Editorial

Ausencias,

presencias, y el partido

como un “cajón de sastre”

César García Acosta

Hubo Convención del Partido Colorado. Después de un largo periplo finalmente se apercibió, a modo de sanción, a los dirigentes que apoyaron candidatos de otros partidos en las elecciones departamentales sin la debida convalidación institucional. También se sobrevolaron las estrategias que se requieren para intentar volver a ser una opción políticamente viable. Sin embargo, el anacronismo de algunos colorados dominó la escena y teatralizó la censura al voto extrapartidario, omitiéndose encarar un fenómeno conocido, y socialmente acatado, que no tiene alternativas, como las nuevas formas asociativas electorales que, sin cortapisas, son las que imponen un ciclo electoral con un nuevo “fair play”, donde el actual, a todas luces, conspira contra sus intereses. Esta actitud es vista por muchos votantes colorados como un nuevo “cajón de sastre” que los mete en un mundillo “… de cosas diversas y desordenadas”.

El sábado 8 de noviembre, como estaba previsto, se reunió la Convención. El lugar fue la Sala mayor de la casona de la calle Martínez Trueba. Como casi siempre las ausencias pesaron más que las presencias, y las reclamaciones destempladas de algunos pasaron a ser el epicentro de los debates, en lugar de encararse lo políticamente importante. Por eso se prefirió discutir la sanción a los dirigentes que apoyaron a los candidatos del Partido Nacional (PN), en las elecciones departamentales, sin aval expreso del partido, aunque todos sepan que los dirigentes del interior profundo sólo buscaban coexistir en una competencia polarizada entre blancos y frenteamplistas.

La reforma del ciclo electoral, verdadero eje político de las cosas, quedó en el tintero.

La Carta Orgánica del PC, en su artículo 139, establece las sanciones a aplicar a un afiliado que fue lo que propuso la Comisión Asesora de Ética y Conducta Política, a modo de sanción leve, “apercibiendo” a varios connotados dirigentes.

En “la diaria” el diputado Felipe Schipani, que en la convención ofició como presidente de turno, dijo que los sancionados por apoyar a los candidatos blancos fueron Fernando Álvez (Maldonado), Carlos Flores (Maldonado), Ricardo Molinelli (Paysandú) y Eduardo Píriz (Rocha).

La sinrazón de la esencia de este conflicto se centra en el hecho de que los colorados, en Montevideo, Canelones y Salto bajaron sus banderas para levantar, junto con blancos y cabildantes, el estandarte de la Coalición Republicana. En Salto, por ejemplo, eso determinó que el intendente sea Carlos Albisu de origen nacionalista.

El plan estratégico del partido, una cuestión medular, por el solo hecho de haber sido planteado significó para el senador Andrés Ojeda, secretario general del PC, en diálogo con Canal 10, que el partido “se profesionaliza y se moderniza”, a través de una “fuerte campaña” que realizarán, en busca de afiliaciones, que llamará a los “Colorados siempre”, para tratar de hacer crecer su base. “Tenemos que defender la renovación que hemos generado y mirar hacia adelante, con esperanza, y no tanto hacia atrás, con añoranza, como nos pasa hace mucho tiempo”, sostuvo, e insistió con que el PC tiene la mira puesta en ganar las elecciones de 2029.

Por su parte, el diputado Conrado Rodríguez, que es convencional y que votó el “apercibimiento”, dijo a “la diaria” que, “cuando ha sucedido este tipo de situaciones, históricamente, la sanción ha sido apercibimiento”, es decir, que así se procedió cuando hubo “algún tipo de acuerdo que no pasó por la convención del partido”. Por lo tanto, destacó que este sábado se siguió la línea del PC “de los últimos 25 años” cuando se separaron las elecciones departamentales de las nacionales.

De todas maneras, Rodríguez planteó algunos matices. Dijo que “es muy difícil tener un criterio en cuanto a si se cumplió o no con la Carta Orgánica” cuando las realidades departamentales “se han venido modificando”. Por lo tanto, sostuvo que la Carta Orgánica del PC “ha quedado desajustada a la realidad”, ya que establece que los acuerdos electorales los debe definir la Convención Nacional, cuando lo deberían definir las convenciones departamentales, que de este modo podrían contemplar “una realidad distinta a la que se vivía hace 20 o 30 años”.

“Yo no me siento con la autoridad como para sancionar a dirigentes de departamentos en los cuales no estoy viviendo, porque no estoy en esa realidad. Convencionales de Montevideo estamos definiendo la realidad de departamentos del interior, y creo que eso no se ajusta a la realidad, por eso digo que la Carta Orgánica quedó un poco desactualizada”, insistió.

Por último, Rodríguez dijo que se necesita “una reflexión mayor” sobre lo que ha venido sucediendo en las elecciones departamentales, porque cuando el PC avanzó en la reforma constitucional de 1996, “no avizoró una cantidad de consecuencias que luego se dieron”, entonces, debería existir “un mea culpa”.

“Lo que terminó sucediendo es que, al desajustar la elección nacional de la departamental, en los departamentos se han polarizado las elecciones y, muchas veces, el PC ha quedado cuasi testimonial, con muy poca representación. Entonces, al polarizarse, hay colorados que han votado por una de las otras dos opciones, para hacer un voto útil”, finalizó.

Siendo válidos y de recibo los planteamientos de estos representantes colorados, no es menos cierto decir que, asumir los cambios que hay que hacer, les está demandando más tiempo del necesario, y demasiados votos perdidos. El andar cansino, adjudicado al coloradismo tradicional, ya no es el mismo de sus tiempos como gobernante: hoy la cuestión pasa por ir al rescate de los votantes perdidos, y alcanzar la confianza de un electorado que los ve palidecer cuando enfrentan la incongruencia de sancionar lo que por otro lado se promueve, alegando, en su favor, que la normativa que los regula merece ser cambiada.

Como decía Aréchaga sobre la Ley, “un sistema de instituciones tiene siempre un alma y un espíritu, y ningún sistema de instituciones funciona bien en cuanto los hombres llamados a ejercer el poder no comprenden con exactitud cuál es el alma de ese sistema.”

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