Política nacional

Pretenden prohibir monambientes

Marcelo Gioscia

Bien se dice que no debe perderse la capacidad de asombro, como un antídoto a utilizar frente a propuestas que, como en el caso que motiva nuestra opinión, bajo una pretendida búsqueda de “dignidad” se pretende prohibir la construcción de mono ambientes, por considerar que no resultan “viviendas adecuadas” y llegar a viviendas de un dormitorio con un mínimo de 35 metros cuadrados.

Obsérvese que como resultado de la Ley de Vivienda Promovida existen actualmente en el mercado inmobiliario más de dos mil doscientas soluciones habitacionales de este tipo, que el legislador oficialista busca prohibir hacia el futuro porque según ha manifestado violeta lo establecido en la propia Constitución Nacional. Pero a nuestro entender, esta propuesta resulta tan alejada de la realidad que se vive en nuestro país, como cercana a la limitación de la libertad de nuestros habitantes. Ello de por sí no debe pasar desapercibido. Una creencia o percepción, sin lugar a dudas, personalísima del legislador oficialista proponente, no puede llegar a convertirse en ley nacional. En nada contribuye a resolver el problema habitacional, ni menos a dar solución a cientos de personas, que buscan ajustar sus presupuestos y lograr vivir decorosamente en espacios reducidos, economizando recursos y controlando sus gastos mensuales, de acuerdo a sus ingresos reales. Pienso tanto en personas solas, como de la tercera edad, que optan por vivir en menos metros cuadrados con lo indispensable, como en la solución transitoria de jóvenes que se independizan de sus padres e inician su vida en ese primer escalón de su trayecto, cuidando sus ingresos con el mínimo gasto posible. No se alcanza a comprender esta propuesta limitativa que, a todas luces pretende cercenar nada menos que la libertad, en un país donde vivir y estar al día con el pago de tributos domiciliarios, impuestos y servicios se ha vuelto cada vez más oneroso. Pues a nadie escapará que, los gastos comunes se miden también por los metros cuadrados que se disponen. Los gobiernos departamentales a través de sus respectivos municipios, habrán de esmerarse para que los espacios públicos resulten amigables y sean disfrutables, por los vecinos quienes podrán hacer uso legítimo de los mismos, sin temor a ser molestados por quienes creen ser sus “dueños”, con el mínimo respeto a normas de convivencia ciudadana. Claro que esto requiere mayor presencia de la autoridad, tanto nacional como departamental y vemos con preocupación la ausencia de esa presencia, en desmedro de nuestros derechos más elementales. Bueno es destacar que este proyecto de ley ha recibido el rechazo de los promotores privados de vivienda, quienes advierten que de aprobarse esta singular iniciativa, se encarecerá la solución habitacional hacia el futuro. Y seguramente se limitarán las inversiones, que lógicamente buscan rentabilidad y hacen nada menos que al impulso y desarrollo de una industria de por sí multiplicadora y generadora de todo tipo de empleos genuinos, como es la de la construcción, lo que no debiera ignorarse.

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