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La inseguridad rompe barreras morales

Zósimo Nogueira

Altera actividades y crecen desmesuradamente economías especulativas instalándose poderes paralelos. Pierde valor la vida y cobra valor la intensidad. La justicia se devalúa, las legislaciones promueven desigualdades jurídicas, y una triste realidad que continúa afianzándose como forma de vida en nuestras comunidades, crece. En ese maremágnum de condicionantes y trasformaciones que trae la inseguridad pública, vemos crecimiento económico de grupos empresariales especuladores. A esos sectores le viene bien la indefensión ciudadana y la inseguridad alarmante que repiten los noticieros en cada emisión. Todo esto sumado a la inoperancia gubernamental, se afianza y no deja percibir un cambio, y mucho menos si la colectividad política que instalo en su relato a revolucionarios convertidos en redentores y sanadores sociales es quien gobierna.

Ejemplos tomados por la criminalidad de nuestros días que reivindica y evoca paralelismos sociales con Robín Hood, el ladrón que simboliza justicia y equidad.

Como aparecía en noticieros Sebastián Márset. O como Al Pacino en la familia Corleone. Con la confesión basta para justificar sus tropelías. La masa lo justifica.

Perdonados sin pedir perdón.

Pero hay una realidad que todos vemos, pero no se habla. Los favorecidos por la inseguridad pública. Todo lo que se inicio en otras latitudes de nuestro continente llego a nuestro suelo.

La actividad comercial cierra más temprano, las trasferencias y ventas se hacen por internet, el dinero circula menos, poco se va a la pizzería, se pide por deliveri. Mercado pago te envía la compra. Para revitalizar el centro planean una obra de ingeniería vial para transporte público.

¿Para quién? Cada vez menos trabajo presencial y el cada vez más grande parque automotriz con menor posibilidad de desplazamiento.

Senda solo bus, senda para bicicletas. Los primeros con combustible subvencionado y los otros exonerados de todo.

Estamos por reeditar el viaje a la luna para despegue a otros planetas.

Pero acá a moverse en bicicletas y una población más y más vieja. Para huir de alguna balacera por conflictos criminales. Bien de bien.

El estado no da la protección que debiera, asaltan a policías uniformados, los golpean, los balean y si los matan. Una fatalidad, algunas “condolencias” y que siga el baile.

Me parece tan mala la política de seguridad que se lleva cabo que me salgo del tema.

Esta caída viene del inicio de las administraciones del Frente Amplio, y no de antes como se pretende hacer creer. La prueba está ahí, basta con leer la prensa de la época. Las policiales.

La situación estaba controlada.

El esclarecimiento de delitos muy elevado, la relación policía con la comunidad muy buena.

Mesas de convivencia ciudadana en todo el país, programas el vecino alerta y la cercanía del vecindario con la comisaria seccional a pleno.

Todas las mediciones de percepción ciudadana le daban el mayor índice de aprobación al Ministerio del Interior y así fue designado candidato presidencial el Escribano Guillermo Stirling.

En la interna policial había criterios dispares por la actitud Ministerial de mantener contacto directo con la comunidad, pero siempre ajustados a la disciplina y al orden jerárquico. Hubo total control de las emergencias surgidas de la crisis económica regional.   

Un gran fracaso electoral, pero se salió de la peor crisis económica-financiera que tuvo el país.  

Después de acceder al poder el FA reconoció los logros y firmeza en la conducción del país. Lo señalo el Contador Danilo Astori. Querían default (o cese de pagos). Gracias Dr. Jorge Batlle.      

Lo cierto es que, por los problemas de inseguridad, cada vez se inauguran más Shoppings y Centros comerciales en todas las ciudades de relativa importancia. Los de Montevideo están en continua ampliación.

Cuentan con vigilancia permanente y monitoreo de cámaras. Locales de venta, de cobranza, Sucursales Bancarias, supermercados, agencias de viaje. Lo que busque se encuentra

Las tiendas y pymes se concentran allí y los promotores y dueños cada vez más ricos, más millonarios.

Las cerrajerías, los productores de rejas y cerramientos, cámaras de video, sensores, empresas de seguridad, todos ganan con la inseguridad.

Los operarios hacen lo suyo, trabajan independiente, buscan su sustento, pero las grandes empresas muchas multinacionales promocionan y extienden cada vez más sus servicios.

Aseguradoras, trasportadores de valores y empresas de seguridad extranjeras han copado el mercado.

Son empresarios, emprendedores, inversores, oportunistas, especuladores.

Juegan con las reglas del mercado, pero lejos de sentirse perjudicados se benefician de la inseguridad de la comunidad.

Y como las rejas ya no son suficientes para cuidar grandes patrimonios se vino lo de los barrios privados.

 A quien le guste esa vida de exclusividad social y la pueda costear felicitaciones; pero Juan pueblo sigue con sus penurias de inseguridad y esto separa clases sociales, no por sapiencia, pero si por poder económico.

No es justo, hay que democratizar la seguridad pública.

Deje para el final un fenómeno alarmante que se está produciendo en muchos lugares y se observa con mayor visibilidad en nuestra capital Montevideo.

El fenómeno de la drogadicción, los asentamientos callejeros, los hogares, refugios e instalaciones del Mides promueven una gran caída de los valores inmobiliarios.

En proximidades de todos estos lugares se instalan bocas de venta de drogas con su trasiego de traficantes, consumidores y los episodios de conflicto, violencia, agresiones, griteríos y hasta balaceras. 

Los moradores emigran, inquilinos se mudan, propietarios mal venden.

A poco aparecen compradores. ¿Oportunistas o cómplices?  Criminales, testaferros, funcionarios públicos conocedores de la situación o simples oportunistas.

Precios muy bajos, pero dinero efectivo para una rápida huida en búsqueda de tranquilidad y menos inseguridad.

Como en las películas del viejo Oeste, venta coaccionada por poco dinero. Para conservar algo, para evitar perderlo todo, para no dejar abandonado y al alcance de ese público nefasto lo poco o mucho que tienen.

También se ha dado este fenómeno en barrios próximos a la zona costera como Parque Rodo, Punta Carretas, Malvín etc. y no solo de casas habitación también de locales comerciales.

Se ha puesto difícil y esto hay que mirarlo con atención, la ley y la autoridad deben estar presente en todos los rincones del país.       

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