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Conflicto en la pesca: pérdidas millonarias

Marcelo Gioscia

Pese a estar vigente un convenio laboral para este sector de la actividad privada, el conflicto en la pesca se presenta como de muy difícil solución y está causando pérdidas millonarias, y ha puesto en riesgo no sólo la estabilidad laboral de personal de faena de lo capturado, como negocios e inversiones de capitales extranjeros que operan en nuestras aguas y utilizan nuestra infraestructura portuaria para el desarrollo de sus negocios de acuerdo con normas legales establecidas entre las partes. El MTSS ha intentado llamar a una mesa de diálogo y hasta el momento, y pese al tiempo transcurrido, no se advierte éxito alguno en sus intenciones de poner fin a este conflicto que conllevará efectos de dimensiones por cierto nada menores.

 También la necesaria intervención del MGAP se impone para lograr una solución a este conflicto entre las Cámaras de la Industria Pesquera como de Armadores y el SUNTMA (Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Mar y Afines), que no puede tener de rehén a empresarios y trabajadores que pretenden trabajar, ni mucho menos, a nuestro leal entender, contribuir con el deterioro del sector, (que podría como mínimo, duplicar los volúmenes de sus negocios) que genera puestos laborales genuinos y recursos para el país. Los comentarios que se cruzaron no permiten un acercamiento entre las partes.

No se alcanza a comprender la medida de fuerza dispuesta por el sindicato, cuando lo convenido entre las partes se encuentra vigente y debiera cumplirse como ley entre ellas, permitiendo el desarrollo de las actividades propias, por lo menos hasta que se llegue a otra instancia de negociación y diálogo.

Menos se pueden tolerar los hechos de violencia que han quedado registrados en plena Plaza Independencia, los que han involucrado a trabajadores del sector en conflicto, trabajadores que no quieren perder sus salarios y fuerzas del orden dependientes del Ministerio del Interior.

Este conflicto de largo alcance afecta notablemente al sector pesquero, tanto en forma directa, como a las actividades indirectas que su actividad genera y amenaza, tanto el procesamiento de pescado (con el peligro de cierre de actividades por falta de materia prima para procesar) como negocios ya pactados de venta en diversas especies y volúmenes de captura, los que no se podrán cumplir.

Resulta por demás extraño, que no se le haya dado mayor difusión ni trascendencia a este conflicto, sino hasta que diplomáticos extranjeros acreditados en nuestro país, han tomado intervención en el problema que está afectando a empresas de sus nacionales.

Las medidas gremiales extremas, como el paro de actividades (y la aparente “novedad”, de dar órdenes de retornar a puerto, de barcos y equipos ya en altamar, en el caso que nos ocupa, con las consecuencias que conllevan) debieran ser el último recurso en un conflicto de intereses en materia laboral, si se pretende honrar lo convenido y poder avanzar en lograr las mejores condiciones laborales en materia de descanso, seguridad y salud que se reclaman, ello sin afectarse las fuentes de trabajo y la rentabilidad del sector.

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