Desde Vietnam hasta
Primavera de Praga
Lorenzo Aguirre
El “Mayo Francés” no fue en realidad una verdadera revolución en cuanto a un perfil “tradicional”, pero cambió pautas de pensamientos sobre política, sociedad y cultura en el mundo occidental, dentro de un marco actuando entrelazado con movimientos obreros y estudiantiles sosteniendo una crítica radical al sistema. En forma paralela, los sindicatos buscaron mejoras salariales acompañado todo por una transformación en las relaciones comunitarias, con expansión de activistas feministas, ecologistas, y de diversidad sexual. De todas formas, el encadenamiento de protestas y huelgas entre mayo y junio de 1968 en Francia, provocó a nivel de educación, un revisionismo, llegando a cierta accesibilidad en cuanto a integración estudiantil, y, en consecuencia, firmeza contra autoritarismos académicos.
El “Mayo Francés” marco una serie de protestas y movilizaciones contra la guerra de Vietnam, hasta la “Primavera de Praga”, aunque, a decir verdad, si bien algunos “sistemas” se reformularon, los movimientos no gozaron de profunda estrategia política, y en conquista de poder, el saldo fue negativo, más allá que, en lo cultural, hubo impacto, hecho que llevara a lo largo de casi sesenta años, a buscar la forma de reinventar aspectos diferentes, y dejar atrás ciertos modelos que, hoy, están en buena medida alejados del comportamiento actual.
Sin lugar a duda los años sesenta no solo marcaron una nueva ruta en los lineamientos culturales, sociales, económicos y políticos – poniendo en evidencia cuestionamientos a determinados esquemas -, sino que, además, modificaron estructuras en los procedimientos, provocando incisivos cambios de ideas y un espíritu bregando contra todo colonialismo.
Fue una década naciendo con la “Revolución Cubana”, combatiendo el imperialismo, las guerras de Vietnam, y Argelia, junto a un sentir contestatario de jóvenes izquierdistas en América del Sur, y a fines de esos años marcando en Francia una inusual unión del radical sindicato de “Estudiantes Franceses”, con el “Frente Universitario Antifascista”, el “Partido Comunista”, la “Confederación de Trabajadores”, el recién nacido “Comité de Bases Vietnam” – en 1967 organizaba manifestaciones anti imperialistas -, y un movimiento universitario cada vez mayor, como preámbulo a los acontecimientos del siguiente año.
La llegada del famoso “Mayo” tuvo asimismo dos hechos importantes en el acontecer político internacional, como la “Revolución Cultural” en China con un maoísmo y su propuesta estructural ideológica, y en contrapartida una guerra de Argelia motivando la proyección ultraderechista con organizaciones y grupos que defenderían la “Argelia Francesa”, atacando a estudiantes y obreros comunistas, provocando fanatismo, y dividiendo a la sociedad a través de ideas opuestas.
Por ese entonces surgiría un alocado joven francés – judío llamado Daniel Cohn – Bendit – de padre alemán, hecho permitiéndole tomar dicha nacionalidad, y evadir el servicio militar -, más tarde político nacionalista, de espíritu anarquista, luego pasándose a la ecología reformista, y finalmente convertido en figura relevante durante el “Mayo Francés”, sirviéndole como trampolín para su futuro político.
Cohn – Bendit, se transformaría en copresidente del conjunto parlamentario “Los Verdes” – partido de izquierda con cincuenta y tres asientos en el “Parlamento Europeo” -, como asimismo del “Grupo Spinelli”, una “inter sociedad” en dicho órgano legislativo, para buscar relanzar un proyecto federalista.
Entre fascismo, comunismo, anarquismo, separatismo, una postura inconformista con divisiones polarizadas y atropellos de uno y otro bando en un aquelarre inigualable, los años de bonanza en Francia se fueron deteriorando, llegando a un notorio desgaste y mostrando por parte de la población – en aquella década del sesenta – la necesidad de un cambio de gobierno, en particular en la figura de De Gaulle, héroe de la “Resistencia” y líder político de la Europa Occidental que comenzaría su período de hibernación, no pudiendo lograr mayoría parlamentaria, y que, con cuestionables actitudes, pretendía un renacer para una “Gran República”, aunque el precio fuera decretar la disolución de grupos de ultraizquierdas, y llevar adelante un autoritarismo excesivo.
Ha pasado más de medio siglo; Francia, marcha por rieles conflictivos, viviendo recortes que ahogan, casi 9% en tasa de desempleo (alrededor de tres millones de personas), riesgo de pobreza 14% (nueve millones de personas), y obviamente una clase media perdiendo potencialidad, sintiendo desarticulación en su nivel, y muchos aflorando en la memoria el despertar de aquella sociedad ahíta.
Francia, transita por presiones de todo tipo, con intereses también variables, euroescépticos, antieuropeos, anti inmigratorios, y como parte del “mundo del bloque” amalgamado entre una derecha sostenida, una izquierda que se acomoda, y un sentido nacionalista que tiene sus intereses, moviéndose con cautela y esperando nuevas oportunidades, las cuales están a la vuelta de la esquina.
Para finalizar, demos marcha atrás y volvamos al “Mayo Francés”; no fue un hecho histórico nacido de mágicos eupépticos, sino una versión francesa para hacer flamear la bandera en los sufridos mástiles. No fue una revuelta aislada, más bien una conjunción de acontecimientos llevando a determinado resultado gracias a una izquierda intolerante, y a una consecuencia de corrientes fascistas en pos de un sostenido expansionismo intentando entablar un “equilibrio” en posturas ideológicas europeas, como asimismo “mutaciones” para una especie de “muerte y transfiguración” a través de actos revolucionarios, pisoteados luego por diferentes poderes e intereses económicos que influyeron en la evolución de sociedades.
El “Mayo”, ha sido un verdadero éxito para medios de comunicación de todo el mundo, el manifiesto de banderas rojas y negras, y la exaltación de jóvenes en repudio a una jerarquía verticalista sin flexibilidades. Pero, en realidad, también fue una utopía y fracaso como revolución, quedando en evidencia que, las corrientes ideológicas, son, ante todo, un buen dividendo en transacciones financieras para corporaciones que se regodean gracias a inconmensurables tontos y aventureros rebeldes, aunque debido a más de una década de alzamiento contestatario se obtuviera en cierta forma una democratización social, liberación de costumbres estructurales y los derechos de la mujer en un mundo estúpidamente ortodoxo y machista.