Política Internacional

América del Sur entre derechas e izquierdas

Lorenzo Aguirre

Nuestro continente, está otra vez presionado por los siempre activos dinosaurios comunistas, marxistas, leninistas, y amalgamados por el chavismo, buscando ampliar horizontes imperialistas con un enfoque de “nueva política”, estableciendo pautas concretas en aspectos ideológicos, y posiciones más agresivas en lo económico, como asimismo social, para llegar a manejar una conducta “ajustada” a los tiempos que corren, e impulsar, llegado el momento, el “espíritu” de otrora. A todo esto, un amplio sector de medios de comunicación contribuye a silenciar periodistas, y mientras no logran los “objetivos progresistas”, dan al pueblo información bastardeada y cuanta idiotez de “entretenimiento” se pueda, entretanto “pajes” latinoamericanos reptan aún más hacia un Vladimir Putin que, en silencio, sin apuro, y con inteligencia, lleva adelante su retorcido plan de conquista sobre nuestro continente.   

La situación política en América del Sur –  también en Centroamérica- se complica, pues la vernácula izquierda comunista, marxista, leninista, está dinamitando la región, preparando soportes sólidos hacia el próximo año, de cara a las elecciones en Brasil, donde “brujos, con sus conjuros”, buscarán que, Lula da Silva vuelva al sillón aristocrático del Planalto, y se mande alguna siestita en el burgués Alvorada.

El garoto Lula, continuaría acompañado por los “fatigados” trabajadores de su partido, retomando “virtudes”, apoyado quizá por un Fernando Henrique Cardozo – figura del Partido de la Social Democracia Brasileña, principal opositor a la administración de Luiz Inacio Lula da Silva, y Dilma Rousseff – que, ahora, a sus noventa años está dispuesto a dar una manito al expresidente izquierdista – chavista.

También, en mayo del próximo año tendremos comicios en Colombia, y según vienen las cosas el ex militante de M – 19 –organización guerrillera, aliada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Frente Sandinista de Liberación de Nicaragua, y MLN – T, de Uruguay –, Gustavo Petro, comienza a colocarse en primera posición.

De ganar, llevará a su pueblo a transitar cambios drásticos en materia de ideología política, sumándose a la lucha contra el “imperialismo yanqui”, aunque desconociendo que, en el tablero del juego, se puede “comer” peones, ¡nunca, la monarquía!

Mientras, el presidente boliviano Luis Arce maneja la ruta ultraizquierdista, y llevó a la cárcel a la expresidente Jeanine Áñez, porque “fue parte de un golpe de Estado contra Evo Morales”.

Pero…Evo… ¿no renunció? Acaso, ¿no lo dejó escrito?

Después de veinte días de protestas contra su polémica reelección, y no contando con el apoyo de las Fuerzas Armadas, y Policía, el entonces mandatario declinó, y a la segunda vicepresidente del Senado, Jeanine Áñez le correspondió asumir el mandato del Estado, pues, la Constitución boliviana establece que, la sucesión del Presidente de la República recae inicialmente en el vicepresidente, luego en el Titular del Senado, y posteriormente en el Titular de Diputados, pero todos ellos dimitieron con Evo Morales.

De Venezuela… ¡ni, hablar!

Entre un dictador, gobierno sin valores, ejército corrompido, y un territorio donde pasean grupos criminales, narcotraficantes y guerrilleros colombianos, amalgamados por sistemas de espionaje activados por el presidente ruso Vladimir Putin, en busca de desplegar el imperialismo ruso – ¡también “imperio”! – a través de compromisos con Venezuela, y Cuba, estableciendo acuerdos energéticos para expandir las posibilidades de acceder a mercados, y a recursos naturales de nuestro continente.

Desde hace tiempo, Putin, está proyectando un “nuevo orden para América del Sur”, llevando a la región un diagnóstico comprometido, mientras China “explora” el poder global – acompañado por Rusia, Irán, y Corea del Norte – haciendo amenazas cibernéticas y desestabilizadores impactos económicos, políticos, y sociales.

En América del Sur, para ayudar a la “causa” del ex agente de KGB, el narcotráfico, como asimismo organizaciones criminales transnacionales, están llevando todo a nivel crítico, provocando pobreza, al mismo tiempo que gobiernos chavistas, comunistas, reducen recursos para la seguridad, y aprietan a poderes judiciales.

Biden – Putin

¡juegos de imperios!

Por un lado, el presidente estadounidense Joe Biden impuso sanciones a Rusia por la ocupación de Crimea, como asimismo a empresas tecnológicas apoyando a la inteligencia rusa, y llevando ciberataques.

Por otro, Rusia, incluyó a Estados Unidos – también a República Checa, Polonia, Lituania, Letonia, Australia, y Reino Unido – entre “países inamistosos” que atacan los intereses rusos, provocando que, Estados Unidos, suspendiera la mayor parte de servicios consulares.

Joe Biden está llevando con ciertas fluctuaciones un giro diplomático, y manifestó, ser “el final del autoritarismo chino, y ruso”, a la vez de abandonar el apoyo a la coalición encabezada por Arabia Saudita – en la guerra en Yemen – contra rebeldes hutíes – alineados con Irán -, implicando no aportar asistencia logística, ni armamento.

El presidente estadounidense ha revisado los programas de su antecesor, y se encuentra dispuesto a continuar congelando el plan iniciado por Donald Trump, respecto a la reducción de tropas en Alemania, aspecto fundamental – desde comienzo de la Guerra Fría – en cuanto a seguridad hacia la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero demuestra desinterés en la interrelación con América del Sur.  

Vladimir Putin, lo percibe claramente, y no solo aprovecha la situación, está apurando los tiempos para una acción en amplia escala, pues quiere renovación, poderío económico, aquella Europa del Este – comunismo en tiempos de Stalin – conjuntamente con un “flujo latinoamericano de ida y vuelta”, unificar movimientos ultranacionalistas, descompensar esa OTAN, y por supuesto ignorar acuerdos con Ginebra, además de no molestar a los burócratas de Bruselas que hacen la vista gorda.

El mandatario ruso está dispuesto a enfocar una nueva era soviética, dejando incluso en segundo plano el obsoleto comunismo ortodoxo, y compartir con ultraderechistas, fanáticos, fascistas, radicales, antisemitas, y xenófobos, intentando establecer un gobierno colonialista con “ideas modernas”, manteniendo correspondencia con Cuba, y Venezuela (oficializaron acuerdos comerciales con Rusia, para amortizar siderales deudas), los cuales estarán subordinados, porque, de lo contrario, Putin, no mediará en conflictos bélicos por más que la teocracia de Irán ofrezca a Venezuela soldados de la Guardia Revolucionaria Islámica, como tampoco si guerrilleros y narcotraficantes latinoamericanos no están “supervisados” por él.

¡Europa del Este, no existe!

Una tranquila y estable América del Sur… ¡tampoco!

¡La Alta Política…, es otra cosa!

Vladimir Putin… ¡bien lo sabe!

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