Política Internacional

 Estrategias en Medio Oriente  se debilitan

Lorenzo Aguirre

Estados Unidos, conjuntamente con Israel, lanzaron un ataque contra Irán, provocando la muerte del ayatolá Alí Jameneí, quien fuera líder supremo. El hecho, desencadenó represalias de Irán contra Israel, como asimismo desestabilización en cuanto a internas por parte del presidente estadounidense Donald Trump, en Medio Oriente. Las tensiones se iniciaron a comienzos de año, y el mandatario amenazó a Irán particularmente por los desniveles del programa nuclear de Teherán. Ahora, el ayatolá Alireza Arafi – unificador entre lo religioso y el perfil político – es quien establece la conformación y proyección del poder, al ser designado uno de los tres integrantes de un Consejo Interino para manejar los asuntos de Irán, junto al presidente Masud Pezeshkian, y Golamhosein Mohseni Eyei, Jefe del Poder Judicial. Alireza Arafi, es un clérigo y jurista chií – rama del islamismo que considera a Alí, yerno de Mahoma, como legítimo sucesor -, que, entonces, desde la muerte de Jameneí, dirige el período de transición, según resolviera por votación la “Asamblea de Expertos”, compuesta por 88 clérigos.

Es indudable que, Irán, se encuentra notoriamente debilitado, y toda la prepotencia del gobierno ya no es la misma, aunque el sistema no está totalmente quebrado y aún tiene soportes, los cuales fueran levantados hace casi medio siglo.

De alguna manera, si bien los lineamientos estratégicos en Medio Oriente, tambalean, los entrelazamientos con “Hamás”, conjuntamente con la “Yihad Islámica” – tanto en Gaza, como en Cisjordania -, y “Hezbolá”, en Líbano, en cierta forma siguen siendo piezas fundamentales para, de forma sistemática, destruir a Israel, más allá que también los suníes de Arabia Saudita – la rama mayor del islam, y corriente ortodoxa – y Egipto, se transformaran en buena medida, en serviles del régimen islámico.

Todas esas demenciales organizaciones terroristas mencionadas, y especialmente “Hamas” – al igual que el nazismo busca el exterminio judío, desestabilizar en primer lugar Europa, y lograr una supremacía en la cual, por supuesto, no exista ninguna democracia -. han demostrado a lo largo y ancho del planeta no ser diferentes de “Al Qaeda”, como asimismo del “Estado Islámico de Irak”, y todo lo que sucede en el mundo, especialmente en Medio Oriente, se transformó en algo muchísimo más grave de lo que parece. Por lo expuesto, seguirán profundizándose las implicancias intercontinentales gracias al pontificado oscurantismo islámico.

Por su parte, Moscú, reaccionó con prudencia en cuanto a lo sucedido respecto a la escalada de Estados Unidos en Irán y la muerte de Jomeneí – más allá que, junto a Pekín, sostenían profundos lazos diplomáticos, comerciales, y militares con Irán -, pero ahora vale decir que, tanto Rusia, como China, están manteniendo un apoyo falto de contenido, pese a que, Teherán, ha sido un firme aliado de Rusia en cuanto a la invasión a Ucrania, y la óptica era expandir el pensamiento en el cual los derechos del estado, debían estar por encima del humano.

Para Rusia, el conflicto con Ucrania no solo ha pasado por intereses económicos, diplomáticos y militares, sino también potencial en el aspecto religioso – ¡temita capital jamás comentado por la mayoría de medios de comunicación! -, pues, el sínodo de la “Iglesia Ortodoxa Rusa” abandonaría los vínculos con el “Patriarcado de Constantinopla”, y la “motivación” llegaría luego que, Vladímir Putin, con su rostro hormigonado, se diera cuenta que, perder Ucrania, sería perjudicar la influencia de la “Iglesia Ortodoxa” y la particular posición geoestratégica.

Volviendo al conflicto con Irán; digamos las cosas por su nombre: Moscú, no se jugará por Teherán, porque a fin de cuentas el “Tratado de Asociación Estratégica”, de enero 2025, el Kremlin nunca lo consideró un “pacto de defensa mutua”, como tampoco arriesgará fichas en cuanto a la situación actual de Venezuela, y seguirá siendo prudente en asuntos referentes a Cuba.

Por su lado, China sostiene una estrategia moderada buscando desestabilizar a Estados Unidos en Medio Oriente, pero sin llegar a la locura de potenciar un accionar hacia el colapso, porque, al fin de la comedia, el sufrimiento y los muertos, es lo de menos, pues lo realmente valioso es no disparar el vil precio mundial del “bendito” petróleo, y mientras más se prolongue el conflicto de Estados Unidos con Irán, Donald Trump estará un buen tiempo eclipsado y enlentecido respecto a las maniobras en el Indo – Pacífico.

De todas maneras, la situación en Oriente Próximo seguirá como polvorín, y la carrera para aumentar el número de cabezas nucleares estará más firme que nunca, aunque con mayor frecuencia escucharemos la hipócrita frase de “buscar la intención de lograr acuerdos de disuasión avanzada”, a través de Alemania, Reino Unido, y Francia, como asimismo Polonia, y Suecia, para en los próximos 50 años ser protagonistas de “fomentar confianza y reconstruir los estándares de seguridad”.

Pero, bueno, dejemos de ser quisquillosos, aunque no se lleven adelante soluciones reales… a decir verdad, apenas están surgiendo menos que tibias, a través de ejes operativos de mentes siniestras desparramando sus nalgas en mullidos sillones, y entre scotch, y scotch, hablan sobre intervencionismo por intermedio de denuncias jurídicas, porque, es mejor seguir manteniendo el termostato para seguros conflictos bélicos, continuar reactivando los “consorcios de cooperación”, y mentir con el pretexto de liberarnos de la fatiga.

Entre los laberintos de la guerra, para muchos es la forma de viajar al inframundo, y al final de cuentas, quizá, hasta los “dioses” puedan llegar a tener miedo…

¡En fin!  … cuando esos siniestros alienígenas se autodestruyan, por lo menos sus malditas almas – ¡si las tienen! – vayan a un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, pero el problema radica si los “dioses, mueren”, porque, ellos, son inmortales, entonces se transformarían en “nada”, ni siquiera, en olvido.

Al término de cuentas, entre tanta duda sobre, si Dios, creó al hombre, o viceversa, y conspiraciones por el poder, gran parte de la humanidad se pone a rezar sin saber si lo hace para ser escuchada, o calmar su desesperación, pero, en realidad, sin creer en la plegaria, terminando entonces en pensamientos primitivos y caminos crepusculares que los llevan a la zombificación.  

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