«El país de la cola de paja»
El país de la cola de paja (1960) es un ensayo crítico de Mario Benedetti, en el que analiza la crisis moral y la pérdida de identidad de la sociedad uruguaya. En la vida -sea la de las personas como la suma de ellas en un país- nada ocurre por casualidad, sino más bien, por causalidad. Esto nos pone ante la disyuntiva de la verdad revelada: y la causalidad no es más que la relación directa entre una causa y un efecto; es como el principio por el cual todo evento tiene una razón de ser y no acontece por accidente. Y Uruguay entró n ese dramático proceso violentista apenas antes de 1960, desembocando 10 años después en una crisis institucional forzada desde un comando político subversivo que buscaba tumbar una democracia con el fin de darle al pueblo una reforma agraria y el fin de la denunciada corrupción política de la época. Antes del 27 junio de 1973 que fue cuando se formalizó el golpe de Estado en Uruguay, unos meses antes, en febrero, ya los militares se habían animado a dictar un manifiesto a modo de programa político que hasta parte de la izquierda ratificaba. Lo que vino después fue la concreción de un agravio preparado, premeditado y distorsionante del ánimo ciudadano. Todo ese contexto generó aquel título de Benedetti tan descriptivo de la verdadera sinrazón de una comunidad en crisis, que no apagó aún hoy aquella paja encendida. Casi 65 años después de publicado aquel ensayo, gobiernan el país, legitimados por el voto de la misma democracia que combatieron, los mismos partidos políticos que padecieron el dilema protestatario denunciado en el viejo Uruguay.
Las claves del ensayo de Benedetti, “El país de la cola de paja”, le pone fin a la ilusión cuestionando el mito popular de ser de la «Suiza de América». La obra criticaba a la clase media uruguaya, denunciando la autocomplacencia y la burocracia. A la crisis ética la señalaba como “la viveza criolla y la falta de compromiso ciudadano.”
Esta obra de Benedetti desmitificaba la Idiosincrasia Nacional. El título del ensayo alude al refrán popular «el que tiene cola de paja, se le quema», que refiere a quien actúa con mala conciencia o culpa oculta. Benedetti argumenta que la sociedad uruguaya padece de una hipocresía colectiva. Se auto percibe como culta, tolerante y superior, pero practica el escepticismo paralizante, el chisme y el acomodo político.
En su descripción esta obra hace una radiografía de la Clase Media y la Burocracia uruguaya. El análisis se centra en la mesocracia uruguaya, a la que Benedetti pertenecía y conocía a fondo. Describe al ciudadano medio como un oficinista y burócrata, quien busca la seguridad del empleo público antes que el riesgo creador. Define al protagonista de su crítica como un ser rutinario que cambia la ambición de futuro por la comodidad inmediata, la cual, a juicio de Benedetti, es cómplice de los males de la época, porque tolera la corrupción de baja intensidad a cambio de mantener sus pequeños privilegios.
Un capítulo clave de la obra analiza la «Viveza Criolla» como Cáncer Social. El ensayo profundiza en cómo la viveza criolla —el orgullo de obtener ventajas eludiendo las normas— sustituyó al mérito y al esfuerzo. Benedetti acuña y discute conceptos morales clave, señalando que la falta de rigor ético permea desde las altas esferas del gobierno bipartidista (Blancos y Colorados) hasta el ciudadano de a pie.
En ese contexto asigna un Rol a los Intelectuales uruguayos. Benedetti realiza una fuerte autocrítica a la Generación del 45. Acusa a los escritores e intelectuales de su época de haber vivido aislados en torres de marfil estáticas, de espaldas a la realidad social. Ante esto exige al intelectual que asuma un rol activo, denunciando las injusticias y guiando la autoconciencia del país.
ESTILO Y ESTRATEGIA RETÓRICA Con un tono conversacional implacable, Benedetti evita el lenguaje académico complejo para interpelar directamente al lector común. El uso del «Nosotros» permite a Benedetti no criticar desde afuera; sino adoptar la culpa como un hecho colectivo, lo que desarma la resistencia del lector.
Como Conclusión e Impacto Histórico, “El país de la cola de paja” funciona como un espejo incómodo. Su publicación marcó un punto de inflexión porque clausuró la época del optimismo ingenuo en el Río de la Plata y anticipó la polarización social y política que sufriría Uruguay en los años 60 y 70.
A nivel metodológico, el texto inaugura una corriente de ensayo desmitificador que influyó a historiadores y sociólogos posteriores (como Carlos Real de Azúa). Su tesis central sigue vigente: un país no puede superar sus crisis estructurales si primero no tiene el coraje moral de reconocer sus propias miserias culturales.
DEL URUGUAY DE 1960 A LA REPÚBLICA DE 2026 Actualmente las críticas políticas en el país parecen estancadas en el discurso de 1960, cuando Benedetti, con el espaldarazo del Partido Socialista, el mismo sector del Frente Amplio que hoy gestiona el Ministerio de Desarrollo Social tiene a su guarda a la población indigente que vive en situación de calle.
“El país de la cola de paja” en su resumen conceptual podría incluir cada un de los ítems denunciados por Benedetti como periodista y ensayista, que logró recrear y hasta pintar el alma de la historia uruguaya, con una técnica que la mantiene intacta actualizando apenas los hechos que la fundamentan, como si se tratara todo más de un tema idiosincrático, que de una acusación política atemporal.
Las últimas encuestas en Uruguay muestran de forma unánime un marcado deterioro en la opinión pública sobre el gobierno de Yamandú Orsi, consolidando un saldo neto negativo a poco más de un año de haber asumido la presidencia. Los sondeos de las principales consultoras del país reflejan una tendencia recesiva marcada principalmente por preocupaciones en seguridad, economía y un desgaste de imagen pública.
Opción Consultores (junio 2026): Registra una desaprobación del 48% frente a un 20% de aprobación, lo que otorga un saldo negativo de -28 puntos. El 30% restante considera la gestión como regular o neutra. La consultora destaca un declive constante medición tras medición.
Factum (mayo 2026): En su reporte del segundo bimestre, la desaprobación se ubicó en 46% y la aprobación cayó al 29% (ocho puntos menos que en el primer bimestre). Un 24% no aprueba ni desaprueba.
Equipos Consultores (mayo/junio 2026): Expone cifras alineadas con el escenario general, marcando un 48% de desaprobación, un 27% de aprobación y un 23% en posición intermedia.
DESGLOSE POR SECTORES Y DEMOGRAFÍA Las consultoras advierten un desgaste incluso dentro de su propio electorado. Según Factum, aunque la aprobación entre los votantes del Frente Amplio se mantiene mayoritaria con un 59%, la desaprobación subió al 13%. Por su parte, el rechazo entre los votantes de la Coalición Republicana alcanza el 76%.
BRECHA GEOGRÁFICA: La gestión presidencial es recibida de forma más crítica en el interior del país (donde la desaprobación trepa al 51% según Factum) en comparación con Montevideo, donde la aprobación es notablemente más alta.
POR EDADES: Los jóvenes de entre 18 y 33 años se posicionan como el sector etario más duro y crítico frente al Poder Ejecutivo.
Los analistas atribuyen esta caída a la persistencia de problemas socioeconómicos, la falta de dinamismo económico y las demandas insatisfechas en seguridad pública.
Ante este panorama, el propio presidente Yamandú Orsi reconoció públicamente su preocupación por los resultados, admitiendo de forma directa que «si hay gente que no está muy conforme es porque hay algo que no está saliendo bien» y señalando la necesidad de revisar el funcionamiento del oficialismo.
LAS DENUNCIAS CONTINÚAN: AHORA “BRECHA” bajo el título “Cosecha canaria”, el semanario Brecha, denuncia: “Ya amainada la tormenta política que generó el episodio de la camioneta Hyundai Santa Fe, el estudio de las trayectorias de dos integrantes del comité de campaña de Yamandú Orsi –exjerarcas de la comuna canaria estrechamente vinculados al grupo La Tahona– permite desentrañar una política de relacionamiento con puertas giratorias y conflictos de intereses entre la función pública y la privada. Además, expone cómo los desarrolladores de barrios privados –beneficiados durante las gestiones de Orsi en la intendencia– apoyaron y financiaron sus campañas… Como una madreselva, el empresariado crece y se enreda con la política. Pero hay riesgos: puede terminar robándole la luz a la planta huésped, así como generar un efecto estrangulador e impedir que corra la savia. En la trayectoria política del presidente de la república, Yamandú Orsi, ambos tallos están firmemente entrelazados desde hace años. El episodio del descuento de 25 mil dólares en la compra de su camioneta Hyundai Santa Fe y la entrega de un vehículo donado por Car One para la campaña como parte del pago, son solo una muestra de su estrecho vínculo con empresarios que invirtieron en Canelones mientras estuvo al frente del gobierno departamental. En el centro de estas inversiones, que se llevaron los aplausos y los elogios de muchos defensores de la «teoría del derrame», se denuncia que figuran muchos de los ahora vinculados.
El foco parece haberse puesto ahora en la reactivación de la zona este de Canelones, en los alrededores del aeropuerto de Carrasco, donde se levantaron desde barrios privados exclusivos, cementerios privados, hasta centros logísticos de gran porte y locales comerciales capaces de captar públicos insertos en nichos cautivos, de alto poder adquisitivo, hasta ahora inmersos en los centros comerciales de la costa montevideana.
Lejos de terminal, y con final insospechado, “El país de la cola de paja” parece capaz de ser versionada más de 65 años después de editada.