Gobierno: un conventillo mediático.
La política convertida en un gran sainete porteño.
Daniel Manduré
El título puede llegar a parecer un tanto exagerado al referirnos a esa ríspida confrontación interna del partido de gobierno. Créanme que no lo es. Hasta diría que me quedo corto.
En sentido figurado el termino conventillo es muy utilizado para describir algo desordenado, con permanentes conflictos personales, donde abundan las peleas, los chismes y los gritos. No hay armonía. Reina el caos.
Nos queda más esa imagen de vecinos peleando en un patio común que de funcionarios públicos a los que les pagamos para gobernar.
Hoy el gobierno, lo digo con tristeza, es un gran conventillo mediático. No necesitan el empujón de la oposición. Van rumbo al precipicio solitos. Sin ayuda ninguna.
Donde el ego, la concentración personalista y ausencia de liderazgo han jugado su partido.
Ante la imagen pública el gobierno está quedado atrapado más que por la gestión y los resultados, por peleas, conflictos internos, improvisaciones, designaciones dudosas y de renuncias y “renunciados”.
Todos los días aparece un conflicto nuevo. El verdadero campo de batalla del gobierno està en su interior.
Es normal y nadie escapa de tener diferencias de criterio. Pasa en todos los partidos y en todos los gobiernos. Pero lo que estamos viendo en el Frente Amplio va mucho más allá. Posiciones encontradas abismales en algunos casos, con roces, críticas, diferencias insalvables y hasta duros insultos y lenguaje discriminatorio.
Al Frente Amplio lo está consumiendo su propia interna. Jerarcas de gobierno que están gastando energías en explicar los líos y enredos y no en gobernar.
El gobierno no tuvo una crisis, viene teniendo una lista interminable de varias crisis. Más de 15 en un año. Más grandes o pequeñas pero su sumatoria es la que va desgastando y distrayendo el verdadero foco de un gobierno: su gestión.
Al escucharlos declarar no queda claro cuál es la voz oficial. Un jerarca diciendo algo a la mañana y otro en la tarde diciendo lo contrario. Sale un director un día con un planteo y al otro día el mismo director aclaraba y corregía su propia versión. Mientras tanto la presidente continua con su forma sui generis de hablar sin decir.
Pasemos a enumerar algunos de esos casos:
A días de asumir es “renunciada” la ministra de vivienda Cairo por no cumplir con sus obligaciones impositivas y por omisiones catastrales no menores.
Es “renunciada” la vicepresidenta de ANP Alejandra Koch por nepotismo y otras irregularidades.
Renuncia por diferencias con el ministro de Medio Ambiente Ortuño la directora general de dicha cartera Victoria Cros.
Se concreta después de marchas y contramarchas la renuncia obligada del presidente de colonización Eduardo Viera, por incompatibilidades entre la de ser jerarca y colono al mismo tiempo. Pretendía ser juez y parte a la vez.
Luego explota el caso Danza que tuvo en jaque al gobierno, termina renunciando a varias de sus actividades particulares, reconociendo su incompatibilidad al hacerlo, pero sin admitirlo con honestidad intelectual.
Renuncia Daniel Mordecki director de AGESIC por diferencias con el director general de presidencia.
Renuncia de la directora de Biodiversidad Estela Delgado, poniendo el foco en diferencias dentro del gobierno sobre la exploración de hidrocarburos.
Mientras esto ocurre, los tironeos internos entre la mayoría del MPP con buena parte del resto del Frente Amplio iban subiendo de tono.
La presión del Pit Cnt va en aumento, “algún huesito” necesitan que le tiren para no quedar pegados.
Las bajas en el gobierno se seguían dando.
Renuncian los dos directores representantes del ejecutivo en la Caja de Jubilados y Pensionistas Profesionales por desaprobar una partida de dinero mensual para directores. Cuando se suponía que iban a ser responsabilidades honorarias.
Jaime Saavedra presidente del INISA pidió que le sacaran a su vicepresidente y que, si no lo hacían, el que se iba era él. La pulseada la ganó Saavedra y Eugenio Acosta va para afuera.
Trascienden las duras críticas realizadas públicamente a la gestión del ministro Civila en el Mides, atacado por diferentes dirigentes frenteamplistas.
Remueven a Eugenia Villar del Ministerio de Industria por problemas con la ministra Cardona.
Los chimentos de conventillo continúan y desnudan el nivel de algunos jerarcas cuando por ejemplo comienzan a circular los audios sobre los insultos, algunos hasta discriminatorios y homofóbicos de Collette Spinetti hacia compañeros de su propia fuerza política. Impactan más, conociendo la condición personal de la agresora y porque, además, es la que representa a presidencia de la república en la dirección de derechos humanos. Poco le importa al gobierno los insultos y la discriminación de Spinetti porque la respaldan para continuar en el cargo.
Es irónico que en un área donde se supone que debería primar, además de la capacidad técnica en el ejercicio de la función, la sensibilidad como factor importante, suceda esto. No es la primera vez, recordemos que ya Alejandra Casablanca viene de ser denunciada por varios funcionarios en la secretaria de Derechos Humanos para el Pasado Reciente por acoso y violencia laboral.
En estos últimos días termina de estallar otra bomba en Salud Publica, donde parece que estamos conociendo a la verdadera Dra. Lustemberg.
Las molestias profundas y las insalvables diferencias con la ministra llevaron a una ola de renuncias en esa área, Fernanda Nozar, Gilberto Rios y el propio Olesker prefieren irse.
El ego, las decisiones inconsultas le ganaron a Lustemberg. Hoy se afianza la frase: “Para conocer a fulanito dale un carguito”
También renunciaron en forma colectiva todos los miembros de la Comisión Honoraria del Ministerio de Salud Pública por discrepar rotundamente cuando Lustemberg redujo la sanción a una anestesista en caso de mala praxis.
La verdad, muy triste todo. Un gobierno sin rumbo e improvisando en forma permanente.
Queda siempre esa sensación que hay más de un gobierno dentro del gobierno.
Ante esta grave situación para Orsi todo recibe el rótulo de: “esto es muy complejo” y tiene esa rara “habilidad” de dar vueltas en círculos sin que nunca lleguemos a entender que quiso decir.
Si, efectivamente, este gobierno es un conventillo.
Mientras tanto seguimos esperando el plan, los resultados, los necesarios cambios estructurales y la gestión eficiente.