparar el escenario actual con los ciclos electorales anteriores, los directores de Factum, utilizan casos como el de Ernesto Talvi, Juan Sartori, Guido Manini Ríos y Edgardo Novick como evidencia histórica de cómo el electorado uruguayo procesa la insatisfacción y recurre a figuras no tradicionales.

En su análisis utilizan tres conclusiones sobre este comportamiento:

2019 Y LA FRAGMENTACIÓN DEL DESCONTENTO

Factum destaca que en 2019 el sistema político uruguayo ya demostró una fuerte permeabilidad a figuras que venían desde fuera de la militancia orgánica tradicional. El crecimiento de Ernesto Talvi se dio porque «logró empatizar y activar a un público que habitualmente no iba a votar», mientras que Juan Sartori eclosionó rápidamente capturando el desencanto con las estructuras.

Concomitantemente se abre un vacío de representación: Eduardo Bottinelli explica que los outsiders no surgen por azar, sino que «vienen a llenar vacíos» provocados por la insatisfacción de la gente con los partidos establecidos. Cuando hay desencanto con la oferta tradicional (como ocurre hoy ante el desgaste de la gestión), ese espacio disponible vuelve a crecer de forma natural.

CANDIDATOS TRADICIONALES VS. «CREADORES DE CONTENIDO»

Cambio de era en la comunicación: Factum advierte un cambio cualitativo en la forma de hacer política actual en comparación con la época de Talvi o el Novick de 2015. Eduardo Bottinelli define a los nuevos liderazgos rupturistas o emergentes como «más creadores de contenido que políticos».

De este modo aparecen los discursos basados en el ánimo y la estética; mientras que figuras como Talvi basaban gran parte de su irrupción en propuestas técnicas o programas de gobierno («un país modelo»), las nuevas olas de outsiders o renovadores rupturistas apuestan fuertemente a lógicas de redes sociales, discursos de tono puramente positivo y una confrontación directa contra «los políticos de siempre», lo cual conecta de forma más inmediata con el votante enojado.

EL RIESGO DE VOLATILIDAD: LAS “ESTRELLAS FUGACES”

Campañas cortas y deslumbrantes: Óscar Bottinelli históricamente ha sostenido que el gran desafío de los outsiders en Uruguay es la sostenibilidad. El sistema de partidos uruguayo es estructuralmente muy fuerte, lo que provoca que estos fenómenos a menudo actúen como «estrellas fugaces». Pueden deslumbrar y capturar una enorme masa de votos en una campaña de pocos meses, pero les cuesta consolidar estructuras estables en el tiempo (tal como ocurrió con el posterior retiro de Talvi de la política activa o la dilución del impulso inicial de la Concertación de Novick).

LA ADVERTENCIA PARA EL TABLERO ACTUAL: Aunque estas figuras alternativas corran el riesgo de ser efímeras a largo plazo, Factum enfatiza que su impacto inmediato en la elección es real. En un escenario de paridad técnica o de desencanto con las opciones mayoritarias, el Frente Amplio no puede ignorar que el desvío de apenas unos puntos porcentuales hacia estas «opciones de desahogo» podrían alterar drásticamente las mayorías parlamentarias y definir el rumbo del gobierno.

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