Política nacional

¿Dónde estás?

Ricardo Acosta

Hay algo que empezó como un comentario suelto y hoy ya se dice cada vez más: la sensación de que el poder está, pero la conducción no aparece. No es una consigna política ni una crítica aislada. Es algo que se va instalando de a poco y que deja una pregunta incómoda en el aire: ¿quién está tomando realmente las decisiones? En ese contexto, la figura del presidente Yamandú Orsi empieza a quedar en el centro, no por lo que dice o decide, sino justamente, por lo contrario: porque cuesta encontrarlo en los momentos importantes.

Y ahí está el punto.

No se trata de agenda ni de aparecer en todos lados. Se trata de estar cuando hay que estar. De marcar posición cuando los temas lo exigen. Y eso es lo que empieza a generar ruido: no si el poder existe, sino dónde se está ejerciendo.

En los últimos días, esa idea dejó de ser un comentario de pasillo y pasó a decirse en voz alta. El constitucionalista Eduardo Lust puso en palabras algo que muchos venían insinuando: que el presidente quedó más cerca de lo formal que de tomar decisiones.

Es una afirmación fuerte. Pero más allá de quién la diga, lo importante es por qué prende. Porque cuando una crítica engancha, no es solo por quien la lanza, sino porque conecta con algo que la gente ya venía sintiendo.

Y esa sensación no aparece de la nada. Aparece cuando faltan definiciones claras. Cuando hay silencios en temas importantes. Cuando las decisiones aparecen, pero no queda claro quién las está ordenando.

Un gobierno no es solo un conjunto de ministerios o de voceros. Es alguien que marca el rumbo. Que decide. Que se hace cargo. Cuando eso no se ve, lo que aparece no es diversidad, es desorden.

Porque cuando el liderazgo no se nota, otros espacios empiezan a ocupar ese lugar. Equipos, sectores, figuras con peso propio. No necesariamente porque quieran, sino porque alguien tiene que hacerlo. Y ahí es donde el problema deja de ser político y pasa a ser de funcionamiento.

No se trata de negar lo difícil que es gobernar. Nadie puede estar en todo. Pero sí se espera que esté en lo importante. Que aparezca cuando el país lo necesita.

Porque cuando eso no pasa, el problema no es de comunicación.

Es de conducción.

Y cuando la conducción no aparece en los momentos clave, cuando se diluye entre otras voces, cuando no queda claro quién decide…

el problema ya no es quién habla.

El problema es quién está gobernando.

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