Política Internacional

¡Anexada a Estados Unidos,

o devorada por Rusia, y China!

Lorenzo Aguirre

El presidente Donald Trump, con su ambición expansionista pone mala cara frente a la soberanía de Dinamarca, con respecto a la desolada y hasta ayer “olvidada” Groenlandia. Asimismo, el mandatario estadounidense también presiona las relaciones diplomáticas con Europa, y particularmente con la “Organización del Tratado del Atlántico Norte” (“OTAN”), las cuales se encuentran erosionadas. Por otro lado, el affaire entre Rusia y China nació hace cinco años en San Petersburgo, cuando decidieron revelar la construcción conjunta de la “Estación Internacional de Investigación Lunar”. La misma, deberá estar operando en 2035 por tratarse de una pieza relevante en el “Nuevo Orden Mundial”, pero, desde 2028, disponiendo de plataformas con módulos de aterrizaje. Ahora, la “pareja”, quiere cantar el “arrorró mi niño”, entonces estudian los “temas musicales” groenlandeses, y buscan la manera de ganar esa posición clave.

El demencial Vladímir Putin “evalúa la injerencia en Groenlandia” dejando una vez más sobre la mesa que, los “conceptos democráticos” tienen valores y éticas diferentes, más allá que, obviamente, su prepotencia es moneda corriente.

Así, que, si el “007” de la KGB se apodera de Ucrania, pretendiendo luego engullir a Polonia, y como postre una porción de Groenlandia, Europa terminará siendo una “chica Bond” de buenos modales aplicando protocolos pero demostrando que, el bloque, goza de cierta miopía, sordera, y tontera, además de dar sensación que, ese aquelarre, es un residual de la Guerra Fría, retroalimentándose, y no importa si todo colisiona, pues, a fin de cuentas el reumatismo viene desde tiempo, y lo tóxico se ha desbordado gracias al sismo geopolítico ocasionado en buena medida por el conflicto ruso – ucraniano.

Ahora, bien, la pasión por “adquirir” territorios data de muchos años; Estados Unidos, compró a Francia “las polvaredas” de Luisiana – ¡en 1803 Napoleón Bonaparte las vendió en unos 23 millones de dólares -. como, asimismo, Florida – por la “módica” suma de 5 millones de dólares -, a España, a través del tratado “Adams – Onis”, de 1819, “Cesión de La Florida”, con Su Majestad Católica, el Rey de España. Por último, no olvidemos que, más adelante, Estados Unidos haría lo mismo al bajar el martillo de “subasta”, por Alaska, cuyo “propietario” era Rusia.

Groenlandia, representa un punto importante sirviendo de nexo entre Estados Unidos, Europa, y el Ártico, y es oportuno recordar que, después de la “II Guerra Mundial”, el “Tratado de 1951” puso a Washington con 15 bases militares en Groenlandia, época en la cual ese territorio tenía poco valor, pero, hoy, debido a los deshielos, se abre una puerta para nuevas rutas navegables.

Estados Unidos actúa unilateralmente, y Donald Trump, dispuesto a imponer hegemonía, pero, más allá de lo expresado el conflicto con Groenlandia pauta que, los compromisos y reglas son flexibles porque impera el poder, cuyo reflejo permite a Rusia, accionar en Ucrania, congelando las posibilidades de paz.

Por su parte, Dinamarca – otorga a Groenlandia una subvención de 1.000 millones de dólares por año, representando el 20% del PIB, y más de la mitad de ingresos públicos -, daría la impresión de comenzar a dar concesiones a Estados Unidos, y en forma paralela, parte de Europa Occidental, y Oriental, se están acomodando para un largo tiempo, como una especie de base militar y protectorado americano.

Pero, bueno, si bien otra extensión de la vieja Europa también está redescubriendo la soberanía frente a la presencia de Estados Unidos, Rusia, y China, ahora las defensas respecto a un antiguo “Orden” a gran escala, se tambalean, y esa autoridad se convierte en algo desvalorizado, común, y grotesco.

Donald Trump, se burla en el “Foro de Davos”, y al parecer, la inviolabilidad de fronteras – principios emergentes sobre los despojos dejados por la “II Guerra Mundial” – le tiene sin cuidado, demostrando que le importa un bledo los estados desprotegidos.

Así, pues, por un lado, tenemos a Estados Unidos exigiendo a Dinamarca la entrega de Groenlandia, pero, en otras latitudes, un trastornado con delirios de revisionismo territorial, tirando la soberanía de Ucrania, comienza a mirar también a la más grande isla del mundo, cuya población es menor a 60.000 personas, siendo la mayoría “invit” – indígenas -, anteriormente llamados esquimales.

Serguéi Lavrov, Ministro de Exteriores de Rusia, niega que, Groenlandia, sea parte de Dinamarca – problema considerado vestigio de colonización -, y por lo expresado, debería adaptarse a una propuesta diferente, la cual le proporcionaría de forma inmediata, inversiones, porque la economía danesa está en recesión, y sin posibilidad de continuar subvencionando.

Antes de la “II Guerra Mundial”, Estados Unidos tenía interés en “adquirir” los despoblados territorios de la Groenlandia de Dinamarca, pero hubo “imponderables”, pues al muchacho genocida de Hitler se le ocurrió “visitar” Dinamarca, y como le agradó, se dio el gustito de invadirla.

Lo expresado provocó que, Estados Unidos, se involucrara en esos “asuntos menores”, pero después de terminar el conflicto bélico, Harry Truman “arrimó” un cheque a Dinamarca por unos 100 millones de dólares en lingotes de oro, para adquirir la inhóspita Groenlandia, isleta alejada de la mano de Dios … ¡el Reino, no aceptó!

De todas formas, resultó que, los militares estadounidenses se sintieron distendidos con los templaditos treinta grados bajo cero de Groenlandia, entonces, el gobierno danés asumió que, esos chavales, no tenían el mínimo estímulo para marcharse, querían continuar “vacacionando” por esos lares, formar “tolderías”, etc… ¡al comenzar 1951, Dinamarca firmó un acuerdo “regulatorio de permanencia”!

Por lo visto, hay que adueñarse de Groenlandia; ya no es necesaria para frenar las locuras de Hitler, ni en la “Guerra Fría” – ¡más bien fue cálida! – “nivelar” el poder marítimo, pues la conquista viene por otros carriles: recursos naturales tales como, hierro, uranio, y “tierras raras”, las cuales sirven para fabricación de motores…. ¡claro, también controlar el Ártico, el tránsito hacia el Atlántico, y como nuevo estímulo potencial a bases submarinas con actividades nucleares!

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