No tropecemos dos veces con la misma piedra
Pedro Bordaberry
La decisión de los ministros de los once países que componen el Tratado para la Asociación Transpacífica (CPTPP) de comenzar una negociación con Uruguay tendiente a su accesión al acuerdo, es una señal clara de que, cuando el país define un rumbo estratégico y lo sostiene en el tiempo, los resultados llegan.
Es también un recordatorio de que el MERCOSUR lejos de ser un mercado común, como lo exigía la primera frase del primer artículo del Tratado de Asunción, es luego de 34 años apenas una zona de libre comercio imperfecta, sin ninguna coordinación macroeconómica y con múltiples barreras no arancelarias. ¿Es importante? Sin duda lo es. Pero no es un mercado común, siguen siendo cuatro mercados separados sin ninguna política comercial común y como tales nada nos impide negociar como estados soberanos.
¡Lo dijimos antes y los hechos nos lo confirman: nada nos impide negociar individualmente! Argentina, Brasil y Paraguay negocian por separado. ¡Y les va bien, consiguen acceso a mercado! Argentina acaba de cerrar un acuerdo marco con EEUUA. Brasil negocia con Trump y consigue ventajas. Paraguay obtuvo preferencias arancelarias con Taiwan, por ellos y para ellos. “Cuando negociamos juntos tenemos mas poder” se nos dice, pero para cerrar un acuerdo significativo con la UE llevamos mas de 25 años y aun está por verse. Mientras tanto Chile, México, Perú, Ecuador, Colombia han negociado y actualizado los suyos hace mas de 10 años. ¡Chile solito tiene hace décadas 33 TLCs y tiene el mismo o mejor acceso que nosotros a los países del MERCOSUR!
Otro aspecto importante a subrayar es que, el ingreso al CPTPP es una verdadera política de Estado. Se inició durante el gobierno de la Coalición Republicana y fue continuado por la actual administración del Frente Amplio. Así debería ser siempre: en materia de inserción internacional, lo que importa es el interés del Uruguay, no la camiseta partidaria. Ese es, quizás, el mayor signo de madurez en este primer paso pero importante logro.
No debemos olvidarnos de lo ocurrido en 2015 cuando Uruguay se retiró del TISA pese a que el entonces canciller —hoy embajador en Brasil— defendía permanecer en la negociación. La decisión fue impuesta por la Mesa Política del Frente Amplio, cediendo a presiones de sectores radicalizados. Esa renuncia nos aisló y nos hizo perder una oportunidad estratégica que otros países aprovecharon. Ya había pasado cuando Estados Unidos nos ofreció un Tratado de Libre Comercio hace 20 años.
No podemos repetir esa historia. No debemos ceder ante temores ideológicos, sin fundamentos jurídicos ni económicos y que nada tienen que ver con el interés nacional. Debemos mantenernos firmes en la misma convicción colectiva: Uruguay precisa diversificar mercados, integrarse a cadenas de valor y jugar en las grandes ligas donde se definen las reglas del comercio moderno.
El CPTPP es una herramienta para eso. No es contra el MERCOSUR, al que siempre procuraremos sincerar y perfeccionar; pero es si a favor del Uruguay, de sus necesidades y sus tiempos.
Este es el momento de actuar con cabeza fría, sin complejos y sin ceder a presiones que ya antes nos dejaron afuera. No tropecemos dos veces con la misma piedra y miremos con fe el futuro.