Las megauniversidades
Claudio Rama
En momentos en los cuales se proyectan malas soluciones de educación superior es tiempo de encarar como alcanzar la cobertura que se requiere. La expansión de la educación a distancia, inicialmente desde los 70 y posteriormente virtual, conformaron una nueva tipología institucional de universidad con nuevas modalidades de enseñanza no presenciales, tanto sincrónicas como sincrónicas y un aumento de la diversidad y posibilidades de acceso. En este contexto, John Daniel, rector de la OPEN University de Inglaterra, planteó por primera vez el concepto de «megauniversidad» para designar no sólo a un tipo de universidad, pública o privada sustentadas con metodologías de enseñanza virtuales más allá de tener centros de apoyo o no, soportadas en una lógica económica y de eficiencia que facilita altas escalas de estudiantes activos matriculados pero con mejores niveles de calidad. La cobertura mejora calidad, no la empeora como en los modelos presenciales.
Daniel, quien posteriormente fue director de Educación de la UNESCO y con el cual trabajé por varios años, vio claramente el cambio de los sistemas de educación superior y el creciente impacto positivo de las TIC. Hoy, como “Megauniversidades”, con más de 100 mil estudiantes, hay 20 universidades a escala global que tienen una matrícula conjunta de 22.256.218 estudiantes que representa un promedio de 1.1 millones de estudiantes por universidad. Este sector es el 8,6% del total de estudiantes universitarios a escala mundial dentro del total de 264 millones. Ellas, 15 públicas y 5 privadas, y dominantemente se ubican en Asia pero ya América aporta el 20%.
Estas 4 Megauniversidades (3 privadas de Brasil y una pública de Colombia), aportan 1.45 millones de estudiantes, y si bien utilizan «polos» presenciales para laboratorios y actividades prácticas, el 100% de la carga académica es gestionada vía plataformas virtuales, e incluso mediante laboratorios en red. Y más allá de este Top4, atrás viene un pelotón regional de potentes universidades a distancia como la UNED (Costa Rica), Uniminuto y Area Andina (Colombia); Universidad Abierta y a Distancia y TecMilenio (México), UTPL (Ecuador), Siglo XXI y UCASAL (Argentina) y Unicaribe y UAPA (Dominicana) que en algún momento alcanzarán la escala de Megauniversidades y alcanzarán los 100 mil estudiantes. La región apenas tiene un 50% de cobertura de la educación superior y requiere su democratización.
La posibilidad de generar escalas altamente eficientes, la intensidad en el uso de tecnologías de comunicación cada vez mejores, el desarrollo de recursos humanos especializados, la ampliación a nuevos sectores que demandan una educación más flexible, la atención personalizada a los estudiantes, la habilitación normativa a permitir una mayor diversidad de ofertas y modalidades, la capacidad de actualizar permanentemente los recursos de aprendizaje y finalmente la posibilidad de abaratar los costos y mejorar la calidad a la vez, constituyen elementos de vital importancia que posicionan a estas instituciones especializadas en estas modalidades como un gran aporte a la equidad y cobertura más allá de resistencias competitivas o ideológicas. Uruguay tiene pendiente seriamente analizar el proyecto de Universidad Virtual que se presentó al Parlamento en el período pasado para apuntar a una educación para el futuro. En momentos en los cuales se proyectan malas soluciones de educación superior es tiempo de encarar como alcanzar la cobertura que se requiere.