Frente Amplio: la realidad golpea la puerta.
Daniel Manduré
La realidad golpea la puerta del gobierno, miran por la mirilla y prefieren no atender. Optan por seguir sumergidos en ese mundo paralelo. El gobierno viene barranca abajo. Semana a semana surge algo nuevo que confirma ese descalabro continuo. Las encuestas lo confirman. Todas ellas coinciden. La aprobación del presidente cae en forma estrepitosa y la gestión del gobierno sigue el mismo camino.
Buena parte de la ciudadanía ya no les cree. La propia militancia y dirigencia patean el tablero. Nadie se calla. El relato falso ya no corre más, parecen haberse cansado de las promesas incumplidas y del viraje ideològico. Para muchos el Frente Amplio està desdibujado. Desabrido. No es ni chicha ni limonada.
Los dogmáticos están calientes y los pocos pragmáticos que quedan están muy preocupados. Oddone tironeado hacia un lado y hacia el otro, ya no sabe cómo complacerlos. Un ratito con cada uno parece ser la apuesta.
El presidente Orsi recibió varias críticas cuando decidió aceptar la invitación para visitar el portaviones estadounidense USS Nimitz el pasado 4 de mayo, las más duras desde dentro de su propia fuerza política.
Salieron en fila, una a uno, los Andrade, Castillo, Fernando Pereira, Marcelo Abdala, entre otros, empuñando las banderas del antimperialismo, como en los viejos tiempos, casi que añorando la época de la Guerra Fría, extrañando aquel muro en Berlín y que su caída fue el símbolo de esa histórica mentira.
Pretendiendo desempolvar ese lema de: “Yankee go home” con el que se quiere hacer revivir a los muertos.
Esa fila de las huestes antiyanqui con aroma a naftalina.
Pero lo del portaviones es solo un pretexto que desnuda una vez más los problemas internos y molestias de los que hablábamos y que permiten revivir ese pasado histórico, repleto de fracasos, dominado por un dogma que sigue presente.
Porque escuchar a integrantes del Partido Comunista hablar de soberanía, autodeterminación de los pueblos, derechos humanos y de paz es casi que una gran bofetada a la propia historia.
Si hay algo totalmente apartado históricamente de esos valores han sido los gobiernos comunistas, marxistas leninistas que estuvieron asociadas al igual que el fascismo y el nazismo al asesinato, persecuciones políticas, hambruna y guerra. Como la Unión Soviética de Stalin, la China de Mao, Camboya de Pol Pot entre otros. Millones de muertes bajo esos regímenes alejadísimos de esos valores que pretenden reivindicar.
Hoy siguen ese camino, no aprendieron nada.
Como vienen defendiendo hasta ahora, a capa y espada, los regímenes dictatoriales de Nicaragua, Venezuela y Cuba.
De libertad, soberanía y autodeterminación de los pueblos, absolutamente nada.
Hoy el mundo exige pragmatismo y no concepciones que huelen a naftalina.
Uruguay siempre mirando hacia afuera, su tamaño lo exige. No es defender un gobierno como el de Trump o estar de acuerdo con varias de sus muy discutidas medidas, pintorescas algunas y otras temerarias o rechazables. En política internacional se debe tener en claro que los presidentes, los gobernantes pasan, los Estados quedan y el compromiso es con ellos y no con quien circunstancialmente lo gobierne.
El dogma no deja pensar. Un mundo cada vez más dinámico y competitivo en donde debería primar el pragmatismo y la capacidad de adaptación y no moverse por prejuicios ideológicos.
Son tiempos donde más que nunca hay que apelar al equilibrio diplomático, una mirada internacionalista. Uruguay por su dimensión y ubicación geopolítica, necesita una política exterior abierta, flexible, basada en vínculos múltiples evitando los alineamientos ideológicos rígidos.
La visita al portaviones es un acto diplomático más dentro de las relaciones internacionales contemporáneas. Países como el nuestro no pueden darse el lujo de aislarse ni de conducir su política exterior desde las consignas ideológicas.
Ello no significa que potencias occidentales no tengan historias de guerras, intervenciones y violaciones que también hay que criticar.
El 4 de diciembre de 1990 el entonces intendente de Montevideo Tabare Vázquez, le entregó las llaves de la ciudad como ciudadano ilustre a George Bush padre durante una visita oficial a Uruguay. Años más tarde, en el 2007 su hijo visitaba Uruguay y no solo hubo una visita oficial sino que termina con un gran asado en Anchorena. Momento este nada menor ya que aún estaba tibia la guerra con Irak.
Lo del portaviones es apenas un pretexto que desenmascara los líos internos y las divisiones. Mientras lo importante sigue esperando.
Miran por la mirilla y no le abren la puerta a la realidad prefieren vivir encerrados en ese errático dogma que los domina.