20 presos por día copan las calles de los barrios
César García Acosta
En los últimos meses varias típicamente residenciales de Montevideo, con sentido y afecto de barrio, caracterizadas para atender una población estable identificada con la clase media tradicional del Uruguay, dotados con viviendas clásicas que recientemente mejoraron su entorno con la construcción de nuevos edificios levantados a través del régimen de la “vivienda promovida”, se han visto literalmente “copadas” por ráfagas de indigentes que se instalan en sus veredas y espacios verdes, escondiendo detrás de los contenedores de basura en las calles, cortes y puntas de tipo carcelario que con utilizados como armas por las noches, tanto para robar como para defenderse. En casi todos estos sitios, sin excepciones, hay centros de atención para personas en situación de calle del MIDES, o refugios instalados por algunas de las Iglesias tradicionales que ofrecen comida o albergues transitorios. Estos lugares, al ser instalados en la intimidad de estos barrios, generan una conflictividad social de la que es directamente responsable el Estado.
La convivencia vecinal en este contexto se ha complicado al extremo que los vecinos han denunciado en televisión que ni la Policía, el MIDES o la Intendencia de Montevideo, logran encauzar la cohabitación de estas zonas del centro de la ciudad. Las causas de este caos si bien son multifactoriales, se encuentran a unos 10 kilómetros del centro de la capital del país, en el borde oeste del departamento casi sobre las orillas del río San Lucía. De la cárcel del complejo de “Santiago Vázquez”, más conocido como el Comcar, salen -al terminar su período de reclusión- unas 20 personas al día. Ninguno logra tener un objetivo de vida o un oficio alternativo. Egresan sin dinero para sostenerse, y sin expectativas de futuro.
En Uruguay, el sistema penitenciario registra una alta rotación, liberándose entre 5 y 9 mil personas al año, que promedian entre 13 y 20 personas por día. Los egresados del sistema penitenciario registran una alta reincidencia, y se estima que más de la mitad de los liberados vuelven a prisión en los primeros años de sus libertades.
El volumen de las liberaciones se estima que rondan entre las 5 a 9 mil personas por año. La tasa de reincidencia se ubica entre el 65% y el 70% de os que vuelven a delinquir o reingresan al sistema carcelario.
La población penitenciaria en Uruguay alberga por o bajo a más de 16.000 personas, una cifra récord, con una alta tasa de ingreso diario de aproximadamente 30 personas.
La Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali), si bien trabaja en varios formatos de inclusión social, enfrenta limitaciones de recursos ante la cantidad de egresos.
Cada vez hay una mayor conciencia en toda la sociedad de que para mejorar la seguridad se requiere mejorar el sistema penitenciario, afirmó antes de dejar su cargo de comisionado parlamentario para el Sistema Carcelario, Juan Miguel Petit, actualmente integrante del INDDHH.
Para Petit «Todos los años se liberan unas 9000 personas. Cómo van a salir, depende de lo que allí se haga», comentó más adelante. Según explicó Petit en su momento, para lograr una mejora “lo primero que se precisa es un plan estratégico” y ese plan lo tienen que presentar las autoridades y debería ser fruto de un amplio acuerdo.
Petit explicó que la reforma penitenciaria de 2010 “sentó bases muy importantes” que permitieron mejorar el sistema, pero luego la inversión bajó y está estabilizada desde hace unos diez años. Si bien por entonces se bajó el hacinamiento, en 2018 la población carcelaria comenzó otra vez a crecer hasta llegar a la cifra actual, cercana a las 14.000 personas.
En cuanto a los recursos económicos, se sabe que el presupuesto es insuficiente. Un sistema que tiene que ser rehabilitador tiene que ser fundamentalmente técnico y eso sale un poco más caro de lo que Uruguay dispone, dijo.
A veces pasan cosas tan malas que uno pierde la fe, pero si ve el panorama global no se puede decir que las cárceles están mal, o que todo es un desastre. Todos los días pasan cosas interesantes y hay gente que hace mucho ayudando a salvar vidas, señaló.