Barranca abajo
Gustavo Gómez Rial
Barranca Abajo por Viacaba te vas Montevideo, como ómnibus sin frenos. Como una canción de protesta amordazada por su propia izquierda.
A tu gente, a tus vecinos, al emprendedor, al laburante, a la señora que sale a caminar por el barrio, a esos enamorados distraídos que sólo querrían encontrar un lugar pacífico donde abrazarse, cada vez se les hace más cuesta arriba para lucharla, para vivir en paz, para encontrar tu rumbo y salir adelante, para tener derecho a soñar sin miedo a que te lo arrebaten, para no tener que esconderte tras tus propias rejas. Somos los que querríamos dejarles a nuestros hijos y nietos un mañana mejor. Todos ellos, que llegamos cansados de que todo se haga tan cuesta arriba porque nos han robado la esperanza (pero no las ganas de lucharla).
Prometeos mentirosos, aquellos artistas del prometer, nos prometieron que todas las calles serían en bajada. Y supieron cumplir. Sí, acaso como su propio himno les manda: que todas las calles nos condujesen a la misma bahía, al mismo llano. Para que todas nuestras ilusiones y sus promesas sigan yéndose por Viacaba abajo o por Vaimaca hacia el Pantanoso o hacia un Miguelete aún sin cisnes y sin garzas y para unirse en las mismas aguas de la desesperanza.
Hacia el bajo fondo “donde el barro se subleva”.
Hoy estrena obra don Florencio Sánchez en su flamante teatro. Ya es noticia mundial: el sainete será representado fuera del teatro por los sufridos montevideanos (los directores dentro, sin asomarse, a buen recaudo).
Benedetti, genial, aporta el gris, la decadencia para el gran escenario. Y un Bergara aprendiz, con sonrisa complaciente y gesto incómodo, toma notas a un Onetti sin afeitar que dicta su propia versión de Las Venas Abiertas de América.
A micrófono abierto, se cuela un diálogo en la columna:
_ A propósito, ¿qué hacemos con las grietas abiertas de Montevideo?
_ Amigo curul, ¿no sabe que hay murgas que nunca ganarán un concurso? Más vale que sigan el guion. Para eso les ponemos el teatro de verano y les adornamos bonitos escenarios de cartón piedra. Podrá faltar leche y pan, podrán subir la nafta y el gas oil, pero que no falten la yerba ni la hierba.
Llámeme a Girondo (vociferó Bergara), porque lo de Galeano parece que no camina más para el próximo plan quinquenal municipal.
_ ¿Le parece?
_ ¿Tengo que ponerle cara de Carolina para convencerlo?
Ahora que nadie escucha, amigo curul, le cuento que estoy entre la propuesta de ella, de instalar un tren bala subterráneo por debajo de 18 de Julio y la de Lucía, algo más modesta, para conectar nuestro oeste y el Centro de la capital con un servicio de sulkyes.
_ Señor intendente, cualquiera de las dos ideas es brillantes, pero sugiero que convoque a referendo, así el pueblo decide. Es más fácil que pedirle a Oddone que nos habilite otro fideicomiso.
Barranca Abajo es un éxito. Nuestro emprendimiento prospera con menos presupuesto que una novela turca. Los artistas solo tienen que dormir en la calle en pleno invierno, la utilería y la vestimenta la traemos gratis de Felipe Cardozo, los asaltos ocurren en tiempo real, en cualquier esquina, en cualquier kiosco. Ellos se encargan de grafitear muros, viviendas y monumentos públicos. Ellos caminan como zombies a cualquier hora del día, en cualquier barrio, porque Esta Boca es Tuya. Son ellos los artistas que hacen instalaciones de basura fuera del contenedor. Ojo, ¡avisen a las cuadrillas! No vaya a ser que arruinen alguno de los premios anuales a cielo abierto del MEC. Nosotros solo tenemos que hacer que los juntamos cuando ven las cámaras. Cualquier parecido con la ficción estará exento de plagio porque nosotros estrenamos este guion antes que las películas de Mad Max, que sólo son un triste reflejo de nuestros logros.
Hace más de 35 años que estamos en cartel y no hemos hecho más que mejorar el guion. Y encima hay gente que se queja. No sé qué querrán, esto es agotador. Logramos que la miseria que los turistas ven de lejos parezca techitos verdes adorables. Nos comparan con Cuba y, sin embargo, acá no permitimos que las casas históricas y señoriales se caigan solas a pedazos; ¡las tiramos abajo para que los fantasmas que habitan en esas viejas mansiones tengan donde vivir y hagan honor a las propias sociedades fantasma que levantan sus nuevos hogares!
Hasta ponemos aceite en el repecho de la vida para que todos resbalen mejor y puedan ser iguales como manda nuestra propia Constitución (sic).
_ ¿Si le pedimos a Anita que vuelva a hacerse cargo?
_ ¿Sabe que no está mal su idea? El público ama las obras de terror. Igual no me apuraría. Aún puede ocurrírsenos alguien peor para Montevideo. Mejor reservamos la fórmula Olivera – Martínez para las nacionales.
Gracias, señor intendente. Usted es nuestra guía y encarna nuestras inversiones en esperanza, nuestros privilegios. Hablaremos con Jorge D para que prepare el nuevo jingle. Hollywood lo espera.