Historia

ANCAP: La soberanía en debate.

Miguel Lagrotta

ANCAP fue creada el 15 de octubre de 1931  por la Ley  Nº 8764 que estableció en su artículo 1º: “Créase un Ente Industrial del Estado, que se denominará Administración Nacional de Combustibles Alcohol y Pórtland con el cometido de explotar y administrar el monopolio del alcohol y carburante nacional y de importar, rectificar y vender petróleo y sus derivados, y de fabricar pórtland.” Se declara de utilidad pública a efectos de intervenir en nombre del Estado en tres campos estratégicos. En materia de combustibles, estableció el monopolio estatal de la importación y refinación de petróleo crudo y con la condición de producir al menos, el 50% de la nafta consumida en el país, la extensión del mismo a la importación y exportación de cualquier tipo de carburante líquido, semi líquido o gaseoso. Es interesante buscar en las fuentes lo que el batllismo realizó en materia económica y como su modelo impactó en nuestra sociedad. Estamos en un debate interesante en el Partido Colorado dentro del cual se discuten varias posturas que pasan desde un liberalismo económico muy fuerte hasta posturas que oscilan en un proceso de intervención radical. Pues bien trabajando con fuentes disponibles en la WEB y con materiales muy serios desde la perspectiva académica y desde visiones políticas de coyuntura me dedico a meterle el diente a estos temas con la esperanza, nuevamente, que surjan debates profundos sobre la visión batllista dentro del Partido Colorado con referencia al rol de las Empresas Públicas, el Estado y la redistribución de la riqueza.

Comienzo quieren las cosas.

“La compra por parte del Estado de los ferrocarriles británicos era una aspiración que no pudo concretarse en el período del denominado primer batllismo. En esa dirección, el Estado comenzó la construcción o adquisición de ferrocarriles. Ya en 1912 durante la segunda presidencia de Don Pepe  se estableció un fondo permanente para la construcción de ferrocarriles y en los años siguientes el Estado construyó o adquirió otras líneas de poca extensión. Ninguna de ellas entraba a Montevideo, y el control del sistema ferroviario siguió estando en manos del Ferrocarril Central, la más importante de las dos compañías británicas que actuaban en el país. Como dato en el momento de la máxima extensión del sistema ferroviario en 1930 las líneas explotadas por empresas privadas tenían una extensión de 2.457 kilómetros y las del Estado sólo 288 kilómetros. El otro punto sensible era el control de los puntos de entrada y salida de nuestra producción cuando se inauguró el puerto de Montevideo en 1909 se creó una comisión administradora que ejerció el monopolio del servicio hasta la creación en 1916 de la Administración Nacional del Puerto de Montevideo. Bajo el terrismo en 1933 se  extendió sus atribuciones a todos los puertos de país, constituyéndose la Administración Nacional de Puertos (ANP). Antes de la construcción del puerto las operaciones de embarque y desembarque y traslado de mercaderías estaban en manos privados en régimen de competencia. Entre 1928 y 1933 se produce una radicalización de las políticas reformistas, que fue denominado “segundo impulso batllista”. Ante la crisis de 1929 se toman diversas medidas de protección a la industria, se establece el control de cambios, y en el plano que nos ocupa, se expande el Estado empresario con la creación del Frigorífico Nacional en 1928, el  monopolio portuario de la ANP (1933) y el monopolio telefónico para UTE. Pero la obra más significativa fue la creación de ANCAP, el “ente industrial del Estado” como se le llamó. La ley fundacional le asignaba la misión de intervenir en tres ámbitos estratégicos. Respecto a los combustibles, establecía el monopolio estatal de la importación y refinación del petróleo crudo y, a partir de la producción del 50% de la nafta consumida en el país, tendría el monopolio de la importación y exportación de todo tipo de carburante. En cuanto a los alcoholes, establecía el monopolio sobre la importación, exportación y fabricación de alcohol y de las bebidas alcohólicas destiladas. Finalmente, se autorizaba la instalación de fábricas de portland para abastecer las necesidades de las obras públicas. La empresa debió enfrentar desde su creación la oposición de empresarios nacionales que se veían afectados por el monopolio del alcohol y al trust internacional del petróleo que suministraba al país los subproductos y que eran apoyados por sus embajadas.

 ANCAP debía importar combustible refinado hasta que instalara su refinería y obtener el suministro de crudo del exterior a partir de ese momento. Ante la hostilidad de las petroleras se llegó a un acuerdo para el suministro de crudo con la empresa soviética Luyamtorg, que aceptaba productos uruguayos como parte de pago. En los siguientes años ANCAP hizo efectivo el monopolio sobre el alcohol con la instalación de la primera destilería y comenzó la elaboración de varias bebidas alcohólicas. En 1937 se inauguró la refinería. El golpe de Estado de 1933 protagonizado por el presidente en ejercicio Gabriel Terra, significó el fin del impulso estatista. 

En setiembre de 1931, el Dr. Gabriel Terra comenzó una gira por el interior del país, donde se dedicó a criticar la Constitución, el trabajo desarrollado por el CNA y marcó principios generales de reformas a realizar. En tanto los herreristas y los riveristas se unieron políticamente al plan de reforma constitucional del presidente de la República en las elecciones de 1932. El Dr. Terra con la excusa de los comicios reanuda las giras por el interior presentando un plan concreto de Reforma Constitucional, todo esta hace presumir la inminencia de un golpe de Estado. Las ideas del Dr. Terra se dirigen a un sistema más parlamentarista con mayor autoridad de los ministros y responsables ante el Parlamento y trataba de encontrar soluciones a la política financiera del Gobierno. Argumentaba que el plebiscito como manifestación de la soberanía nacional estaba por encima de los procedimientos que establecía la propia Constitución para su reforma. La Campaña por la reforma constitucional se aceleró. El 8 de abril de 1933, que era la fecha prevista para la mussoliniana marcha sobre Montevideo, tuvo lugar una manifestación callejera en Montevideo en tanto el presidente realizaba  una emisión radial. El golpe se había realizado de un modo expeditivo e incruento. Terra había acusado a la oposición de instigar al caos público. «El Día» y «El Ideal» realizan denuncias y Terra realiza censura a la prensa. El 30 de marzo se produce una declaración de estudiantes batllistas que acusa a Terra de » estar preparando el motin más vergonzoso de nuestra historia». Tras las medidas dispuestas por Terra al manifiesto estudiantil, la Asamblea General desconoce su fundamento y las deja sin efecto. Se inicia una lucha de poderes que al canza su punto culminate en la madrugada del 31 cuando Terra decreta desde el Cuartel de Bomberos la disolución de las Cámaras y del CNA poniendo fin a la Constitución de 1919. Solo el hecho heroico y solitario del resistente Baltasar Brum llenó, al decir de Juan Oddone, el vacío de la resistencia.

Durante el período terrista que llega hasta 1938, se advierte que, sin que se produjera un cambio radical respecto al proceso estatista, este se debilita, lo que es congruente con las tendencias anti estatistas que predominaban en el régimen dictatorial. Esto se evidencia en las trabas puestas a la implementación del monopolio por parte de ANCAP y en la forma organizativa privada que adoptó CONAPROLE, la otra importante empresa industrial creada por iniciativa estatal en el período. El auge del Estado empresario La etapa de culminación del intervencionismo estatal y del Estado empresario, coincide con el período de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) en Uruguay, entre la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la década del setenta. Con la particularidad que en este país el éxito de la industrialización referida tuvo corta duración y desde los últimos años cincuenta se entró en un largo estancamiento económico, desocupación y deterioro del Estado de bienestar construido en los años anteriores, y también de sus empresas públicas. El Estado empresario en los primeros años exitosos de la ISI tuvo una gran expansión debido al crecimiento de la cobertura y de las funciones de UTE y de ANCAP, así como al aumento del número de empresas principalmente por la estatización de las empresas británicas de servicios, el pasaje de la línea aérea PLUNA de empresa privada a empresa mixta en 1944 y a empresa estatal en 1952, y la fundación del SOYP, que en 1976 pasó a denominarse ILPE. En 1947 UTE logra el monopolio eléctrico en todo el país. En el mismo año  estableció una estructura de tarifas única nacional, con independencia de los costos de producción del servicio, lo que significó una importante rebaja para el Interior. El mayor destino de la electricidad fue el industrial y comercial, pero el uso residencial registró un fuerte crecimiento, en el marco de caída persistente y significativa de las tarifas reales. Otra característica fue la importancia de las inversiones, entre 1945 y 1960 se construyen las dos primeras represas hidroeléctricas del país y se amplió significativamente la principal central térmica del sistema mixto. Obras financiadas a través de los primeros préstamos internacionales que toma la empresa, principalmente con el BIRF. La expansión de ANCAP fue muy importante en la posguerra luego de la situación crítica vivida durante la Segunda Guerra Mundial. Para 1940 comercializaba casi la mitad del combustible líquido consumido en el país y había impulsado la baja de las tarifas. Mediante sucesivas remodelaciones de la refinería de La Teja estuvo en condiciones desde 1947 de suministrar la totalidad de los combustibles líquidos requeridos por la demanda doméstica y de producir el fuel Oíl necesario para el desarrollo industrial que estaba viviendo el país. Los cincuenta fueron años de gran expansión e inversiones, construyéndose una nueva refinería inaugurada en 1961. La ampliación de la capacidad de las destilerías de alcohol permitió hacia 1949 satisfacer la demanda interna de alcohol y bebidas. Paralelamente ANCAP promovía los cultivos de maíz y cebada para la producción de alcohol, así como el cultivo del azúcar de caña en las tierras adquiridas en El Espinillar, inaugurándose el ingenio en 1952. En estos años también se construyó una planta de portland, inaugurada en 1956. En 1948, aprovechando que el Estado tenía congeladas en Inglaterra 17 millones de libras provenientes de los suministros efectuados durante la Segunda Guerra Mundial, se compraron a las empresas británicas los ferrocarriles por 7,15 millones de libras, fundándose AFE en 1952. Desde la segunda posguerra, los ferrocarriles dieron pérdidas en diversas regiones y países, y además presentaban atraso en las inversiones. Las propias leyes de creación de las primeras empresas públicas determinaron la asignación de las utilidades que produjeran. La filosofía de la empresa pública batllista sostenía que las utilidades debían quedar en las empresas. En el caso de UTE, por ejemplo, su ley de creación de 1912 estableció que se formara un fondo de reserva con el 10% de sus utilidades y que con el resto se bajaran tarifas y se ampliaran las instalaciones. No obstante, la propuesta de no utilizar los beneficios de las empresas públicas con fines fiscales fue rápidamente matizada frente a los apremios fiscales que impuso la Primera Guerra Mundial.  Así, por ejemplo, UTE  y con la asistencia del Banco de la República fue convocada a contribuir en dicha situación, aportando incluso por encima de sus utilidades entre 1916 y 1919. En 1931 y 1932, debido al impacto de la crisis de 1929, se deciden contribuciones extraordinarias de las empresas públicas.  En 1934, bajo la dictadura de Terra, aumentaron en dos ocasiones los aportes, llegando a 80% sobre utilidades, lo cual triplicó lo aportado por las empresas públicas en 1935 respecto a 1931. Estas nuevas contribuciones, si bien se planteaban como transitorias, quedaron en aplicación hasta el final del gobierno de Terra (1938). Nuevamente se establecieron contribuciones extraordinarias de varias empresas públicas frente a los apremios fiscales durante la Segunda Guerra Mundial, a partir de leyes de 1942 y 1944 y su renovación hasta 1946.”

¿Cuál fue entonces el lugar y el rol del primer batllismo (1903-1916) que el sentido común de los uruguayos, alimentado a lo largo del ciclo de enseñanza escolar y liceal, tiende persistentemente a identificar como un momento casi rupturista y a la vez fundacional del Uruguay moderno y del Estado empresario y social? Con él, la expansión del Estado encontró un momento de culminación en el proceso que vengo describiendo. El Estado intervencionista en lo económico y lo social no germinó con José Batlle y Ordóñez, pero sí se afirmó y expandió bajo sus gobiernos. El aporte específico de este primer batllismo fue el de profundizar ese intervencionismo ya existente y darle una orientación preferencial hacia los sectores populares urbanos de aquel Uruguay de principios de siglo. Con el batllismo no nació el Estado intervencionista sino el Estado deliberadamente interventor y popular (Barran – Nahum 1984).

Sin embargo y como conclusión la visión de Luis Batlle va a marcar con claridad el rol del Estado en el Uruguay.  Hoy el debate pasa por la búsqueda de nuevos paradigmas económicos, pero si realmente queremos volver a ser un partido de masas debemos transitar la adecuación económica a los tiempos actuales, pero sin perder de vista la esencia del batllismo de justicia social y justa redistribución de la riqueza.

«El discurso de Luis Batlle se entronca con la tradición liberal, tal como había sido reinterpretada por el batllismo de Don Pepe. Luis Batlle hizo frecuentes invocaciones a la justicia social, con un énfasis claro del papel tutelar del Estado para proteger a los más necesitados de la sociedad. También Luisito atacó a los que consideraba demasiado ricos a los que consideraba enemigos de la sociedad, pero lejos de considerarse un discurso que presentase a la sociedad enfrentada en lucha de clases. Para Batlle Berres los demasiado ricos y los necesitados era casos límite de una sociedad en la cual la mayoría de la población estaba bajo el amigable paraguas del Estado batllista. Por esta razón el neobatllismo tuvo un gran apoyo en la clase obrera, pero con un discurso no clasista presentándose como una alternativa a una postura de lucha de clases. Los trabajadores participaban en la vida política no en cuanto tales, sino en cuanto ciudadanos del Estado Batllista (y clientes de la maquinaria política del Partido Colorado) El hecho de que el orden social fuera libre y en armonía y sin antagonismos sociales no obedecía a un orden natural preestablecido, por el contrario, al resultado directo de la estrategia anticipatoria de los gobiernos batllistas. Más claro que el primer batllismo, la visión neobatllista es la mediación entre los distintos sectores sociales a través de la tutela estatal» Ver Panizza, Francisco.” Uruguay, batllismo y después» EBO MVD 1990. Pág 96.

Ver. Varios autores: “CIEN AÑOS DE EMPRESAS PÚBLICAS EN URUGUAY: EVOLUCIÓN Y DESEMPEÑO” Revista de Gestión Pública | Volumen II, Número 1 | Enero-junio 2013 | issn 0719-1820 pp. 25-66. Barran, J.P., Nahum, B. Batlle los estancieros y el Imperio Británico.

 Panizza, Francisco.»Uruguay, batllismo y después» EBO MVD 1990. Pág. 96

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