Política nacional

El FA y las tanquetas de EEUU

Daniel Manduré

Para atrás, para adelante, que si que no, que capaz, que puede ser, que más o menos, que esto es complejo, que lo vamos a estudiar. Ese es el camino de incertidumbre en el que se mueve el Frente Amplio. Es lo que le transmite a la población y de allí el resultado fulminante de las encuestas. Toda nueva decisión aparece como tirada de los pelos, a pura improvisación, sin estudios internos preliminares y sin los acuerdos previos de los sectores que conforman el gobierno. ¡Que líos tienen por favor!

¡Quien te ha visto y quien te ve Frente Amplio! De “Yankees go home” a abrazarse a las tanquetas del “imperialismo yankee”.

Sin dudas que la cooperación internacional es fundamental, los Estados deben cooperar cuando ello es beneficioso para el país. Lo llamativo, o tal vez no tanto, es el discurso histórico y el actual. Como la ideología puede cambiar para algunos cuando la realidad y la desesperación de no saber que hacer golpea la puerta.

¿Esta mal? No, no està mal el uso de esos vehículos blindados si forman parte de un programa de seguridad íntegro, serio, bien pensado, coordinado y si cumple con los requisitos jurídicos y no viola los acuerdos firmados entre ambos gobiernos.

Lo que si hay que señalar es que queda sobrevolando que la idea fue tirada como a lo loco y que deja al descubierto además de improvisación, esa vieja  lucha  ideológica que se resiste a desaparecer. Salen a relucir las viejas pujas, rancias y perimidas.

Mientras algunos están enfrascados en discursos ideológicos del siglo pasado, el narcotráfico, la inseguridad y la violencia crece y se viene apoderando de las calles, de barrios enteros y hace estragos en las familias. La ciudadanía espera soluciones concretas no le interesa las discusiones doctrinarias.

La política de seguridad necesita mano firme, liderazgo, planificación y coordinación. No alcanza con lanzar medidas sobre las que luego surgen todo tipo de dudas por lo improvisada de las mismas.

Cada anuncio se transforma en una polémica interna. El mensaje que recibe la población es que ni siquiera el gobierno tiene una visión clara y común de la medida que esta comunicando. Y cuando a los tirones lo logra, ya es muy tarde. Lo que quedó fue el desconcierto y la confusión primaria. La medida pierde efecto.

Los militares en las calles, manejando los Mamba MK7 en un nuevo ejemplo. Parecerían tener restricciones no estudiadas seriamente por el gobierno, de acuerdo con el marco jurídico firmado en el convenio entre ambos países. Su uso debería ser exclusivamente dirigido a las misiones de paz. Hay limitaciones de uso que el gobierno parece no haber estudiado antes de lanzar la propuesta. Los Mamba parece que no podrían ser desplegados en operaciones nacionales de seguridad interna, incluyendo represión de disturbios y operaciones policiales. Para ello sería necesaria una renegociación formal del acuerdo de uso con Estados Unidos. De no hacerlo Uruguay incurriría en una violación  del acuerdo que llevaría a la inhabilitación para recibir futura asistencia por parte de Estados Unidos. Dudas estas que se podrían haber evitado con una adecuada planificación y estudio a fondo previo. Nuevamente el gobierno en una posición muy incómoda, como tantas.

Hay un evidente fracaso en la política de seguridad llevada adelante. No se puede gobernar a los ponchazos. No hay una estrategia integral. Las vacilaciones, las contradicciones, la evidente puja interna y las marcha atrás terminan proyectando una imagen de desorientación difícil de disimular.

Las tanquetas si las tanquetas no, militares si militares no, solo manejando o pudiendo actuar, con armas y dispuestos a actuar o no. Si estuvo bien visitar el portaviones o no lo estuvo.

Discusiones bizantinas.

Mientras el delito, el narcotráfico y la violencia crece, crece y crece.

Las ideologías pueden dividir, pero la seguridad de los ciudadanos nos debe tener unidos. Gobernar exige medidas eficaces, exige mucho más que administrar contradicciones.

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