¿No hacer o hacer? (ni te lo preguntes)
Gustavo Gómez Rial
Ser batllista es tener melancolía por el futuro. No es el mundo que fue, es el que viene (el que se nos viene). Debemos reconocer que la autoproclamada izquierda que gobierna, sin talento y sin brújula, siempre ha propuesto un cambio. Sí, siempre; pero un cambio hacia el pasado, hacia el mismísimo fracaso, hacia otra vía sin salida o a una estación donde ya no pasan trenes. Y no preguntes cómo, pero la gente vuelve a comprar un boleto sin regreso.
Ahora mismo, y no cuando solo falte un año para las elecciones y cuando ya nada importe, pongamos las barbas en remojo para dialogar, sin bronca y más allá de esta pirotecnia irónica (habrá leña para todos).
Porque lo mejor de todo es que ahora, más que nunca, nos necesitamos para intentar cambiar el rumbo. Y, si hoy el destino está en las manos de los rivales, es un destino que, nos guste o no, nos convoca a todos, a gobierno y oposición, porque este tren del progreso y de la disrupción no va a parar para esperarnos. No va a detenerse, no va a darnos la chance. Nadie va a subirse dentro de cuatro años. ¿Nos arriesgamos a quedar de a pie?
Si fracasamos, créanme, irremediablemente quedaremos atrás, desnudos y desprotegidos para siempre, en un eterno andén viendo pasar a las transformaciones que se avecinan y a las que no deberíamos temer si nos anticipamos y de una vez por todas hacemos lo que hay que hacer. Que es dialogar y generar consensos, que es arremangarnos para trabajar con total seriedad, que es dejarles paso a las ideas, a los proyectos que querremos acercarles. Que será arriesgar, sin duda, y aceptar un sacrificio implícito en todo cambio.
Es para bien; seguro, será para mejor. Mejor educación, mejor salud. ¿Trabajo? Ahí depende de nosotros. Si nos despabilamos, si no nos ganan de mano…
“Artículo 126.- (Salvaguardas Laborales para el Operador Remoto Certificado).
Los trabajadores que desempeñen funciones de operación remota gozarán de la plenitud de las garantías laborales y de seguridad y salud en el trabajo vigentes en la República. A tales efectos, la empresa empleadora deberá garantizar:
a) La formación continua y la certificación del trabajador como Operador Remoto Certificado (ORC) a su costo.
b) La implementación de protocolos estrictos de desconexión y descanso visual, diseñados para mitigar la fatiga cognitiva y el estrés derivado de la supervisión prolongada de interfaces inmersivas.
c) La cobertura de seguros de responsabilidad civil que amparen la actuación profesional del operador frente a terceros.
d) La delimitación contractual de que el ORC no será responsable por los daños derivados de fallos técnicos intrínsecos, latencia de red o defectos de diseño del sistema, salvo que resulte probada la negligencia grave o el dolo en su actuación.”
Si este pueblo es Batllista de veras, como dicen, el pueblo lo sabrá entender. Si no aceptamos la transformación, si no nos hacemos responsables, mañana vamos a ser indios aburridos jugando con el arco y la flecha. Vos elegí el futuro que te guste más para tus hijos.
En general, la clase política, los periodistas, la gente de la calle, no parecen estar atentos a lo que se viene. Ni la ven venir. Se acerca un cúmulo de transformaciones que hará que tiemblen las raíces, como alguna vez dijese el ex presidente Tabaré Vázquez. Eso sí, en esta ocasión la promesa no es un slogan de campaña sino una advertencia seria reiterada desde varios organismos internacionales y desde las propias empresas que forman parte de esta revolución de la Inteligencia Artificial. No será dentro de cinco años, ya está sucediendo. Hay que prepararse, hay que abrir la mente y la imaginación. Con un paraguas comprado en la feria no va a alcanzarnos para aguantar ni el primer chaparrón.
Cuando haya que salir a pelearla, olvidate de aquel plato de ravioles con tuco antes del partido y sin salir a calentar. Lamentablemente, todo nos hace pensar que hoy sabemos preparamos mucho mejor para las Eliminatorias del Mundial que para posicionarnos como país y armar una buena estrategia, el mejor equipo capaz de afrontar un mundo que va a cambiar más en los próximos 10 años que en los últimos cien.
_ ¡A mí déjame como estamos, pibe!
_ No, che, ¿sabés que no? Si no te preparás como para jugar una final en tres temporadas nos vamos a la C.
Mientras tanto, las redes contentas viendo como el senador da Silva le besa la pelada a Salle. Pan y circo. Pero los gladiadores brillan por su ausencia, sobran paya…dores y los leones son unos gatitos Therian en la Plaza Independencia.
Así está la democracia, señores (me acuerdo de Traverso).
¿Será que estamos preparados y ni me entero? Acaba de regresar una enorme delegación que hizo grandes contactos y acuerdos con la China capitalista. O comunista, o como le guste calificarla a Andrade o a Pereira. ¿Juguetes y peluches por unos cuantos kilos de merluza?
Quieras o no, ellos (los chinos) ya están galopando en el año del Caballo, mientras nosotros seguimos hace décadas en el año del morrocoyo (dícese de una tortuga autóctona). ¿Alguien nos despertará de la siesta? Ni con un balde de agua fría.
¿Hay algún Batllista por ahí? De veras, ¿queda alguno o sólo melancólicos de nuestras glorias de Maracaná y de las 8 horas?