Hidrógeno verde: la polémica con Argentina y la postura del gobierno uruguayo
Adrián Báez
La instalación de una planta de hidrógeno verde en Paysandú volvió a tensar la relación entre Uruguay y Argentina, reeditando un escenario que inevitablemente recuerda al conflicto por la planta de celulosa en Fray Bentos. El proyecto, impulsado por la empresa HIF Global, es considerado una de las mayores inversiones extranjeras en la historia del país, pero al mismo tiempo genera cuestionamientos del otro lado del río Uruguay y abre un debate político y diplomático sobre el desarrollo energético, el cuidado ambiental y la estrategia del gobierno uruguayo.
La iniciativa contempla la instalación de un complejo industrial para producir hidrógeno verde y combustibles sintéticos en la zona de Paysandú, con una inversión superior a los 5.000 millones de dólares y la creación de cientos de empleos permanentes, además de miles durante la etapa de construcción. Para Uruguay, el proyecto representa una apuesta estratégica hacia energías limpias y un impulso al desarrollo productivo del interior del país.
Sin embargo, desde Argentina surgieron rápidamente cuestionamientos, principalmente desde la provincia de Entre Ríos y la ciudad de Colón, ubicada frente a la zona donde se proyecta la planta. Autoridades, legisladores y organizaciones sociales manifestaron preocupación por posibles impactos ambientales, turísticos y paisajísticos, e incluso presentaron demandas judiciales contra el Estado uruguayo y la empresa desarrolladora.
Los críticos sostienen que Uruguay habría avanzado sin cumplir plenamente con los mecanismos de consulta previstos en el Estatuto del Río Uruguay, lo que podría generar efectos en territorio argentino. También advierten sobre el uso del agua, la contaminación visual y el impacto en actividades económicas como el turismo en la región entrerriana.
Ante esta situación, el gobierno uruguayo adoptó una postura de firmeza acompañada de diálogo. El presidente Yamandú Orsi señaló que el proyecto “avanza” y manifestó la intención de alcanzar acuerdos con Argentina para disminuir tensiones, destacando la importancia del emprendimiento para el país.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo uruguayo ha buscado dar señales de apertura. El Ministerio de Ambiente solicitó a la empresa incluir en sus estudios de impacto a localidades argentinas cercanas, como la ciudad de Colón, lo que fue interpretado como un gesto para reducir la controversia y garantizar transparencia en el proceso.
Desde el gobierno se insiste en que el proyecto contará con estrictos controles ambientales y que no se permitirá avanzar sin garantías técnicas suficientes. Las autoridades uruguayas sostienen que la inversión puede convertirse en una oportunidad histórica para el desarrollo energético y productivo del país, al tiempo que aseguran mantener abiertos los canales diplomáticos con Argentina para evitar un conflicto mayor.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo en ambos lados del río. Para algunos sectores, el proyecto simboliza el salto de Uruguay hacia una economía basada en energías limpias y tecnología avanzada. Para otros, implica riesgos ambientales y diplomáticos que deben evaluarse con mayor profundidad.
Lo cierto es que la polémica por la planta de hidrógeno verde en Paysandú se transformó en uno de los principales temas de la agenda regional. La actitud del gobierno uruguayo, combinando firmeza en la inversión y voluntad de diálogo, marcará el rumbo de una iniciativa que podría redefinir el perfil energético del país y, al mismo tiempo, poner a prueba la histórica relación con Argentina.