Politica Nacional

Cuba: relato y realidad

Tabaré Viera

El Senado de la República se pronunció sobre la realidad cubana y las manifestaciones populares que, afectadas por la grave crisis socioeconómica y los efectos de la pandemia reclaman alimentos, medicinas y garantías en materia de DD.HH.

En esa sesión pedimos, una vez más, para que se levante el embargo de EUA a Cuba; porque este es una excusa de la dictadura castrista. Los cubanos necesitan que se elimine el último relato sobreviviente entre quienes justifican lo injustificable, es el último rescoldo de un relato tan falso como terrible para ese querido pueblo caribeño, el último intento de justificar la miseria, la violación permanente a los DD.HH, la falta de libertades y el gran fracaso de la larga dictadura comunista que se cae a pedazos. 

Los hermanos cubanos han pronunciado un nuevo grito de libertad, “Patria y Libertad” es la consigna, las crudas imágenes que mostraron el hartazgo de ese pueblo ante la carencia de comida y de medicinas, y la insólita arenga del dictador cubano Miguel Dìaz-Canel, el elegido de los hermanos Castro para continuar el oprobioso régimen de más de 60 años, diciendo, ”la orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios”,  lanzando a sus huestes a la guerra civil, han opacado dramáticamente todo otro conflicto de los que hay muchos en nuestra Latinoamérica.

Ha sido un alarido que ha conmocionado a Cuba y al mundo. Las protestas allí son un toque de atención a un régimen acostumbrado a que el pueblo soporte las penurias en silencio.

Los relatos no van a mejorar la vida del pueblo cubano. Los cubanos saben mejor que nadie lo que les ha costado estos 60 años de autoritarismo y penurias.

Los problemas de Cuba son muchos, pero todos tienen el mismo origen: el proyecto político y social de la Revolución está económicamente quebrado, no existe ya liderazgo real y su legitimidad esta completamente esfumada.

El experimento de organizar una sociedad diversa en torno a las ideas de una minoría ha llevado al autoritarismo, a la violación permanente de las libertades y DD.HH y a la eliminación de los disidentes.

Simultáneamente, su modelo de desarrollo basado en la planificación, la propiedad estatal y los incentivos inmateriales lleva décadas siendo incapaz no ya de mejorar su vida, sino simplemente de mantenerse sin los subsidios externos, primero de la URSS y luego de Venezuela.

Los problemas económicos cubanos no los produce el embargo. Cuba comercia con más de 70 países, entre ellos el propio Estados Unidos, que es su sexto proveedor de bienes y el primero de alimentos. El problema de Cuba es que exporta muy pocos bienes, en 2019, 1.210 millones de dólares, lo que la sitúa en el puesto 152 entre los 225 países. Para mantener un nivel mínimo de importaciones, el 80% de su consumo depende de ellas, Cuba depende del turismo, de las remesas de sus emigrantes y de los subsidios de sus socios. Cuando estos fallan, Cuba se enfrenta no a una guerra ideológica, sino a una crisis de balanza de pagos. La última que tuvo fue en 1990, tras el derrumbe de la URSS, y su consecuencia inmediata fue el llamado Periodo Especial. Cuba nunca se ha recuperado de aquel shock.

Desde allí tampoco optó el régimen por hacer los cambios necesarios, prefiriendo salvar el poder a través de las ineficientes empresas públicas. Por seguir manteniendo el mito a través de relatos.  Optó por parches en lugar de verdaderas reformas. Instauró un sistema monetario que todos sabían que era insostenible política, social y económicamente y el mismo explotó en el peor momento posible, en medio de una crisis sanitaria a nivel mundial, con los precios de los alimentos y las medicinas al alza y sin petróleo venezolano. Con la inmensa inflación desatada, llegaron de nuevo los apagones y el agravamiento de las penurias.

Por supuesto que los manifestantes no son saboteadores, ni agentes encubiertos, ni manejados por imperialistas u otros fantasmas, sino auténticos ciudadanos que se defienden de una suprema incompetencia.

La única salida a este caos es que los cubanos retomen la iniciativa y sean lo que son: una sociedad compleja, diversa, con iniciativa y harta de la imposición de la planificación dictatorial.

Necesitan lo que piden: libertad y democracia para optar por la patria y la vida. También necesita otra ayudas que el mundo libre deberá otorgarles, pero ahora es necesario que el fin del embargo elimine el último relato entre quienes se empeñan en justificar lo oprobioso. Finalmente la realidad supera cualquier relato.

Fuerza Cuba. Patria y vida les deseamos

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