La batalla cultural:
“el que tiene más, que pague más…”
César García Acosta
Mientras la economía real debate sobre cómo podrían financiarse las actividades esenciales del país, el PitCnt alineada electoralmente a la gobernante coalición de izquierdas “Frente Amplio”, sumerge sus propuestas reivindicando aquélla máxima de la economía que dice “el que tiene más pagará más, y el que tiene menos pagará menos”. Este principio reimpulsado por el ex presidente Tabaré Vázquez en tiempos de campaña electoral, describe un sistema fiscal o tributario progresivo, donde la carga impositiva se ajustará según la capacidad económica del individuo. Esto, para la central de trabajadores, constituye más que una búsqueda de fondos para financiar obras y servicios que mejoren, por ejemplo, la realidad de la niñez en situación de extrema pobreza. Esto se trata más de una batalla cultural emparentada con el descreimiento institucional. La idea, en los hechos, pretende implantar una “sobretasa” del Impuesto al Patrimonio de las Personas Físicas (IPPF)”, para que recaída sobre el sector más rico del país. La gran duda es: quien tenga más de 1 millón de dólares en sus cuentas, ¿seguirá apostando a la credibilidad de un país que como regla te dice una cosa, aunque hace la otra?
La propuesta que surgió tras una consultoría del Instituto Cuesta Duarte y el Laboratorio Fiscal y Tributario del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE), tuvo a su frente al ex ministro de Economía Fernando Lorenzo. CINVE se dedica al asesoramiento en el sector público, y es la misma que asesoró al Congreso de Intendentes -sin éxito- para que sus fuentes de recursos se repartieran con justicia a nivel país buscando una razonable redistribución, lo que no se logró, generando un desnivel en el reparto dentro del 3,33% del presupuesto nacional, al que por ley tienen derecho las intendencias por el reintegro de impuestos cobrados en sus territorios. La torta fiscal estatal, con CINVE como consultora no resolvió las asimetrías reconocidas entre el interior real, más pobre, y los núcleos urbanos del sur enclavados en los departamentos con intendencias de corte frenteamplista.
Volviendo a la propuesta del PitCnt, enraizada también en una visión de izquierdas, puede decirse que su objetivo fue “elaborar una alternativa tributaria orientada a obtener fondos públicos adicionales, para contribuir a enfrentar una de las principales manifestaciones de la desigualdad económica que enfrenta nuestro país: la pobreza en hogares con niños, niñas y adolescentes”.
El documento elaborado sostiene que en 2024 “la incidencia de la pobreza fue de 32,2%, de modo que uno de cada tres niños de cero a seis años vive en hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza”.
El Pit-Cnt para mejorar la distribución fiscal propone implementar una sobretasa aplicada sobre el patrimonio de personas físicas y sucesiones indivisas, sin modificar el IPPF actual. Esta medida caerá sobre las personas cuyo “patrimonio fiscal exceda del mínimo no imponible” de un millón de dólares, definido como el 1 % más rico. “Como mínimo no imponible, se propone que los sujetos pasivos liquiden el impuesto sobre el excedente del mínimo no imponible, equivalente a 1 millón de dólares”, expresa el documento.
“Consideramos que esta propuesta constituye una acción que, a mediano plazo, que debería enmarcarse en una reforma más general orientada a dotar de mayor progresividad al conjunto del sistema tributario uruguayo. Las acciones necesarias para este objetivo no pueden reducirse a la discusión o aprobación de esta Sobretasa”, asegura el Pit-Cnt.
Mientras tanto,los países o potencias emergentes que son aquellos que, gracias a su impulso económico, están en el camino de convertirse en países desarrollados, y que se encuentran a medio camino entre ser países en desarrollo y los propiamente desarrollados, eviencian un gran potencial de crecimiento económico, pero su renta per cápita no los sostiene porque es relativamente baja. Esto se explica porque suelen tener una enorme población pero un desarrollo económico insuficiente como para repartir la riqueza con equidad.
Cada organismo o institución, dice un informe del Banco Mundial, sean organizaciones multilaterales o empresas privadas, ejercen distintos criterios para catalogar a un país como emergente. Las características principales para serlo son: la industrialización y la internacionalización, así como la inestabilidad de aspectos macroeconómicos como el nivel de ingresos, desempleo o precios. El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, considera emergentes a China, India, Rusia, Brasil, México, Arabia Saudí, Nigeria y Sudáfrica. Otros países señalados como tal han sido Catar, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Malasia, Polonia, Perú o Tailandia.
Según alerta el Banco Mundial, este conjunto de países enfrenta actualmente un déficit de inversión de “proporciones históricas” que impide revertir el rezago creciente observado en lo que va de este siglo. De entrar Uruguay en un proceso fiscal de seguimiento indiscriminado de recursos, manteniendo su nivel impositivo altísimo sólo a expensas del sector privado, su progreso por la vía de la inversión será cada vez más difícil.