Tregua intermitente
Lorenzo Aguirre
La inestabilidad en Oriente Medio cada día es mayor, y la tregua entre Afganistán y Pakistán – pese a la mediación de Arabia Saudí, Qatar y Turquía – no ha sido tal, porque existen cruzadas violaciones en cuanto al cese de fuego. Islamabad, acusa al gobierno afgano de proteger integrantes del “Movimiento Talibán Pakistaní” – dentro de Pakistán -, grupo insurgente que reivindica ataques mortales a lo largo y ancho de Pakistán, pretendiendo establecer un nuevo Estado de acuerdo con sus propias interpretaciones de la ley islámica. La tregua, es tomada como medida urgente tras el bombardeo paquistaní contra un hospital en Kabul – la “Organización de las Naciones Unidas” informó de 143 fallecidos -, pero paradójicamente, el conflicto entre Kabul e Islamabad ha demostrado que – según la historia -, el gobierno paquistaní, reconoció – al igual que Arabia Saudí, y Emiratos Árabes – al régimen talibán, entre 1996 y 2001.
Según la “ONU”, más de 120 mil personas fueron desplazadas por el conflicto, y el principio de tensión ha sido, entre otras cosas, la “Línea Durand” – declarada por el diplomático británico Mortimer Durand, en 1893 -, que, separando los países de referencia, provoca una frontera ficticia delimitada por el imperio británico para pautar su dominio en la India, de lo que fuera Afganistán.
Con la creación del “nuevo Afganistán moderno” en la década de 1920, y de Pakistán al término de los años 40 (independencia en 1947), el carril Durand continuó siendo frontera, línea artificial provocando y estimulando el conflicto.
En forma paralela, los países del Golfo – mediadores en el conflicto – ahora consideran unirse a la guerra contra Irán, el cual ataca sus infraestructuras, incluidas las no relacionadas con actividades militares – como terminales aéreas civiles -, y en consecuencia, el “Consejo de Cooperación del Golfo” (“CCG”) – Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Bahréin, Qatar, Kuwait, y Omán – solicitó ante el “Consejo de Seguridad” de la “Organización de las Naciones Unidas”, autorización para una acción contra el régimen de Teherán, a efectos de “descongestionar” el Estrecho de Ormuz, reactivando el flujo de navegación comercial y especialmente el reordenamiento en la frecuencia de traslado de petróleo.
Por supuesto se ha guardado bastante silencio – por parte de una prensa bastarda – en cuanto a permanentes ataques de Irán a los socios del Golfo, pues la comedia, es, Israel, el régimen de Irán, y un aderezo antisemita, aunque la “Liga Árabe” – entre esos países se encuentra Arabia Saudí (el mayor exportador de petróleo), y Qatar (con enormes reservas de gas natural), a los que se suma Irak – y los países del Golfo demostraran con claridad que, la verdadera amenaza, es Irán.
FRONTERA DE FACTO DE 2.640 KM Luego de retirarse en la región las fuerzas de la “Organización del Tratado del Atlántico Norte” (“OTAN”), era de esperar – ¡para ingenuos! – se sostuviera la paz en Afganistán, y los talibanes centraran su energía en mejorar la situación en su pueblo, pero en realidad, reunieron y están formando “terroristas para exportación”.
Los muchachos talibanes son un movimiento político, religioso y militar islamita, de ideología yihadista, fundamentalista, y el “Tribunal Europeo de Derechos Humanos” dictaminó que sus veredictos de lapidación, decapitación, etc, implican graves violaciones a los derechos humanos
Por lo expresado, la “romántica y seductora” Afganistán, en medio de una oscuridad cavernosa vive con enajenados talibanes imponiendo que, “bajo la Ley Sharía no se puede salir del país – ¡ha dejado de ser el “camino hacia el manantial”! – debido a la necesidad de reconstruir la unidad nacional, y de observarse conductas inadecuadas, serán corregidas”.
Desde hace tiempo, el sistema en Afganistán es cada vez más rígido, radical, estableciendo una “flamante” cúpula política deplorable financiada gracias al comercio de heroína y a siderales impuestos al pueblo, más allá que, por otra parte, se ha establecido un “renovado” gobierno designando nuevos jueces de “acuerdo al pensamiento y mandato del cielo”, y en forma urgente se incentiva el tránsito y distribución de droga destinada a mercados de Europa Occidental y Rusia, que, junto a Irán, son los mayores inversores.
Asimismo, de acuerdo con el “nuevo poder”, el territorio talibán en Kandahar continuará siendo lugar de yihadistas de todas partes del mundo, donde tendrán un potente régimen de entrenamiento, especialmente terroristas de “Al Qaeda”, y “Estado Islámico”.
La frontera de facto desde 1890 – 2.640 km de extensión -, con una población de diversidad cultural y religiosa, es reconocida por Pakistán como línea limítrofe internacional, pero Afganistán la considera imposición colonial, aunque el conflicto en la región tiene como protagonista al grupo “Tehreek – e – Taliban Pakistán” (“TTP”), que, el año pasado, provocara más de 2.400 muertes en Pakistán.
ALGUNOS RESPLANDORES EN LA MEMORIA Después de casi veinte años de la rendición talibán ante los Estados Unidos, la guerrilla insurgente – nacida en los seminarios religiosos fundamentalistas – tomó el control de Afganistán, y en pocos días llevaron a cabo un implacable alzamiento, ofensiva iniciada cuando el presidente Joe Biden aseguró que, las tropas norteamericanas, se retiraron.
Fueron cuatro lustros de intervencionismo con un costo de mil millones de dólares gastados en formar al ejército afgano, “módica” suma inyectada por supuesto también en armas, que, al ser recibidas por los lugareños, gran parte se vendieron a los propios talibanes.
Durante veinte largos años, Estados Unidos, algunos países integrantes de la Unión Europea, y muchos de Occidente, financiaron y protegieron a las nuevas generaciones de afganos, pero, ahora, Afganistán vive la reimposición de la Sharía, denotando un modo de vida que, no solo constituye un código religioso, sino codificando conductas y rigiendo aspectos de vida, mientras los “Tribunales de Justicia” se instituyen como “Tribunal Islámico”.
El presidente Vladímir Putin, señaló: “el gobierno de los talibanes es una buena realidad”. Por su parte, la representación de Moscú ante la “Organización de las Naciones Unidas” manifestó “la llegada de un futuro brillante, de reconciliación nacional”.
Quizá, valdría la pena aprovechar el momento y hurgar en “perdidos informativos” de la agencia de noticias rusa “Tass”, que, “negligentemente” cambió la palabra “terrorista”, por “cierto perfil autoritario”, en cuanto a noticias sobre talibanes.