Política Internacional

Parlamentarias de Armenia,

pauta futuro geopolítico

Lorenzo Aguirre

Las “Elecciones Parlamentarias de Armenia” marcaron en buena medida el futuro geopolítico, debido al resultado en la lucha entre el Primer Ministro en funciones, Nikol Pashinián – “Partido Contrato Civil”, ideología liberalismo, reformismo, europeísmo, posición derecha, centro derecha -, buscando acercar relaciones con la “Unión Europea” y Estados Unidos, y una oposición de plataformas prorrusas – “Armenia Fuerte”, corporativismo, pro “Iglesia Apostólica Armenia” – liderada por el magnate Samvel Karapetyan. A los comicios participaron 1.477.000 ciudadanos (59%), logrando el triunfo Nikol Pashinián, con 727.820 papeletas (49.88%), mientras, Karapetyan, obtuviera 340.100 (23.30%).

La historia electoral de Armenia está enfocando ahora a una orientación geopolítica reformulando problemas profundos que, en cierta manera, pueden ser decisivos, los cuales pautarían alejamiento sobre la influencia de Moscú, resquebrajamiento que comenzara cuando, Rusia, no cumplió como garante de seguridad, particularmente luego del conflicto bélico del Alto Karabaj.

Si bien su origen fue a comienzos del siglo XX – la URSS de Stalin decidió convertir la región en un óblast autónomo del Azerbaiyán soviético -, el conflicto se inició en 1988, cuando los armenios de Karabaj exigieron que dicha región fuera trasladada a la Armenia soviética.

La guerra de 1990 terminó cuatro años más tarde con un “alto el fuego”, y a partir de allí se vivió un respiro durante aproximadamente 25 años, pero, en 2020, reiniciaron los enfrentamientos, hasta que, por último, se volvió a una “pausa” bélica, firmada por el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinián, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Ahora, Pashinián, está desprendiéndose de Rusia – hace tres años se incorporó a la “Corte Penal Internacional”, y más tarde cortó la alineación con la “Organización del Tratado de Seguridad Colectiva”, controlada por Moscú – al manifestar unirse a la “Unión Europea”, y buscar el mayor acercamiento posible a Bruselas, pero es necesario tener presente que, una desconexión completa con Rusia, sería inviable, pues Ereván depende de las importaciones de gas ruso, más allá que, la Presidente de la “Comisión Europea”, Ursula von der Leyen, señale invertir en la industria energética de Armenia, y el mandatario estadounidense Donald Trump respalde la propuesta.

La oposición a Pashinián, dominada por prorrusos, exige aumentar los lazos comerciales con Moscú, y señala estar contra el capitalismo, pero resulta que, “Armenia Fuerte”, se encuentra liderado por el multimillonario Samvel Karapetyan, quien es juzgado por incentivar la caída del gobierno en Armenia, y cursa arresto domiciliario por respaldar a la “Iglesia Apostólica Armenia” en medio del conflicto entre, Gobierno, y jerarquía eclesiástica.

Karapetyan, tiene causa penal – abierta por la “fiscalía general” – por tránsito ilegal de armas, como, asimismo, el año pasado fue arrestado por hacer llamamientos públicos a usurpar el poder y proyectar una intervención, hecho poniendo en evidencia que, el gobierno de Vladímir Putin, llevaba adelante una operación híbrida.

Karapetyan, integra una lista de 114 figuras políticas de alto rango, y 96 oligarcas, gozando prominencia bajo el mando de Putin, quien acerca leña al fuego al señalar que, el conflicto de Rusia, con Ucrania, nació por intentos de esta última, de unirse a la “Unión Europea, por tanto, en relación a Armenia, comenzarán las restricciones a sus productos. 

Por su parte, el Kremlin, manifestó que, Rusia, tiene base militar en Armenia, y de confirmarse un giro hacia Occidente por parte de Ereván, llevaría a graves consecuencias políticas y económicas. Asimismo, advirtió: si Armenia se candidatea a la “Unión Europea”, provocará la suspensión de su membresía en la alianza económica – bajo control de Rusia, teniendo como aliados a Bielorrusia, Kazajistán, y Kirguistán -, pues, el ingreso al bloque europeo es un riesgo para la “Unión Económica Euroasiática”, y, además, Armenia, no puede integrar dos comunidades.

PASHINIÁN, Y SU FUTURO GOBIERNO Nikol Pashinián, actual primer ministro de Armenia desde 2018, cuyo mandato estuviera marcado por un plan de reformas económicas, renovación del sistema político, y revisión en cuanto a relaciones con Rusia -Vladímir Putin se negó a felicitarlo por la victoria electoral, y cuestionó la legitimidad de los comicios -, afrontará tiempos difíciles, necesitando unidad interna, e indudablemente urgente respaldo del bloque comunitario europeo.

Es indudable que, los conceptos y políticas internacionales, como asimismo el trato a los conflictos – especialmente los de Oriente Medio –, sin lugar a duda son comprometidos, y si bien Ursula von der Leyen, con su “Comisión Europea”, declaró un paquete de ayuda financiera por 50 millones de euros – respaldo que busca contrarrestar las restricciones comerciales impuestas recientemente por Rusia -, también ha evidenciado “enlentecimiento”, como asimismo una “fluctuación” temática cuando se transitan por problemáticas capitulares.  

El proeuropeo triunfador en los comicios armenios, Nikol Pashinián, tendrá igualmente enormes dificultades para llevar adelante las transformaciones necesarias y firmar el tratado de paz con Azerbaiyán, y para sellar el acuerdo, Ereván deberá cumplir con las exigencias de Bakú, las cuales implican aprobar una nueva Constitución. Mientras, en paralelo, Pashinián también intentará una normalización con Turquía, hecho que conlleva – más allá que no cabe dudas respecto a serias repercusiones geopolíticas – una revisión de tres décadas en cuanto a política exterior, y, en consecuencia, reformulación cuidadosa en cuanto a una serie de ítems.

En lo personal, Pashinián, de ahora en más estará controlado por sus más cercanos hombres de confianza, respecto a moderar su temperamento, su estilo personalista – aunque no estamos hablando de un autócrata -, y una retórica que divide al país entre reformistas y enemigos del Estado, en una región marcada por autoritarismo.

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