Un gobierno rengueando de ambas piernas
Daniel Manduré
Por vivir en una época de permanentes avances tecnológicos donde la política a veces parece jugarse en el minuto a minuto por las redes sociales, la comunicación se vuelve fundamental. Una gestión pública eficiente pierde valor si no se comunica de manera adecuada. Gobernar bien, con eficiencia, requiere como condición inexcusable comunicar correctamente. Claridad y transparencia se vuelven elementos fundamentales en la comunicación. También es cierto que un gobierno no se puede sostener a base de relatos, ni de declaraciones grandilocuentes. Para comunicar en forma efectiva se debe saber que comunicar y tener que comunicar. Debe haber gestión que mostrar. Y el actual gobierno renguea de ambas piernas.
No comunica acertadamente y no tiene una gestión eficiente para mostrar.
No debería asombrar a nadie. Imposible comunicar acertadamente cuando la gestión no acompaña. Que relato puedo imponer si casi no tengo que mostrar. Cada anuncio del gobierno es como un tiro en su propio pie. Cada iniciativa expresada termina con un duelo interno casi que encarnizado.
Una vicepresidenta enredada en propuestas no prioritarias, muchas de ellas vinculadas al gobierno municipal que ni el propio intendente conocía. Una ministra de salud denunciada. Una JUTEP atrapada en las telarañas de la política partidaria y la ideología, alejada de los lineamientos técnicos y de transparencia por lo que fue creada. Ministros y otros jerarcas que renunciaron por diversas irregularidades. Suspicaces declaraciones de integrantes del gobierno que parecen buscar deteriorar la credibilidad del Poder Judicial. Crearon el Mides y no les pagan a sus trabajadores. Aumentaron impuestos cuando aseguraron en campaña que no iban a hacerlo. Discutiendo públicamente sobre si hacer un túnel por 18 de Julio o no hacerlo. Peleando entre ellos en si aplican el 1% a los mas ricos o no hacerlo. Con un secretario de presidencia que parece un político cuentapropista lanzando ideas que nadie parecía conocer.
Estos enredos, contradicciones y polémicas es lo que hay hasta el momento.
Así es muy difícil emitir mensajes que convenzan, muy lejos de lograr conformar y menos enamorar a una militancia desilusionada de verdad.
Me cuesta difícil entender al presidente Orsi cuando habla, pocas veces lo logro. Otras, siento que habla, pero no dice. Con discursos ambiguos que uno se esfuerza por entender y pocas veces se logra.
Ello no implica que reconozca su tono respetuoso, perfil moderado, menos confrontativo y su disposición al diálogo.
Aunque es insuficiente al momento de gobernar.
Un gobierno puede tener un excelente comunicador, pero encabezar un gobierno de una mala administración, que gestione mal. O puede tener un mal comunicador, que realice una buena gestión, que sus concreciones hablen por él.
Lo ideal, por supuesto, es un gobierno que sepa hacer bien ambas cosas.
El punto crítico aparece cuando fallan ambas dimensiones al mismo tiempo.
Esto se agrava cuando buena parte de su militancia ser rebela y también levanta su voz discrepante. Hoy reflejada con claridad en las encuestas.
Por ello el desafío central del gobierno debería ser además de mejorar la comunicación entre ellos primero y con la población después, sino mostrar buena gestión, concreciones reales y no solo diagnósticos. Ser eficientes, con prioridades y rumbo claro. Con resultados palpables y capacidad en la conducción.
Las propuestas preelectorales del gobierno de corte demagógico crearon mucha expectativa en parte de una población que hoy se levanta reclamando resultados que no aparecen.
A un año y medio lo vemos como un gobierno agotado, sin capacidad de respuesta, ideas que largan sin la consistencia, fundamentos ni consensos necesarios y que van naufragando una a una.
Este gobierno no tiene historias que contar. Lo poco que tiene no lo comunica bien. Renguea de ambas piernas.